Violencia contra ajuste

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La lucha popular siempre termina siendo funcional al gobierno que atenta contra el pueblo. Lamentablemente es así. Y es que –no importa la noble que sea un reclamo- cuando se encuentra teñido de violencia, el hecho destacado pasa a ser la violencia y no el reclamo.

Traducido: hace una semana que los medios hablan de la violencia de un millar de personas y omiten hacer mención a la reforma previsional y tributaria. Mucho menos hablan de la bestial decisión del gobierno de Vidal de modificar la jubilación de los trabajadores del Banco de la Provincia. Que tuvo como corolario un paro pocas veces visto.

Sin embargo la noticia no es el efecto negativo de una decisión antipopular, votada gracias a la chequera del Ministerio del Interior y que no tiene consenso entre la población. La noticia no es la crisis de un gobierno que les da otra vez la espalda a sus votantes y hace todo lo contrario que lo que dijo. La noticia es que la justicia no dejó detenido a un puñado de violentos que arrojaron piedras contra la policía.

Y es que la noticia –en definitiva- no son los hechos que le cambian la vida a la gente, la noticia son los hechos que le cambian la vida a quienes deciden qué es y que no es noticia. Eso es –lo que vulgarmente denominaban- periodismo militante.

A eso se refiere Sabina cuando dice: “En el diario no hablan de ti, ni de mi”.

La corporación mediática y los dirigentes nacionales son quienes deciden el análisis de la noticia. ¿O sea qué es más preocupante para la Argentina del futuro?. Un millar de violentos que arrojan piedras contra la policía o una decisión política que les reducirá los ingresos a millones de jubilados los próximos años.

Claramente lo segundo.

Ahora si esto es así. Porqué la noticia que ocupa zócalos, debates de panelistas y horas de análisis políticos son las piedras y no las leyes. Por decisión de las grandes corporaciones mediáticas.

Ojo, no se está diciendo que no hay que hablar de las piedras. Claro que hay que hablar de ello, pero el problema es que solo se habla de eso. Las palabras del diputado Iglesias refiriéndose al supuesto “club del Helicóptero” hieren y duelen a los familiares de las víctimas de las muertes del 21 de diciembre de 2001. Pero el hombre las dice alegremente como quien recuerda el cántico de un partido de fútbol.

El problema está en no decir las cosas por su nombre. En decir disminuir déficit fiscal –en lugar de ajuste- hablar de pacto fiscal con las provincias –en lugar de ATN para quienes apoyen- y llamarle LEBACs a la bicicleta financiera.

El problema está en un gobierno que pretende ajustar a los sectores medios y bajos y que no le gusta que la gente proteste por no creer en el grito mesiánico del líder que asegura que el futuro será mejor.

El problema –para el líder mesiánico- es que mucha gente tiene memoria y que no quiere justificar los errores del gobierno anterior. Pero está cansada de pagar la cuenta. De ser el objeto del ajuste. Y es que espera que, alguna vez, la casa invite.

 

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Autor: Redacción

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