Ven a dos motociclistas con casco ¡Y los confunden con marcianos!

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EL NUEVO BROMISTA. El alerta de un agente de tránsito desató un verdadero pánico colectivo. Y el impresionante operativo desplegado no hizo más que extender el terror. 

En 1938, el versátil Orson Welles causó terror en Nueva Jersey con su interpretación radial de la obra ‘La Guerra de los Mundos’, de HG Wells. Fue tal el realismo que Welles le dio al texto sobre una invasión extraterrestre, que se desató un verdadero pánico colectivo.

77 años después, una situación similar se dio en nuestra ciudad. Y este cronista, que está siempre en el lugar indicado y en el momento justo, fue testigo privilegiado.
Todo comenzó con el alerta de un agente de tránsito:

– QSL, QSL. Atención, atención, dos objetos rodadores no identificados en la ciudad.
– QSL. QSL. Descríbalos.
– QSL. QSL. Se desplazan en motocicletas de diferente cilindrada por la avenida 29. El primero va solo, cuerpo humano, cabeza de varios colores: sin boca, sin orejas, sin nariz, un solo ojo negro que se extiende de oreja a oreja, por decirlo así, porque tampoco tiene orejas. El segundo, mismas características, aunque la cabeza es enteramente celeste; posible situación de secuestro de otros cuatro adultos que lleva sobre su motovehículo.

Desde allí, todo fue la locura misma. El departamento de Tránsito dio el alerta a las distintas fuerzas de seguridad (policías bonaerense y federal, prefectura, gendarmería, bomberos voluntarios), al personal del observatorio e inclusive a los espacios políticos; y el impresionante operativo desplegado no hizo más que extender el terror.

“¿Qué pasa, mamá?”, le preguntaban los niños asustados a sus padres.

Familias enteras se volcaron al saqueo de productos de primera necesidad en almacenes y mercados de Mercedes para luego atrincherarse en sus viviendas; mientras 17 de los 18 concejales, antes de intervenir en la búsqueda, se enfundaban en trajes espaciales de rabioso amarillo que proveyó Cestari (Navarro pidió garantías de la impermeabilidad del traje para evitar ulteriores problemas legales y como no tuvo respuesta se abstuvo).

El operativo, finalmente, arrojó la mitad de los frutos esperados.

Al primer sujeto lograron atraparlo mientras entregaba dos de muzza y una docena de empanadas en una casa del barrio Tres Avenidas. “Vengo del planeta Delivery”, ironizó.

Al segundo sujeto y sus posibles rehenes, en cambio, todavía los están buscando.

Autor: Redacción

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