Tiempos raros

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¿La sociedad Kirchner-Báez es mejor o peor que Macri-Caputo? ¿A Macri se le perdona porque recién empieza? ¿O porque no se pelea con la prensa? Al igual que CFK, Macri parece desconocer a quienes no acompañan sus postulados.

Por Javier Fernando Guevara

“Que tiempos serán los que vivimos, que hay que defender lo obvio” (Bertolt Brecht)

La estigmatización exitosa sobre La Cámpora y el kirchnerismo logró su objetivo. Hoy primero se analiza si los trabajadores son ‘cámporistas’ o ‘kirchneristas’, y luego sí y solo sí la respuesta es negativa, se les devuelven los derechos. O sea que ser kirchnerista es una capitis diminutio: se tienen menos derechos. Y –para muchos– está bien que así sea.

Y hoy se asume que está bien que Milagro Sala se encuentre detenida, pero se le perdona a Sturzenegger y a Cavallo el Megacanje, por solo citar un ejemplo.

Se aplaude el despido y la cesantía de 30 mil trabajadores por ser sospechados de ñoquis y la misma ministra que tuvo la “valentía” de reducirle el salario a los jubilados –hace nada más que 13 años, casualmente el 13%– da rienda suelta a las fuerzas de seguridad para que reprima. Y todo, absolutamente todo, se justifica por el desastre recibido.

Nadie está pidiendo que la impunidad siga su marcha cansina. Y que el gobierno no tome decisiones. Pero sí se pide que se tenga en mente al menos la historia reciente.

Si existieron excesos en el manejo de algunos medios por parte del oficialismo nacional. ¿Está bien ahora que el nuevo gobierno los cometa? Si aquello estaba mal, esto también.

Es cierto: El gobierno de CFK tuvo una actitud “refundacional” un tanto espesa.

No realizaba conferencias de prensa. Aumentó la planta de trabajadores estatales. Tuvo denuncias por corrupción. Y tantas otras cuestiones que caracterizaron –sobre todo– su último gobierno.

Ahora ¿Cuántas conferencias de prensa realizó Macri? No realiza las aburridas y tediosas cadenas, pero tampoco ha explicado porqué los despidos en masa. Tampoco la represión de la murga. Mucho menos la inexplicable detención de Milagro Sala. Y nada ha dicho sobre Caputo, su amigo de la infancia que –a pesar de las afirmaciones del entonces jefe de gobierno porteño– recibió sumas millonarias de dinero por obras públicas.

¿La sociedad Kirchner-Báez es mejor o peor que Macri-Caputo? ¿A Macri se le perdona porque recién empieza? ¿O porque no se pelea con la prensa? Lo cierto es que –al igual que CFK– Macri parece desconocer a quienes no acompañan sus postulados. La diferencia es que CFK lo manifestaba.

Lo cierto es que a casi dos meses del nuevo gobierno, ya hay algunos sectores que muestran su disconformidad. Y hay quienes creen que es demasiado prematuro para hacer un paro (como el que convoca ATE). Ello a propósito de alguna tradición que señala un enamoramiento de 100 días entre la ciudadanía y el nuevo gobierno.

Un trabajador que fue cesanteado injustamente ¿debe esperar 100 días para reclamar? El gremio ¿debe mirar para otro lado? La sociedad ¿debe asistir impávida ante las decisiones de un gobierno por más que atente contra sus intereses? Claramente no.

De ninguna manera puede la ciudadanía asistir silenciosa a medidas antipopulares, como tampoco la ciudadanía debe derrocar a un gobierno porque las primeras medidas no les gustan.

Todo debe estar en un delicado equilibrio. Se debe aprender a vivir en el disenso. La libertad de expresión es mucho más que la posibilidad de decir lo que se piensa y que ello no traiga consecuencia.

La libertad de expresión es –entre otras cosas– la posibilidad de manifestarse en contra y no por eso ser golpista, ni un traidor a la patria. Lo contrario es cambiar para que nada cambie.

Autor: Redacción

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