Romero vs Bilbao

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La aparición de los face truchos que realizan denuncias sin sentido forman parte de una estrategia perversa que en su momento fogoneo un sector del oficialismo y ahora se le volvió en contra.

(Por Javier Guevara) Si un cuerpo actúa sobre otro con una fuerza, éste reacciona contra aquél con otra fuerza de igual valor y dirección, pero de sentido contrario. La afirmación es la piedra angular de la conocida acción y reacción. Que si bien es un principio físico, se puede aplicar de alguna manera a la política.
En el 2012, desde el municipio se orquestó una campaña a través de las redes sociales tendiente a fustigar a El Nuevo Cronista. “Nuevo Cronista Miente” fue el nombre elegido para un perfil de Facebook desde donde se agraviaba a este medio y a los integrantes de la familia propietaria.
Entre sus amigos figuran funcionarios municipales, legisladores oficialistas y diversos actores de la política. Era tan obvio que era administrada por funcionarios municipales, que uno de ellos cuestionó a un trabajador municipal que “no aceptó” ser amigo del perfil.
Se realizó una denuncia ante la justicia por el tema. Llamativamente días después de la presentación, el perfil dejó de enviar mensajes agraviantes.
Casi simultáneamente comenzaron a multiplicarse los falsos perfiles: “Ortubia” y “Romero” fueron dos de los más militantes. Ambos eran administrados por funcionarios municipales. El caso de Romero era tan extremo que hasta terminó escribiendo en un medio de prensa con una clara tendencia oficialista, en el cual también realizaba afirmaciones falaces, aunque no tan pueriles como las del Facebook.
‘Romero’ gusta de contar historias enmarañadas donde el sexo se encuentra íntimamente vinculado con la política. Por supuesto que solo son historias donde los protagonistas son opositores. Además, son historias de difícil comprobación y de muy mal gusto.
La semana pasada el bloque oficialista sufrió en carne propia la metodología implementada hacia varios años: un falso perfil (de apellido Bilbao) anunció la existencia de un romance entre dos personas vinculadas al oficialismo. El tema corrió como reguero de pólvora y fue la comidilla de algunos programas, de bares y de agrupaciones políticas. La afirmación lanzada es de tan difícil comprobación y de tan mal gusto como las que realiza Romero. En el oficialismo estaban realmente consternados con la difusión del invento, haciendo directamente responsable a la oposición.
Obviamente que el uso de perfiles truchos en Facebook, así como de cualquier mecanismo que expanda rumores anónimos, es una práctica comunicacional cuestionable. Pero no ahora, sino siempre.
Sin embargo, era de esperar que desde algún sector social, político y/o gremial se comenzaran a utilizar las mismas herramientas que utilizó el oficialismo en los últimos años. “Quien siembra vientos recoge tempestades”, dice el refrán.
El partido gobernante, a través de soldados que se escudan en el anonimato, hace mucho que viene sembrando vientos. Y ahora que recogen las tempestades, cuestionan las reglas de juego que ellos mismos impusieron.
El problema es: ¿Será fácil parar esta ola de agravios cruzados, o la modalidad alcanzó vida propia?

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Autor: Mesa de Noticias

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