Monolito a la memoria de Cabalén y Arnaiz

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El 25 de agosto de 1967 perdieron la vida Oscar Cabalén y Guillermo Arnaiz • Reponen el monolito que los vándalos destruyeron hace 6 meses.

Por Alberto F. Hassan

En las pruebas del viernes para la competencia de Turismo Carretera de San Nicolás 1967, dejaros sus vidas en el circuito de la Siderurgia Argentina, el ídolo cordobés Oscar Cabalén y su ocasional acompañante Guillermo Arnaiz, campeón de motociclismo y empleado de la planta de Pacheco.

Desde aquel 25 de agosto de 1967 pasaron 52 años de la tragedia, cuando el querido “Calfia Grande” salió a probar el prototipo Ford oficial de la escuadra que comandaba Oscar A. Gálvez, muriendo carbonizados los ocupantes del auto azul con rayas blancas, que al año siguiente se convertiría en el “Trueno naranja”, con mecánica Chevrolet con Carlos A. Pairetti campeón de T.C.

Horacio Steven armó esa escuadra que nos llevó primero a “Pepito” Giménez en el autódromo, con serias heridas para Atilio Viale del Carril y a los 10 días a Cabalén y Arnaiz, este último subió al auto cuando el “Negrito” Pedernera fue a buscar la campera salvando su vida milagrosamente.

Los vándalos que arrasan con todo, rompen como diversión recuerdos como este, el de un hombre con todas las letras que conocimos y hasta nos regaló calcomanías de su agencia de autos en la Av. Santa Fe (Bs As), compartida con la familia Marimón.

Ahora con el comando de Oscar Mangione, testigo presencial del accidente cuando contaba con tan solo 17 años, se restaura el monolito que inmortaliza la figura de un campeón del volante, pero mucho más una persona correctísima querida por todos, más allá de los cordobeses que lo adoraron siempre.

Cabalén punteó innumerables carreras de T.C. con su chevrolet preparado a mediados de la década del 50, donde corrían auto de todo tipo, desde un 0km hasta un Turismo Carretera argentino. Ahí también hizo buena intervención.

En la década del 60, Cabalén le alquila la cupé Ford a Dante Trotta, el coche ex-Roberto Gálvez con el que le ganó a los Emiliozzi en Olavarría 1958, junto a Raúl Cottet. La cupé azul y roja le da el triunfo en Villa Carlos Paz en su debut con Ford, luego gana en Carlos Casares, le compra el auto a Trotta y llega al Gran Premio con todas las posibilidades para ser campeón en la difícil prueba que por última vez se larga de noche desde Mercedes a las 2.

Con “Pocho” Rondelli de acompañante salen a fondo desde nuestra ciudad peleando la punta, hasta que en Río Cuarto sufren un vuelco del que resultan ilesos. Pasa Meunier y lleva a Cabalén y pasa Juan Gálvez y traslada a Rondelli para ser atendidos en Río Cuarto.

Ya reucperado, Oscar Cabalén alterna un Falcon y un Mustang para competir con éxito en T.C. con la mecánica de Nello Maffei y la familia Garavaglia, logrando varios triunfos que lo ponen en lo más alto del automovilismo nacional.

Como era concesionario Peugeot, también corría en la categoría Turismo con 404, con el que llegó a superar a los Mercedes Benz 220 del equipo oficial en el Gran premio triunfando en su clase.

Con el Falcon con la publicidad de Mainero venció en Oncativo, cerca de su casa, una semana antes del fatal accidente que nos dejó sin una persona de bien, apasionado de los autos y siempre corriendo a fondo, tal es así que llegó a decir: “Mi vida sin el automovilismo no tiene sentido”.

El próximo domingo en el lugar del accidente, a la hora 11, se presentará el monolito reconstruido con la ayuda municipal, con el “Flaco” Traverso y su Asociación Argentina de Volantes, la total adhesión de los AMIGOS de los Gálvez y el sentimiento de tanta gente que tuvo la fortuna de conocer a este corredor que honra esta actividad que nosotros tanto queremos.

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Autor: Mariano Oyarzu

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