Oscar Aguad, entre la ignorancia y el crimen

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En un show televisivo, el ministro de Comunicaciones Oscar Aguad calificó de “mito urbano” al efecto dañino de las antenas de celulares sobre la salud, y anticipó un decreto que ofrecerá gratuitamente las terrazas de edificios públicos para mástiles de telefonía.

Por Claudio Fabián Guevara (*)

En un show televisivo ofensivo, el ministro de Comunicaciones Oscar Aguad calificó de “mito urbano” al efecto dañino de las antenas de celulares sobre la salud, y anticipó un decreto que ofrecerá gratuitamente las terrazas de edificios públicos para la instalación de mástiles de telefonía móvil.

¿Sobre la base de qué estudios habla el ministro? ¿Cómo puede descalificar con tanto desparpajo el trabajo de miles de científicos?

Aguad no parece anoticiado de que la sociedad demanda combatir la contaminación electromagnética en lugar de incrementarla, y que hace pocas semanas ingresó un proyecto de ley nacional en este sentido, respaldado por sindicatos, organizaciones civiles, técnicos y especialistas que sí han estudiado el problema. Tampoco parece enterado de que a principios de Mayo de 2015, más de 190 científicos de 38 países han firmado una carta con un llamamiento a la ONU, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Gobiernos nacionales para “abordar la emergente crisis de salud pública relacionada con el uso de los teléfonos móviles y dispositivos inalámbricos”.

Este documento se suma a otras declaraciones científicas de similar tenor: la Declaración de Friburgo (2002) la Resolución de Benevento (2006), la Resolución de Venecia (2007) y “Scientific Panel on Electromagnetic Field Health Risks. Consensus Points, Recommendations, and Rationales” (Noruega, 2009), entre otros. Todos afirman que los campos electromagnéticos afectan a los organismos vivos, aumentando de riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductor, déficits en el aprendizaje y la memoria, trastornos neurológicos y efectos negativos en el bienestar general.

Oscar Aguad, ministro de Comunicaciones de Argentina
Oscar Aguad, ministro de Comunicaciones de Argentina

La multiplicación de evidencia permite la aparición de meta-estudios que resumen una cantidad cada vez más amplia de datos. Bioniciative Report, un trabajo permanente de científicos de 14 países, recopila miles de pruebas de laboratorio que vinculan los campos electromagnéticos con daños en el ADN, estrés, tumores y leucemia, trastornos en el sueño, enfermedades autoinmunes y degenerativas. ¿Es un “mito urbano” el dramático incremento de estas dolencias en todo el mundo? La contaminación electromagnética también está vinculada con una disminución de las facultades cognitivas, problemas de aprendizaje y concentración. ¿Es un “mito urbano” que a los docentes les resulta casi imposible obtener atención y concentración de sus estudiantes?

Esta es la postura de la comunidad científica internacional. Es falso que haya controversia al respecto. Es tan clara la evidencia que India quiere obligar por ley a las operadoras a indemnizar a los enfermos de cáncer y leucemia viviendo cerca de las antenas.

Pocos países cuidan a sus poblaciones en este aspecto: Rusia, China y Suiza tienen estándares de exposición pública miles de veces menores a los que rigen en Occidente, donde la mayoría de los gobiernos sigue al pie de la letra el plan militar para expandir sin freno las tecnologías inalámbricas. Los gobiernos más serviles, como el de España, han llegado al extremo de dictar leyes que permiten expropiar las terrazas de edificios privados para destinarlas a las corporaciones. Argentina, con el proyecto de Aguad, se pone en la fila de los “mejores alumnos”.

La contaminación electromagnética es funcional al diseño de una sociedad medicada, de ciudadanos crónicamente enfermos y cansados, y de una juventud débil, manipulable, aturdida por la proliferación de radiaciones y adicta a los celulares. Quienes contribuyen a esta situación oscilan entre la ignorancia y la criminalidad consciente. ¿En dónde se ubica el ministro argentino?

Si el decreto de Oscar Aguad prospera y se aplica, los trabajadores de edificios públicos tendrán una buena razón para solicitar una compensación por trabajo insalubre. También declinará la eficiencia laboral, y aumentará el ausentismo por enfermedades. Esa cuenta la pagará el Tesoro público, no las operadoras.

El costo total de la decisión va aún más allá: se extiende al conjunto de la sociedad, donde se multiplican los padecimientos originados en una fuente invisible y omnipresente.


(*) Investigador de los efectos de la contaminación electromagnética sobre la salud y la conducta. Magister por la Universidad Veracruzana. Doctorando por la Universidad de Guadalajara.


 

Aguad: “Las antenas, un mito urbano”

Autor: Redacción

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