“Sola y desprotegida, en una ciudad ajena”

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Condenaron a 13 años a un empleado municipal y periodista por abusar de su hija durante 7 años • La reconstrucción testimonial le apunta a la “desprotección” de la víctima, sobre todo por parte de la madre, que aún descree de la acusación • La defensa apelará.

 

El TOC Nº 4 encontró culpable al periodista de los delitos de abuso sexual contra su hija
El TOC Nº 4 encontró culpable al periodista de los delitos de abuso sexual contra su hija

El jueves se dio a conocer el fallo en el marco del juicio al periodista acusado de “Abuso sexual agravado por el vínculo” contra su hija. Como no había público presente se notificó a las partes de la resolución tomada por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 4 a cargo de los doctores Patricia Guerrierri, Fabián Brahím y Miriam Rodríguez.

Los jueces condenaron al periodista a 13 años de prisión, accesorias legales y costas por ser considerado autor penalmente responsable el delito de “Abuso sexual agravado por haber configurado, por su duración, un sometimiento gravemente ultrajante para con la víctima, y por haber sido cometido por ascendiente y contra una menor de 18 años aprovechado la situación de convivencia preexistente con la misma modalidad de delito continuado; en concurso real con abuso sexual agravado”.

No se computaron eximentes dado que la pericia psicológica había señalado que el imputado gozaba de plena capacidad mental al momento de cometer los hechos.  Como atenuante se consideró la falta de antecedentes.

Como agravantes, el Tribunal tuvo en cuenta el nivel de educación del imputado, la extensión del daño tanto psicológico como físico, los años de sometimiento (alrededor de 7) y el conocimiento que tenía acerca de menores de edad.

El imputado es empleado municipal, y desempeñaba tareas en el Complejo Ameghino-Marín hasta el día de su detención. También se desempeñaba como periodista, llevaba adelante un programa radial matutino y había integrado el staff de diversas emisoras locales. Además, tenía contenido de sus producciones en una página web.

La defensa, a cargo del doctor Ariel Fusco, apelaría la resolución en los próximos días.

 

Días dramáticos

En el fallo, la jueza preopinante Patricia Guerrierri consideró: “Ha quedado debidamente acreditado que en numerosas e imprecisas oportunidades, durante el periodo de tiempo comprendido entre el año 2005 y el 24 de septiembre de 2012, un sujeto de sexo masculino –progenitor de la víctima– aprovechando la condición de convivencia preexistente con la menor, abusó de ella”.

“El 26 de septiembre de 2012, cuando la víctima pudo sobreponerse al temor que le ocasionaba el sujeto activo y encontró el apoyo necesario en su compañera de estudios, así como la madre de ésta, radicó la denuncia en la comisaría de San Antonio de Areco, poniendo fin a los padecimientos narrados”.

Además, desacreditó los argumentos de la defensa que colocaban a la joven como “fabuladora”. Se refirió al informe socioambiental que se le realizó a la víctima tiempo más tarde de la denuncia -momento en el cual también abandonó la vivienda que compartía con el padre- y desarrolló varios de los testimonios escuchados durante el debate, principalmente el de la víctima, que en la actualidad tiene 19 años de edad.

Respecto de los planteos del doctor Fusco por considerar que se trataba de un juicio de testigo único (y múltiples exposiciones de personas a las que la víctima les contó lo ocurrido) fue derribado por la jueza que consideró que el planteo era un error. Citando jurisprudencia, estimó que “es suficiente para arribar a la certeza que requiere el pronunciamiento condenatorio”.

Sostuvo la jueza: “La comprobación de un acontecimiento no tiene fijada una forma especial de prueba y en consecuencia no hay obstáculo para que, a partir de la existencia de indicios… se edifique una imputación con la declaración de la víctima corroborada por una serie de elementos indirectos”.

 

“Testimonio espontáneo y uniforme”

Respecto de la participación del imputado, la doctora Guerrierri entendió que así fue y recordó las crónicas narradas por la menor. “Mediante un testimonio absolutamente espontáneo y nuclearmente uniforme, la joven narró al Tribunal la retahíla de atropellos libidinosos a los que la sometió su padre desde que tuvo al menos 11 años de edad, hasta dos días antes que pudo denunciarlo. Sin el puntal de la madre, quien aún a la fecha del debate descreee de su hija” la mujer era “testigo” pero era indiferente de lo que ocurría. “De tal modo que la víctima no intentó siquiera anoticiar a su mamá”. Además recordó pasajes de los dichos de la joven en los que narró que la acusaban de mentirosa por otras circunstancias, siendo que su padre siempre la defendía.

La letrada sostuvo: “Más allá de la edad de la menor cuando el enjuiciado comenzó a desplegar sus conductas libidinosas, me permite presumir la ausencia de consentimiento” y reflejó circunstancias en que el acusado buscaba silenciar la situación.

“Finalmente la joven recurrió como confidente a una compañera de colegio” y se refirió a las declaraciones de la otra joven que indicó que habían sido telefoneadas por varias personas, un supuesto policía y un presunto periodista capitalino para que no radicara la denuncia. A la vez que desacreditó también la declaración dada por el acusado en el marco de la indagatoria en la que señaló que los dichos de la joven eran mendaces.

En el marco del fallo, la letrada también hizo descripción de la desprotección que sufrió la joven pos denuncia, dado que si bien por algunos meses se refugió en la casa de su compañera de estudios, algunas diferencias familiares la llevaron a abandonar el lugar, y quedar sola y desprotegida en una ciudad ajena.  Tiempo después consiguió trabajo en el hospital y recibió distintas asistencias. Aunque no psicológica ya que la víctima quiere “olvidar” dichos sucesos y abandonó los distintos tratamiento que había comenzado. Puso especial énfasis en la desprotección por parte de su madre, que no solo descreyó de sus versiones, sino que la dejó de visitar desde poco tiempo después de la denuncia a la fecha.

El Tribunal en pleno votó por unanimidad cada una de las cuestiones, encontrando al imputado culpable de los delitos antes mencionados, condenándolo a 13 años de prisión previo computar el tiempo que ya lleva en establecimiento carcelario.

Autor: Redacción

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