Un año de mechas

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Es una política pública simple y solidaria. Pero que les puede cambiar la vida a muchas personas. La gestión de gobierno debería ser eso: iniciativas pequeñas y/o grandes que le cambien para bien la vida a un grupo de personas, sin que ello afecte negativamente a otros.

Es una política pública simple y solidaria. Pero que les puede cambiar la vida a muchas personas. La primera vez que escuché la iniciativa pensé en Rosa Ciampa. Y es que un día la crucé en la calle y le hice un comentario respecto al pelo y ella me miró y me dijo: “tengo peluca”. Yo sabía que aquella enfermedad espantosa la había atacado, pero desconocía los pormenores de su estado de salud. Con una entereza notable me confesó que estaba ‘pelada’ y que había tenido la “desgracia” de perder el pelo rápidamente y un fin de semana. Me contó que un sábado a la tarde encontró un negocio –creo que en CABA- cerrado pero vio gente adentró, les contó su problema y le vendieron la peluca. Y en medio de la desgracia y de la enfermedad que le luego le cegara la vida Rosa tenía la hidalguía de reconocer aquel gesto solidario como único.

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A veces iniciativas simples que no son costosas ni cosechan los votos, ni el oro, le cambian la vida a las personas. Nunca –hasta aquel momento- entendí la importancia que podía llegar a tener una peluca en la vida de una persona. Y nunca como en aquel momento una persona podía estar tan deseosa de la existencia de un programa que le garantice una peluca. Porque obvio que el costo es importante, pero para Rosa en aquel momento –como imagino que para cada una de las personas que recibe una peluca- lo importante no termina siendo el dinero; sino el gesto solidario de una persona o un grupo de personas que piensan en ellos.

La gestión de gobierno debería ser eso: iniciativas pequeñas y/o grandes que le cambien para bien la vida a un grupo de personas, sin que ello afecte negativamente a otros.

De los tres niveles del estado existe un tema que es exclusivo y excluyente del estado municipal, que es el urbanismo. No hay política nacional, ni provincial que pueda influir en ello.

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No hay forma de modificar desde un municipio las variables macroeconómicas para generar pleno empleo, ni darle bienestar a toda la población. Se puede si generar condiciones para aumentar el empleo, la producción y hasta obtener beneficios sectoriales. Por ejemplo: poner en marcha una facultad le permite a quienes estudien allí, invertir menos dinero en su formación.

Pero el estado comunal tiene la posibilidad única de modificar a través de pequeñas acciones la realidad de un grupo de personas. A través de medidas de acción directa. Un plan de becas –siguiendo con la educación- sería un claro ejemplo de ello. En ese contexto se incorpora este programa que cumplió un año sin pompas, sin ruidos pero que seguramente le ha llevado esperanzas a un importante grupo de personas. Seguramente les han acariciado el alma a personas que ven un panorama desolador.

“Gobernar es poblar”, dijo Juan Bautista Alberdi cuando estos lares requería inmigración; “gobernar es crear empleos”, retrucó hace algunas décadas Juan Perón. Y ninguno se equivocó. Aunque gobernar también es tender una mano al vecino. Y en este punto el programa “Mechas Solidarias”, lo viene cumpliendo.

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