Violación a la salida de un boliche

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Cada vez existen más crónicas policiales donde el abuso sexual agravado se hace presente. Meses pasados una joven que salió de Los Mendocinos y en inmediaciones de Gendarmería fue interceptada por un hombre quien abusó sexualmente de ella. Mercedes siempre tuvo, como toda ciudad, historias de ‘degenerados’ y de fisgones. Pero cada vez existen más crónicas policiales donde el abuso sexual agravado se hace presente. Meses atrás le tocó a una joven que salió de Los Mendocinos y en inmediaciones de Gendarmería fue interceptada por un hombre quien abusó sexualmente de ella. Tiempo después el presunto autor fue detenido y la fecha aguarda en prisión su juicio oral.

El domingo pasado –en horas de la madrugada– nuevamente ocurrió un hecho similar, con un punto en común pero con muchas diferencias. El punto en común fue la salida de Los Mendocinos. Pero la historia es distinta.

►Sueños de un seductor

Todo comenzó cuando Leticia S. (no es tal su nombre ni su apellido) decidió irse de esa confitería de 29 y 2. Mientras le avisaba a una amiga suya que se iba, apareció en escena Iván López, quien intentó seducir a la amiga de Leticia. Pero la mujer estaba con su novio, que al volver junto a ella, se encontró con este escenario. Se produjo un pequeño altercado verbal en el cual la propia Leticia intercedió para que la cosa no pase a mayores. A Iván tal vez le agradó la actitud de esta joven y la invitó a tomar un trago, pero ella se negó: “Gracias, ya me voy”, le habría dicho. El joven –entusiasmado con una posible conquista– se ofreció a acompañarla. Parecía gentil y Leticia, apurada por llegar a su casa, aceptó el ofrecimiento. Iván salió detrás de Leticia. La pareja amiga de la joven ni se imaginó cómo seguiría la historia cuando se despidieron.

►“¿Me tomaste por pelotudo?”

Tomaron la avenida 29, doblaron en la 6 hasta la avenida 17 y por allí hasta la 30. Durante todo ese trayecto el joven había hablado de sus relaciones y de varias cosas más pero no se había mostrado atrevido. Leticia le habló de su hija. Antes de doblar en la avenida 30 Leticia comenzó a observar ciertos intentos de Iván de construir ‘una historia’. Leticia, en ese momento, lo paró en seco: “No jodas… yo en ningún momento te demostré que podía pasar algo”, le dijo, y rogó porque las pocas cuadras que la separaban de su casa pasaran velozmente.

En inmediaciones de la plaza de 30 y 9, después de varias negativas de Leticia, Iván se transformó. “Mira loca, yo estoy calzado –dijo y se tomó la cintura como quien carga un arma– ¿vos me tomaste por pelotudo? ¿Creíste que me iba a venir hasta acá al pedo?”, le dijo. Leticia se imaginó lo peor. Amenazada por la presunta arma del joven que había pasado de ser gentil a extremadamente agresivo, fue llevada hasta el galpón de 30 bis entre 7 y 9 donde fue sometida sexualmente. Una vez culminado el acto, Iván se levantó y tomó el celular de Leticia. “Mirame… mirame bien –le habría dicho–, acá en el celular tengo la foto de tu hija. Si me denunciás te mato a vos y a ella”. Luego la obligó a pararse y a caminar juntos un par de cuadras. Y la abandonó.

►Denuncia e investigación

Una vez en su casa, Leticia les contó a sus padres lo sucedido. Estos querían ir a realizar la denuncia pero la joven se negaba sistemáticamente. Aún resonaban en su cabeza las palabras del atacante a quien a lo largo de 30 cuadras ni siquiera le había preguntado el nombre.
Finalmente uno de sus progenitores le pidió que acepte ir al hospital para realizar las curaciones necesarias, a lo que ella aceptó.
Pero la negativa en el hospital de ser atendida (ver ‘La otra pesadilla’) si antes no realizaba la denuncia, los hizo acudir a los uniformados y relatar parte de los hechos.

La pericia forense realizada por el doctor Adaro confirmó que existían claros indicios de los desgarra-mientos que producía una relación sexual no consentida y que había hallado restos de semen que podían servir para identificar al atacante.

Tras las declaraciones ampliatorias que le tomaron los agentes de la fiscalía 2, a cargo de la doctora Valeria Chiapuis, se pudo terminar de armar el rompecabezas. Una las personas que brindaron su testimonio sabían el nombre del joven: Iván. Otro aportó el posible apellido.
Un familiar de la víctima había llamado al celular de su sobrina y lo había atendido un joven, presumi-blemente el autor del acceso carnal. Ya el domingo concluía y, desde la Fiscalía estaban seguros de haber resuelto el hecho.

►Operativo de detención

El lunes temprano la doctora Chiapuis solicitó al juez de garantías en turno, el doctor Marcelo Romero, el allanamiento y la detención de Iván López, un joven con 18 años recién cumplidos. El martes, a media mañana, Romero autorizó el procedimiento y los agentes policiales fueron en dos direcciones: a la calle 4 y 63 –donde López vivía presuntamente con su concubina– y a calle 32 y 41, donde vivía la abuela de López y solía parar el ahora imputado.

En el primero de los allanamientos encontraron la ropa con la cual Leticia había descrito a su agresor y –tal vez lo más importante– el teléfono robado. En inmediaciones de la casa de la abuela del acusado, la policía lo encontró caminando y lo detuvo inmediatamente. Era el martes, minutos después del mediodía.

López: “Fue consentido”

El jueves se le tomó la declaración indagatoria a Iván López. Se le informaron los hechos que se le imputaban y él confirmó en todo la historia de Leticia, menos en una cosa: “Las relaciones sexuales fueron consentidas”, afirmó. Admitió haberle robado el celular –hecho que consideró como un error– pero negó terminante haber acudido a cualquier medio violento para tener acceso carnal. “Ella estuvo de acuerdo”, insistió.
Pero la pericia psiquiátrica le da la derecha a la joven. Afirma que todo indica que Leticia no estaba inventando los hechos y que los había narrado en la forma que sucedieron. O sea que para los peritos Leticia no miente.

Desde la fiscalía descartan los análisis de ADN para saber si efectivamente el semen hallado en la víctima pertenece a Iván López por cuanto él mismo admitió las relaciones sexuales. Solo les resta el resultado de la pericia psiquiátrica que se realizaría esta semana.
Una vez hecho esto la fiscalía elevará la causa a juicio y todo indica que –como ocurrió en la última de las violaciones denunciadas que también tramitó ante esta fiscalía- pedirá la pena máxima de prisión: 15 años.

Autor: Redacción

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