Saralegui expone en el Foyer

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La artista de 74 presenta “Esplendor de la naturaleza”, una exposición con más de 15 obras inéditas • “La pintura no tiene techo”, sostiene la mercedina que atravesó difíciles momentos gracias al arte.

El próximo viernes 14 de julio en el Foyer del Teatro Argentino se inaugurará la muestra de Graciela Saralegui con más de 15 obras inéditas para disfrutar de una paleta natural, libre y llena de aire puro. La Dirección de Cultura avanza así en la organización de propuesta con diversos artistas locales, dando un fuerte apoyo a nuestros talentos, destacó Lucía Capaccio, responsable del área.

Graciela recuerda el momento exacto en el que la pintura empezó a ser su máximo desvelo. Fue en 1998, sentada en uno de los pupitres de la Escuela Polivalente de Arte. Llegó allí incentivada por su familia y luego de acceder sin saber bien adónde iba. Pero no fue un error: “Esto es lo mío”, dijo por dentro justo cuando empezaba a ensayar las primeras pinceladas que poco después se transformaron en su primera obra.

Hoy, las paredes de su casa se visten del pasado vivido en cada uno de sus trabajos. Se refleja en su arte la niñez del campo, los juegos al natural, las costumbres de la pampa.

Graciela Saralegui cuenta con 74 años y se la ve espléndida cuando habla de arte y hasta se emociona al recordar su esfuerzo: sufrió la muerte de su marido y pudo salvarse gracias al maravilloso ejercicio de pintar y transmitir. Y no duda en recalcar que todo lo que ella hace, le brota del corazón. Aunque también confiesa que cuando esos momentos de angustia se convirtieron en sensaciones intolerables, ha dejado de pintar. “Pero por un tiempo. Solo por un tiempo”, recuerda.

Tuvo trabajos diversos. Confeccionó ramos de novias y decoró iglesias y salones de fiestas. Pero eso era antes. O  por lo menos, antes de que la pintura la atrapara. Porque después perfeccionó su técnica con Gustavo Gertrudis, un brillante y recordado profesor de pintura de San Andrés de Giles y más tarde con Florencia Bailo en su taller de Luján. Actualmente, su paleta luminosa de óleos campestres se está desarrollando bajo el cuidado de Marcela Cueto en su taller de la calle 19. Con cada uno de sus profesores, Graciela ha encontrado potenciar sus ideas desde la frescura que le otorga su estilo. “La pintura no tiene techo y cada día descubro cosas nuevas con las que puedo plantearme distintos desafíos”, dice la artista sentada en el sillón de su living donde se escucha allá, a lo lejos, algo de música clásica.

Sus cuadros están, atentos al contexto, muy presentes en estas mañanas de julio. Y los mira porque de ellos se ha enamorado. “Surcando la tierra”, la otra obra con la que está aferrada, también tiene su historia: la excusa perfecta para crearla está representada en su hermana fallecida. La responsable de acercarle la imagen, el soporte y el enmarcado para que Graciela pueda pintar.

Entre las obras que componen “Esplendor de la naturaleza”, hay dos que realizó  exclusivamente para el próximo 14 de julio. Son cuadros que surgieron a partir de imágenes del campo donde ella vivió durante quince años con su esposo. Son unos amaneceres. Y ahí también, en varios pinceles caprichosos que forman en su recorrido paisajes de ensueño, está su vida plasmada. La misma que le regaló años de vida que hoy, sabe, no han sido en vano.

Author: Redaccion Campeones

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