Perfiles: Leo Rosello, medicina y fútbol, sus dos pasiones

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Es médico neurólogo • Pero desde el año pasado es ayudante de campo de las categorías 2009 y  2008 de Estudiantes • Además juega en el campeonato del Sindicato de la Carne.

Por Néstor Dova

Leonardo Abel Rosello, nació el 18 de noviembre de 1970. Está casado con Karina Romano con quien tiene dos hijos: Chiara (9) y Franco (7). El ciclo escolar primario lo hizo en la Escuela Nº 1, el secundario en el Colegio Nacional y estudió medicina en la Universidad de La Plata. Cuando se recibió de médico ingresó al Hospital Finochieto, en la actualidad presidente Perón, posteriormente pasó al Hospital Italiano, hasta el 2004. Es neurólogo y desde marzo del 2004 atiende en el Hospital Dubarry y Osecac.

 

Fútbol

Practicó fútbol desde los 7 años. Sus comienzos fueron en Defensores, pasó por Unión y Vélez Sarsfield donde jugó hasta tercera división. “Cuando tenía diecisiete años me fui a estudiar a La Plata, entrenaba allá, venía los fines de semana y jugaba. Después del año 90 al 92 jugué en la Liga Platense de Futbol y en el año 93 fiché para Cambaceres, pero con el correr de los meses, tuve incompatibilidad de horarios con la facultad y los entrenamientos que eran de mañana y opté por la facultad”, recuerda.

Jugaba como mediocampista, jugador ordenado que lograba equilibrar la zona, cubriendo espacios y cumpliendo con lo que necesitaba el equipo.

Sobre su paso por el fútbol infantil prefiere no nombrar compañeros “porque son muchos y no quiero quedar mal si me olvido de algunos. Los técnicos que tuve son menos entre otros se me vienen a la memoria, “Roque” Melía, Heriberto Vizcardi, Juan Carlos Toledo y en la última etapa en Vélez -muy poco tiempo- Raúl Gaiera.”

 

Entrenador

Leo volvió a la ciudad como neurólogo, y con el fútbol como hobby. Algunos años atrás –como padre- volvió a las canchas. “Comencé llevando a mi hijo, categoría 2009 a la Escuelita de fútbol de Estudiantes y un día lo vio jugar Juan Pablo (Díaz) y me dijo si lo podía llevar a la categoría que él dirigía y ahí nació todo. Empecé a quedarme a ver las prácticas y con otro padre observamos que Juan estaba solo con muchos chicos y nos ofrecimos ayudarlo, me gustó y sigo colaborando como ayudante de campo”.

Leonardo, hace un balance de lo que vivió hasta ahora en el fútbol infantil como padre y ayudante de campo. “Como padre uno ve a su hijo, es más individual, pero a mi me gusta trabajar con el cuerpo técnico porque me encargo del grupo, me encanta lo grupal” dice quien es ahora ayudante de campo en las categorías 2008 y 2009 del club Estudiantes.

Al interrogarlo sobre como ve el nivel del fútbol infantil en Mercedes, responde: “Es muy bueno, hace muchos años que el fútbol infantil de Mercedes, está vigente y eso se nota. Con Estudiantes, participamos invitados en campeonatos organizados por otras ligas o asociaciones y fuimos felicitados por el buen nivel. Siempre se dice que el fútbol infantil es formativo y para divertirse y en la practica no lo veo así, todos quieren ganar. La competencia leal es sana. Generalmente los que opinan que hay que divertirse son los padres o allegados de chicos que son suplentes. Los titulares quieren ganar y a algunos padres de éstos les molesta, cuando sus hijos son reemplazados y los partidos se complican, esa es la verdad. En ese sentido nosotros tuvimos algunos inconvenientes al querer que jueguen todos los chicos”, sostiene.

Rosello, se explaya más sobre este punto: “algo que ocurre también es que todos queremos ser técnicos, al padre hay que hacerle entender que hay un técnico que trabaja en la semana con su hijo, capaz que el entrenador le dijo al jugador hoy no quiero que pases la mitad de la cancha porque te necesito en la función de contención y el padre sin saber eso desde afuera de la cancha le indica que vaya, que se adelante, que porque se queda y eso al chico lo confunde, no sabe que hacer”.

Al referirle si ser médico neurólogo lo ayuda para trabajar con los chicos y entender el entorno, manifiesta: “Por mi  profesión, sirve para interpretar conductas, puedo notar personalidades, de acuerdo a las reacciones si es agresivo, distraído, concentrado, esto tanto con el chico como con el grande.”

 

Lo Jarrones

Leonardo Rosello, recuerda su paso por el fútbol infantil y hasta que llegó a tercera división, pero su mejor etapa y lo dice con sentimiento, emoción y pasión, fue desde que integró el equipo Lo Jarrones, lo sigue haciendo en la actualidad.

“Antes las inferiores no competían como ahora, no se practicaba había pocos equipos y se jugaba poco. A los 13 años con un grupo de amigos después de salir de la escuela jugábamos horas y horas en un predio que estaba ubicado en inmediaciones del ferrocarril entre el Sarmiento y San Martín. Había jarrones por eso se denominaba Los Jarrones. Fue una época maravillosa e inolvidable. Los mismos amigos seguimos jugando actualmente. Es algo serio tenemos personería jurídica y en el año 2007, ingresamos al fútbol amateur de los judiciales, hasta el 2010 y a partir del 2011 participamos en el torneo del Sindicato de la Carne”, cuenta.

Al hacerle notar una diferencia que el lugar donde jugaban se llamaba los jarrones y el equipo es Lo Jarrones, dice con una sonrisa nostálgica: “Nosotros éramos chicos y no lo pronunciábamos con la s decíamos vamos a lo jarrones por eso a la hora de ponerle el nombre al equipo quedó esa denominación y –agrega- todos los recuerdos míos tienen que ver con Lo Jarrones, soy hincha de Boca, pero más de Lo Jarrones, cambio el festejo de una copa Libertadores por un festejo con Lo Jarrones, se entiende somos los amigos de siempre desde chico y seguimos juntos”.

Leonardo Rosello, tiene vocación por lo que hace. Une dos cosas fundamentales la medicina y el deporte a través del fútbol infantil. Aporta conocimientos y compromiso en beneficio de los chicos.

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Author: Yesica Landola

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