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Caso Duarte: un juez apuntó contra el “fanatismo localista”

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Para Pablo Morán, no hubo intención de matar, sino el propósito de sumarse a una pelea • Sin capacidad de determinar los autores de las lesiones mortales, Tomás Zunino fue condenado a 4 años y seis meses, y el resto de los acusados, absueltos. 

 

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 A las 11 de la mañana del martes se dio lectura al fallo por el juicio oral y público realizado por la muerte del olavarriense José Darío Duarte, ocurrida en abril del 2010.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 3, conformado por los jueces Alejandro Caride, Ricardo Marfía y Pablo Morán resolvió por unanimidad dictar veredicto de culpabilidad contra el imputado Tomás Zunino por ser considerado coautor penalmente responsable del delito de “Homicidio en agresión” del que resultara víctima José Darío Duarte. Se lo condenó a la pena de cuatro años y seis meses de prisión que –una vez firme el presente pronunciamiento, y previa deducción del tiempo sufrido en detención preventiva– deberá cumplir en el establecimiento carcelario que designe el Poder Ejecutivo provincial, además de accesorias legales y costas del juicio. Por otra parte, se le dictó veredicto absolutorio respecto del delito de lesiones leves en riña, del cual fue víctima Enzo Matías Verna.

Respecto de Ignacio Zunino, Andrés Adrián Gerdo y Agustín Cañellas se dictó veredicto absolutorio tanto por homicidio en riña como por lesiones leves en riña. Es así como se dispuso la inmediata libertad del primero (quien llegó al juicio con prisión domiciliaria), concediéndole la excarcelación bajo caución juratoria.

 

El fallo

El doctor Morán, al momento de fallar, sostuvo: “Si bien es cierto que este grupo de aproximadamente 10 ó 15 jóvenes propinó a los desprotegidos Duarte y Verna una golpiza violenta y cobarde, no lo es menos que operaron de modo revuelto y espontáneo sobre la víctimas, es decir sin que en principio los mancomunare objetiva y subjetivamente una preordenada convergencia lesiva y/u homicida” y agregó que “no ha mediado provocación ni razón alguna que justifique semejante accionar por parte del grupo agresor que se cruzó desde la vereda del Banco de la Nación Argentina directamente para agredir a los infortunados forasteros. Sin tener nada que ver con el entredicho que mantuvieran éstos con los menores, se dirigieron derechamente a pegar a quienes ya se encontraban superados en número y en evidente inferioridad de condiciones”.

A su turno, el doctor Caride, además de coincidir con el juez preopinante manifestó: “No puedo dejar de lamentar que –a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en el ámbito de la Justicia Nacional, en donde frente a la existencia de imputados mayores y menores de edad por un mismo hecho se unifica el juzgamiento de todos los acusados ante el fuero especial previsto para estos últimos– nuestro sistema procesal penal obligue a un desdoblamiento del trámite plenario. Esta duplicación del debate oral y público (a más de lo que implica en términos de conseguir que al menos 80 personas convocadas entre testigos, peritos y personal policial debe concurrir nuevamente a declarar) de suyo abre la potencial perspectiva de pronunciamientos divergentes –si acaso no contradictorios– con el consiguiente escándalo jurídico. No cabe negar la posibilidad de que algunos testigos, cansados ya por la tercera o cuarta convocatoria (entre las de la etapa preliminar y los debates) no se presten a concurrir, o simplemente se refugien en el consabido “no recuerdo” debido al tiempo transcurrido” y agregó que era inevitable eludir la intervención que le cupo a los menores de edad.

 

Participación

Respecto de la participación de los imputados, el Tribunal se basó en los diversos testimonios recogidos que pusieron a los imputados “en el lugar y momento en que ocurrieron los acontecimientos, como formando parte del grupo agresor. Asiste razón a la parte acusadora en cuanto a que no cabe la menor duda que los cuatro inculpados en esta causa estaban esa madrugada allí”.

“De la prueba producida en el juicio (…) puedo tener por acreditado con el grado de certeza que requiere este estadio procesal que Tomás Zunino descargó, junto con varios de sus cobardes compañeros de esa triste madrugada, alguno de los golpes que recibió la humanidad de Duarte. No estoy diciendo que el propinado por Tomás Zunino haya sido el que determinó la muerte, sino que se encuentra inequívocamente acreditado que ha sido uno de los que participó activamente en la agresión que culminó tan luctuosamente”, sostuvo el Tribunal.

Además, resaltó que Verna, a pesar de ver a sus agresores no logró reconocer a ninguno de los cuatro imputados en rueda de reconocimiento. En tanto, se indicó que “en su declaración el imputado Tomás Zunino reconoció –en lo que aquí interesa– que “se cruzó el dicente y le pegó una piña (a Duarte), que intervino para defender” al menor. Aunque se resalta que “como venían desarrollándose los hechos tenemos por acreditado que éste último no necesitó ayuda para derribar del primer golpe a Duarte”.

“La evidencia escuchada en el recinto nos informa que Tomás Zunino se mantuvo desde la primera hasta la última instancia del “iter criminis”, esto es desde el golpe inicial  hasta que Duarte cayó herido de muerte en la esquina de 29 y 18. Prueba de ello es que visiblemente preocupado intentó pedir una ambulancia para socorrer a la víctima, dándose cuenta –en fin– de que se les había ido la mano, conforme la sensación que percibieron algunos de los testigos presentes”, agregan en el fallo.

“Tengo por acreditado, que efectivamente Tomás Zunino ha puesto manos sobre la humanidad de Duarte, propinándole al menos uno de los golpes, que en su sumatoria constituyeron la agresión que acabó tempranamente con su vida”, señaló el doctor Morán.

Por el contrario sostuvo que “los elementos  incriminatorios no tienen la contundencia necesaria como para aseverar con el grado de certeza que el presente estadio procesal requiere que el resto de los aquí coimputados –Ignacio Zunino, Andrés Gerdo y Agustín Cañellas– hayan ejercido efectivamente violencia sobre la persona de Duarte ni de Verna. De igual manera no se ha podido acreditar que Tomás Zunino haya atacado a Verna, sino más bien surge que se concentró en la agresión a Duarte”.

A esta misma cuestión, el doctor Caride dijo: “Los jueces coincidimos en que –en algún momento a lo largo del debate– tuvimos la impresión de que los cuatro acusados habían tomado parte en el hecho. Pero las características y requerimientos de los tipos penales que a la postre entendimos aplicables al caso, obligaron a reexaminar la prueba desde el riguroso tamiz que exigía evidencia de que cada uno de ellos hubiera ejercido violencia sobre las víctimas. En otras palabras, fueron varios los testigos que vieron al procesado Tomás Zunino pegándole a José Darío Duarte. Pero la alusiones a su hermano Ignacio Zunino y a los aquí coimputados Andrés Gerdo y Agustín Cañellas sólo los ubicaban genéricamente en el numeroso grupo de jóvenes allí presentes al momento de producirse las corridas y agresiones, pero sin atribución directa de haber aplicado algún puñetazo o patada a Duarte o a Verna”.

 

Condena

Respecto de Tomás Zunino, el Tribunal consideró que existían los atenuantes: su falta de antecedentes; el buen concepto del que goza y -en alguna medida- “el arrepentimiento que trasluce el pedido de perdón formulado a la familia de la víctima”.

Como agravantes consideró: la pluralidad de autores; el virtual estado de indefensión en que se encontraba la víctima, y no sólo por la intoxicación etílica, sino también porque Duarte ya había sido casi reducido en la pelea “mano a mano” y la total y completa ausencia de motivación para el ataque.

Es así como a  Tomás Zunino se lo consideró coautor de las ofensas traumáticas sufridas por la víctima. Pero dado “la profusa prueba de cargo que coincide en que sobre la humanidad del infortunado joven de Olavarría se descargaron numerosos golpes de puño y puntapiés (al decir de los testigos), no se ha podido determinar cuál de los 10 ó 15 agresores fue quien aplicó el golpe que desencadenó el resultado mortal, o si el edema y sangrado a nivel del tronco cerebral que condujo al óbito resultó de la sumatoria de diversos castigos”.

Es así como se consideró que el homicidio se caracteriza en la variante atenuada de “Homicidio cometido en el marco de una agresión”, resaltó en ello el doctor Morán que “por salvaje que nos resulte el accionar, no puede afirmarse que haya existido convergencia intencional ordenada a matar, sino el propósito repentino –tal vez por un exacerbado fanatismo localista– de sumarse cobardemente a una pelea que ya estaba casi definida”, añadiendo que “en el caso no se está en capacidad de determinar quién o quiénes fueron autores de las lesiones que tuvieron eficacia mortal”.

 

Autor: Redacción

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