Lo embarga la AFIP por 90 mil pesos y es inocente

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Alfredo A Carbano escribe una carta abierta al Presidente de la Nación denunciando su situación financiera por un terrible error. “No resulta muy satisfactorio llegar a su banco y comprobar que resultó EMBARGADO por AFIP/ARBA, sin haber sido notificado previamente”, escribe.

CARTA ABIERTA, Sr Presidente de la Nación Mauricio Macri:

Me dirijo a Ud. como ciudadano de este país que amo con locura, pero que siempre me ha defraudado en forma, formato y contenido, como si fuera un libro leído, releído y visto demasiadas veces en la vida como para desear hacerlo una vez más con esa cuota de esperanza y deseo que nos promueve a los sanos e íntegros de espíritu y corazón.

Tal vez no me recuerde, soy la misma persona que años atrás, cuando Ud. era Jefe de Gobierno de la Ciudad, junto a su secretario de Cultura, Sr. Lombardi, le propuso hacer conocer el origen de nuestra cultura musical muy anterior a Pedro Esnaola, extraviada por la historia, que hoy lleva en ese estado 218 años.

Soy maestro de música desde los 14 años, por mi esfuerzo y obligaciones de la vida me convertí también en maestro orfebre, luego de lograr mi retiro temprano de la Policía Federal Argentina .

Ejerciendo esa nueva y obligada actividad (joyería), que me permitiría mantener a mi familia, incursioné además en la escritura al darme cuenta de la necesidad de transmitir una actividad que se está extinguiendo en nuestro medio… Resultando de mi esfuerzo la edición propia de 12 libros digitales, muchos de los cuales he donado en tiempo y forma a casi todas las escuelas rurales y de frontera de nuestro país, pues resultó de interés a todos los directores de esos establecimientos educativos.

De esa forma mantuve una actividad comercial en la localidad de Martínez, provincia de Bs.As., como Joyería y Relojería, hasta el año 1999, donde me di de baja definitiva con cese total de actividades, como puedo demostrarlo con las constancias obrantes en mi poder ante la AFIP Sucursal N 16 de Boulogne, (tramitación que realice personalmente ante esa dependencia) junto a la entrega del local que alquilaba rescindiendo y sin renovación del contrato de alquiler.

Evidentemente y debido a un error humano, (mi contador por entonces o el organismo de Rentas), no presentó el formulario de baja ante Rentas, o bien lo hizo y no fue registrado debidamente por esa entidad que hoy, después de 19 años, me embarga por una cifra superior a los PESOS NOVENTA MIL $90.000…. Entre supuesta deuda por Ganancias, Honorarios de Abogados y Multas por falta de presentación en tiempo y forma de las Declaraciones Juradas correspondientes a todos los años donde nunca más tuve una actividad comercial.

No resulta muy satisfactorio llegar a su Banco donde mantiene una caja de ahorros y comprobar que sus ahorros o disponibilidad económica resultó EMBARGADA por AFIP/ARBA, sin haber sido notificado previa y fehacientemente de alguna forma legal, que no implique una supuesta notificación a mi nombre, en un local que alquilaba hace 19 años atrás, en una localidad que por fuerza mayor deje hace 10 años, pues resido en el Partido de la Costa con domicilio fijo desde entonces en esta nueva localidad.

Tampoco es satisfactorio conocer que de esa forma resultan vulnerados todos sus derechos mínimos y elementales, como a una defensa, a presentar pruebas, a pedir un juicio oral y público de corresponder, a ser escuchado antes de ser juzgado y condenado en ausencia.

Una ausencia Sr. Presidente, dibujada a la conveniencia de la búsqueda de un fallo exclusivamente recaudatorio, pues en el alta de por entonces RENTAS, figura mi domicilio particular en Martínez, donde si bien no vivo desde hace 10 años, sí lo hacen mis hijos.

Una ausencia, Sr. Presidente, que continua siendo recaudatoria, cuando me encuentro adherido para el envío de factura electrónica ante el Organismo que me Embarga (ARBA), pero no para notificarme de alguna eventualidad como infractor o deudor de Ganancias?

Tampoco resulta satisfactorio acudir Sr. Presidente, a una sucursal de ARBA para ser atendido por un empleado que ante una computadora le informa que debe PAGAR sin importarle absolutamente nada de lo que tenemos o podemos decir, pero nos ofrece el contacto con el abogado designado por ARBA, recordándonos que primero debemos pagar los HONORARIOS de ese abogado y por cuerda separada aportar el CONVENIO DE PAGOS APROBADO.

Tampoco resulta satisfactorio, conocer que, si bien se dice se encuentra toda nuestra información entrelazada para que pícaros infractores no puedan evadir los compromisos impositivos, en realidad no es tan así o no resulta conveniente el cruce de informaciones entre Agencias Gubernamentales de contralor, pues de hacerlo; a una y otra les constaría un cese definitivo de actividad comercial y no solamente a una de ellas con “derecho sin derecho” a exigir una contribución por Ganancias que me pregunto ¿de dónde? ¿Cuál fue la actividad comercial que ejercí en los últimos 19 años, y si así fuera porque motivo AFIP no exigió aportes al mismo tenor?

Estimo que simplemente deduciendo lo explicado, cualquier simple persona puede llegar al razonamiento del error humano en algún lado, o bien por un contador o bien por un empleado del Estado negligente en su función.

No estoy en condición de poder comprobar cual negligencia impero en este caso, pero sí estoy en condición de comprobar mi baja, el cese definitivo de una actividad comercial ante un organismo fiscal, como así mismo comprobar que a mi edad, escasamente vivo con el producto de un bajo retiro de la Policía Federal Argentina, habiendo quedado fuera del mercado laboral desde hace muchos años.

También estoy en condición de poder comprobar que no puedo ni podre afrontar la deuda que injustamente se me adjudica, una condición que quiebra totalmente la armonía que busqué y quise tener sobre el pináculo de mi vida.

Puedo agregar además que no poseo bajo estas circunstancias los medios, fondos, formas, conocimientos y contactos de tantos personajes que han defraudado gravemente las finanzas impositivas de este país, que terminan siempre perjudicándonos a quienes trabajamos honestamente en la vida sin escapar a nuestros compromisos o moldearlos a nuestra conveniencia, ¿pero debemos nosotros pagar por ellos?

No, Sr. Presidente, al menos en mi determinación y convicción no debo yo pagar por lo que tantos robaron y están en libertad consumiendo tranquilamente un café a su lado o al mío, riéndose de una justicia sin venda en los ojos, Que ven solamente lo que quiere ver.

No le pido Sr. Presidente que intervenga o haga algo por mí, pero si le ruego intervenga por todos aquellos que como yo estamos hoy pasando una situación similar y son muchos, los afectados por un ERROR HUMANO, por la falta de cruce verídico de informaciones entre Organismos Oficiales, y por la falta de HUMANIDAD en la comprensión que NADIE puede ser juzgado y condenado en AUSENCIA, cuando es totalmente ubicable y se encuentra registrado en los organismos que le imputan lo inimputable.

Sin otro particular, saludos.

Atte. ALFREDO ALBERTO CARBANO, DNI 11.624.303.

Autor: Paloma Rocío Guevara

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