Tino Rodríguez, un luchador de la vida

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Mercedes y La Pampa tienen parte de la historia de este hombre que debió atravesar momentos duros para llegar a lo que es hoy • Ahora la vida lo encuentra disfrutando de sus hijos y nietos junto a su mujer Alicia • Con su flamante cargo en Desarrollo Social asegura que va a seguir trabajando por la gente. 

(Por Berta Laura)

Luchador, emprendedor, honesto, leal… así definen a Tino Rodríguez las personas que lo conocen bien. Aunque no es necesario conocerlo tanto para darse cuenta que todas esas características están en él. Con solo saber un poco de su vida se entiende porqué lo describen de esa manera.

Tino tiene una historia de vida interesante…En ella hay golpes duros pero también muestras de entereza, valor y fuerza de voluntad dignas de admirar e imitar. Su vida también está llena de amor, un sentimiento que se ve reflejado en sus ojos cada vez que habla de Alicia Paiva, su mujer. Cuando la nombra le brillan los ojos y más aún cuando dice “ella es mi vida”, sin dejar de mirarla.

Pero la familia Rodríguez es mucho más que Tino y Alicia. También están Verónica (32), Marcos (30), Mariano (24), Maximiliano (21) y el pequeño Martín, que llegó hace dos años y medio para llevar frescura a la casa. Y aunque Tino es un papá que hace poquito dejó de cambiar pañales, también hace rato que es abuelo de siete nietos. María Florencia, Javier y María Paz son los hijos de Verónica; Sol, Abril y Ludmila llegaron de parte de Marcos y Santino es el único hijo de Mariano.

Tino no es mercedino pero prácticamente toda su vida estuvo ligado con esta ciudad. Nació en Santa Rosa, La Pampa el 29 de noviembre de 1956 y a los 18 años se casó con Adriana Gandolfi, una mercedina que conocía desde muy chico. Pero la vida le dio un duro golpe a los 23 años, cuando quedó viudo luego de que su mujer perdiera la vida en un accidente. Para eso entonces tenían dos hijos: Verónica de casi 2 años y Marcos que no había cumplido uno. “Cuando quedé viudo me vine a Mercedes a vivir en la casa de los padres de ella, Gringa Gerasitano y Ángel Gandolfi. Ellos cuidaron a los chicos y les dieron todo lo que necesitaban, me dieron una gran mano”, recuerda Tino.

• ¿En qué trabajabas en La Pampa?

Allá trabajaba en La Policía. Me enojé un poco con La Pampa, por eso me vine a Mercedes. Acá era viajante, vendía materiales de baterías, viajaba por todos lados. Digo que me ayudaron mucho mis suegros porque se dedicaban exclusivamente a los chicos y yo podía trabajar.

• ¿Y a Alicia cuándo la conociste?

Más o menos a los tres años de estar acá. Yo jugaba al fútbol y el esposo de la mamá de ella hacía equipos de barrio, así que la conocí un día en su casa. Según ella hasta ahora yo nunca le declaré mi amor, fue un beso y nos enamoramos. Anduvimos de novios dos años.

• ¿Después volviste a La Pampa?

Yo le había hecho una promesa a mi papá que si yo algún día me casaba de vuelta tenía que irme a vivir a Santa Rosa. Después le puse a ella esa condición y nos fuimos.

Como Alicia está presenciando la charla también aporta su parte: “Cuando nos pusimos de novios me puso dos condiciones. Primero me dijo que los chicos iban a vivir con nosotros. Eso ni lo pensé, estaba totalmente de acuerdo. Y la otra era que cuando nos casáramos nos íbamos a La Pampa”, cuenta y dice riéndose: “Yo como era jovencita no puse ninguna condición. Si hubiese sido ahora pongo condiciones”. Es que Tino le lleva a Alicia nueve años. Cuando empezaron a salir ella tenía solo 15 y el 24, aunque cuando se conocieron Tino le mintió en la edad. “Le dije que tenía 22”, dice con una sonrisa.

En ese momento la historia la sigue contando Alicia, porque a Tino lo emociona mucho hablar del papá. “Al poco tiempo que nos fuimos a vivir a Santa Rosa falleció al papá. Él era muy apegado. Yo me acuerdo de una vez haber entrado a la habitación y verlo durmiendo en los brazos de su padre, cuando ya tenía 28 años. Esa fue una de las últimas veces que estuvo con él”, recuerda su mujer.

Después de la pérdida de don Edmundo Eugenio –así se llamaba su padre- Tino y su familia regresaron a Mercedes. “Volví más enojado todavía”, dice y continúa: “Acá la empresa donde trabajaba se había ido. Me largué a trabajar en la construcción, vinimos mal, con muchas necesidades. Me dio una gran mano un amigo, que es José Luis Delgado, él nos ayudó mucho. Despacito empezamos a salir adelante, a ella la ayudó Ana Uncal a conseguir trabajo sin conocerla”.

En todo momento Tino trató de seguir adelante y la luchó. La conversación recae otra vez en cómo siguió su vida después de la pérdida de su primera mujer y no puede ocultar su nostalgia.

• ¿Cómo te sobrepusiste a lo del accidente?

Fue muy difícil, tenía a los dos chicos… Me vine a vivir a Mercedes donde si bien tenía familiares no me sabía desenvolver en lo que yo sabía hacer. Era muy difícil cambiar de trabajo, pero como me enojé con La Pampa me vine y dejé todo. Solamente el tiempo es tu compañía en esos momentos. Después cuando la conocí a Alicia cambió todo, mi gran tranquilidad era que aceptaba más a mis dos chicos que a mí. Siempre tengo presente a mi primera esposa, porque por supuesto la amaba…los seres queridos no se reemplazan. Alicia siempre se ocupó de la atención de los chicos, inclusive los llevaba al cementerio para explicarles la verdad, siempre inculcándoles que ella no era la mamá. Igual ellos le dicen mamá.

• ¿En algún momento te enojaste con la vida?

Estuve enojado con Dios un tiempito, pero corto, porque con ese no hay que enojarse mucho..jaja. Alicia es muy religiosa y empezó a darme una lección de catecismo, con sus actitudes, sus pensamientos. Yo la observo mucho, he aprendido mucho de ella, inclusive para trabajar con la gente. Ahora se está enterando de esto.

►El fútbol

Tino jugó desde chico al fútbol. Era un delantero goleador y, según cuentan, de los buenos. Empezó a jugar en Primera División del fútbol pampeano a los 15 años en All Boys. “El mejor club de La Pampa”, asegura y cuenta: “Cuando se produce el accidente tenía un acuerdo para ir a jugar a San Lorenzo. Después se me vino todo abajo, no quise jugar más… Hasta que vine a Mercedes y como mis parientes sabían que jugaba al fútbol me conectaron con Austral”.

Pero a los 28 años, cuando falleció su papá, decidió dejar las canchas. “No tenía más ganas de jugar. Mi papá iba a la cancha, me alentaba, al faltarme él me faltaba el hincha número uno”, dice. Ahora cada tanto participa de algún torneo de veteranos o en algún partido familiar, pero cuenta que trata de cuidarse un poco. “Si me pongo a jugar a la pelota me parece que tengo 20 años. Tendría que hacerme algún estudio, es el único miedo que tengo, que me pase algo ahora que está Martín”, sostiene.

►Su labor social

Hace varios años que Tino trabaja relacionado con la ayuda en los barrios a la gente más necesitada.

• ¿Cuándo empezaste a trabajar en los barrios?

Cuando volví a Mercedes con Alicia. Cuando uno necesita ayuda y aparece alguien como aparecieron en nuestras vidas Delgado o Ana Uncal es como que uno se motiva. La actitud que ellos tuvieron con nosotros uno la quiere devolver. Y eso es lo que hacemos, a lo mejor en homenaje a ellos.

• ¿Cuál fue tu primer trabajo en este tema?

En el barrio Los Robles, cuando se armó la primer Sociedad de Fomento pasé a pertenecer a la subcomisión de Deportes, después pasé a la Comisión propia. Así fui trabajando…

• ¿Qué encontrás haciendo esas tareas?

Te encontrás con muchas cosas tristes, gente muy carenciada. Gente que no conoce nada, que no sabe iniciar un trámite. Ahora Alicia está trabajando con vecinos de Los Robles que ni sabían que tenían la posibilidad de acceder a alguna pensión por tener discapacidades.

Actualmente Tino tiene varios cargos: es prosecretario de la Sociedad de Fomento de Los Robles; presidente de Mercedes Solidaria; revisor de cuentas de la Unidad Fomentista Mercedina; vicepresidente de la Federación, secretario de Relaciones del Partido Justicialista; y lo más reciente es su desempeño como promotor barrial en Desarrollo Social, para lo que ha sido convocado especialmente por el intendente.

“Selva me convocó a pesar de que he sido muy crítico, sin faltarle el respeto a su envestidura. A mí lo que me interesa es estar cerca de la gente y poder darle una mano. Así como yo la necesité y me la dieron, si yo lo puedo hacer ahora desde el estado mejor. Ni loco iba a rechazar esta propuesta, tengo la oportunidad de hacer lo que deseo”, manifiesta sobre el nuevo cargo.

“Le agradezco al intendente por haber respetado mi militancia y por la confianza que tuvo para convocarme a mí a pesar de haber sido un opositor”, sostiene y también agradece a Martín Zubeldía, porque “fue de alguna manera quien me formó”.

►La familia

Tino es muy familiero. Lo dice él, lo confirma su señora y se nota a simple vista. Y tan importante es su familia que fue el motivo por el que decidió dejar atrás una adicción que lo acompañó durante varios años. El tema sale espontáneamente de él, como si de alguna forma quisiera contar su experiencia para que otros tomen el ejemplo. “El mismo fútbol me llevó a una enfermedad que tuve que fue el alcohol. Fui alcohólico y Alicia me tuvo que encarrilar. Ya hace quince años que me recuperé” cuenta.

Dice que fue el fútbol el que lo llevó a eso porque desde muy chico compartió fiestas y reuniones con jugadores de 25 años. “Yo los seguía hasta que no paré por un largo tiempo. Un día mi esposa me puso límites y fui a parar a la casa de mi hermana. Fue una situación fea, muy triste, me encontré solo”, recuerda.

• ¿Cómo saliste de eso? ¿Fuiste a algún grupo de ayuda?

No, nada. Un día estaba solo en lo de mi hermana, abrí la heladera y había cervezas pero dije ‘No, no voy a tomar’. Y pasaron los días y no tomé entonces llamé a Alicia para decirle que quería volver.

Alicia rememora esos momentos y dice: “Cuando volvió, nuestra vida cambió completamente. Yo creo que comenzamos a ser felices. Siempre le digo que tendría que ir a un lugar donde haya gente recuperándose para contar lo rápido y lo bien que se recuperó. Hubo tres o cuatro personas que dejaron de tomar por lo que él les ha contado”.

• ¿Te diste cuenta que el alcohol te estaba destruyendo la vida?

Mi vida es ella –dice mirando a su mujer con lágrimas en los ojos-. Yo siempre pongo primero en mi vida a Alicia, después los hijos, después mi mamá y mis hermanos. Quizás las madres pongan a los hijos primero en la escala, pero yo la pongo a Alicia porque si Dios quiere nos vamos a morir juntos de viejitos.

• ¿Cómo es ser abuelo y a la vez ser padre de un nene de dos años?

Cuando Martín iba a nacer yo le escribía cartas diciéndole que me estaba preparando para su llegada con mis nietos más chicos… Cuando los hijos se empezaron a hacer grandes siempre dijimos con mi señora que íbamos a adoptar a otro chico. Lo de Martín fue una sorpresa. Alicia me dio la noticia de que estaba embarazada el día de mi cumpleaños. Me dijo ‘el regalo que te voy a hacer dentro de ocho meses lo vas a tener entre los brazos’. Yo no quería que quedara embarazada porque tenía miedo que le pasara algo. Venía de dos cesáreas y a veces dicen que tres es peligroso. Nada más que por eso, la cuidaba a ella. Cuando me dijo de Martíncito caí como a los cinco meses, parecía que era mentira.

Muchos dicen que lo primero es la familia, y Tino hace honor a esa frase. Por eso no quiere olvidarse de nadie y también menciona a lo largo de la charla a sus cuatro hermanos, a sus suegros Luján Verón y Mario Paiva, y a su mamá Nicolasa Laura Videla, que vive en La Pampa pero siempre está dispuesta a transitar los kilómetros que la separan de Mercedes para presenciar los eventos familiares.

Autor: Redacción

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