¿Son más peligrosos los celulares que las antenas?

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Es el falso dilema que agita la industria. Pero el uso del celular implica una exposición voluntaria y temporal para cada usuario. Una antena implica una exposición forzosa, las 24 horas, para cientos de vecinos.

La tumultuosa asamblea de Bello Horizonte muestra a los vecinos de Mercedes con un alto grado de conciencia sobre el problema de las radiaciones de la tecnología inalámbrica. En una reunión en la calle mandaron a callar a algunos enviados de la industria que defendían la instalación de la antena en una zona residencial, a la vera de un campo de deportes.

Es encomiable la energía de los vecinos para contestar a la “palabra oficial de la ciencia”. Muchos de los presuntos científicos que respaldan estas iniciativas están coludidos con la industria, ya sea como empleados directos o como burócratas de los organismos de control. Pero en este debate, algunas cosas se van aclarando.

►Un falso dilema

En la asamblea en el barrio, un ingeniero aseguró que tener un celular en la oreja es más perjudicial que la antena. También citó que el wi-fi y las tablets exponen a los chicos a una radiación dañina.

Albricias. Al fin alguien relacionado con la industria admite que la tecnología de microondas -que alimenta a celulares, wi fi y otras tecnologías de comunicación- es nociva para la salud. Es positivo que claramente se advierta a la gente que el uso del celular es muy peligroso.

Sin embargo, es debatible sostener que una antena que concentra el tráfico de miles de celulares es menos dañina que cada celular individual, ya que para alimentar ese tráfico debe emitir con una potencia miles de veces superior que cada receptor.

Además, hay una distinción importante para hacer:

  • El uso del celular implica una exposición voluntaria, limitada y/o intermitente para cada usuario: puede usarlo o no según su criterio, una determinada cantidad de minutos por día.
  • La presencia de una antena implica una exposición forzosa y continua, las 24 horas del día, equivalente al funcionamiento de miles de celulares, para cientos de vecinos. No hay manera de evitar esa exposición.

Llevar las antenas lejos de la gente

La protesta vecinal de Bello Horizonte es una más de media docena de amotinamientos barriales contra estos emprendimientos en los últimos tres años. Hasta ahora, solo una antena pudo ser efectivamente puesta en funcionamiento: la de la ex Dupont, porque se instaló sigilosamente en el techo de la fábrica sin que la barriada pudiera advertirla a tiempo. Los vecinos se opusieron a través de notas al municipio y una presentación ante el defensor oficial, pero fueron ignorados. Ahora es un hecho consumado.

Los vecinos tienen que saber que el proyecto de ordenanza que el Ejecutivo envió al Concejo, y que todavía está en estudio, habilitaría todos estos proyectos, sin más.

Por eso se hace más imperioso que nunca plantear desde la legislación local la consigna del último congreso argentino sobre contaminación electromagnética: llevar las antenas lejos de la gente.

 

Autor: Redacción

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