Tras 11 años de espera, absuelven a tres vecinos acusados de vender drogas

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La noticia generó conmoción en el año 2007 por la detención simultánea de varias personas • En el debate varios testigos acusaron Bidone de presionarlos para inculpar a los imputados • Para el juez Tillet, la demora en el juicio configuró “un verdadero atentado contra la esencia del sistema”.

En noviembre del año 2007 una noticia conmocionó a la ciudad. En un mega operativo se detuvieron a varios vecinos de la ciudad. Supuestamente se había desbaratado un complejo entramado de tráfico de estupefacientes.

Semanas atrás –y tras más de 11 años- se llevó adelante el juicio oral y público contra cuatro de ellos, otros detenidos habían aceptado un juicio abreviado.

Luego de varias jornadas del juicio y los alegatos de las partes, el viernes 31 de mayo se conoció el veredicto absolutorio contra tres de los cuatro imputados.

El juez Juan Tillet –quien actuó como magistrado unipersonal- entendió que no había elementos suficientes para acusar del delito de comercio de estupefacientes fraccionadas en dosis destinadas directamente al consumidor a Mauro Lanegrasse, José Sandoval Ríos y Mariano Dufourquet. Aunque sí condenó a Marcelo Zárate al mínimo de la condena que prevé la ley

“Han transcurrido más de once años lo cual configura un verdadero atentado contra la esencia del sistema de enjuiciamiento que nos rige”, dice en reiteradas oportunidades el doctor Tillet.

Cuestionamientos

Si bien en su veredicto el juez Tillet no hace demasiado énfasis, si se transcriben testimonios preocupantes. Uno de los testigos de identidad reservada sostuvo que la droga la traían quienes participaban de las reuniones donde se consumían estupefacientes, sostuvo que nunca hubo transacción comercial y “admitió que se sintió intimidado por el fiscal Bidone quien le tomo la declaración”. Otro testigo admitió que UNA vez le pidió un porro por teléfono a Zárate: “le pedí porque sabía que consumía, no porque pensara que el vendía”. Este testigo también denunció que se había sentido coercionado, razón por la cual concurrió a la defensoría donde dejó asentada esa situación. “Fui a la defensoría porque me presionaron a declarar contra ellos (los imputados) me decían: ‘decí esto, decí lo otro, sino vas a terminar preso”, sostuvo el testigo frente al juez.

Los testigos apuntaban a Bidone: “me dijeron que me iban a meter preso sino decía lo que ellos querían escuchar”, sostuvo un testigo que afirmó: “Me sentí incómodo, me obligaban a querer decir que Marcelo me vendía a mi cocaína, me querían como engrampar: yo no consumo (cocaína), consumo marihuana nomás. Nunca me vendió”, sostuvo.

Otro de los testigos que en la IPP aparecía como de identidad reservada; explicó que el concurrió convocado por la fiscalía, contó lo que sabía pero que jamás pidió declarar como testigo de identidad reservada. “Hasta tuve que consultar qué significaba identidad reservada. Nunca manifesté temor.  No entiendo porqué declarar con identidad reservada”, sostuvo.

Más allá que ninguno de los testigos sostuvo que habían adquirido estupefacientes de manos de Marcelo Zárate (ni de ninguno de los imputados) Tillet entendió acredito que existieron comercializaciones por las llamadas y mensajes de textos acreditados en autos (Zárate al igual que otras personas, tenían el teléfono intervenido) que permitía establecer la existencia de códigos para llevar adelante la operación comercial. Y ello a pesar que al momento del allanamiento al imputado le secuestraron 1.5 gramos de cocaína y 1.7 gramos de marihuana, lo cual claramente podría ser para consumo personal.

Sin pruebas

En el caso de Mauro Lanegrase para el juez quedó en claro que no había ninguna prueba que permitiera establecer con el grado de veracidad necesaria la configuración del delito que es le enrostraba más allá de los estupefacientes que le fueron secuestrados. Para el magistrado podría ser acusado de una tenencia simple, delito que ya se encontraba prescripto.

Respecto del “Paraguayo” quedó evidenciado lo mismo. “Ninguna persona dijo haberle comprado, solo hay testimonios que dicen que se decía que vendía”, sostuvo el Magistrado para quien los mensajes y las llamadas telefónicas aportadas como prueba nada acreditaban respecto a que fuera comercializador y que cuando se citaba al “Paraguayo” como alguien que traía estupefacientes a la ciudad de Mercedes, no se podría aseverar que se tratara de esa misma persona. “Los posibles actos de comercio no encuentran suficiente respaldo probatorio”, sostuvo.

Respecto de Mariano Dufourquet –quien también fue absuelto y a quien le secuestraron la menor cantidad de estupefacientes (0.6 gramos de cocaína y una bolsita con marihuana)- no existió a criterio del juez “ningún testigo que avale la hipótesis del fiscal”, que era que comercializaba.

Probanza

Los cuestionamientos de los testigos al proceder del Ministerio Público Fiscal fueron evidentes. A pesar de ello y que los imputados debieron esperar 11 años para el juicio oral que los absuelva, se solicitó que se investigue la posible comisión del delito de falso testimonio, por las contradicciones existentes entre lo narrado en la instrucción y los dichos en el debate.

Pero nada se pide respecto de los posibles abusos cometidos en el marco de una investigación penal que privó de la libertad a varias personas y –como ahora quedó evidenciado- injustamente.

 

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Autor: Mariano Oyarzu

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