“No tengo paciencia para enseñar”

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Se recibió de profesor de danzas hace diez años • Fue a bailar a Europa • Bailó con la Bersuit cuando tocaron “La Argentinidad al Palo” en el Mercedes Rock • Se hizo un by pass gástrico en el que perdió 40 kilos, para poder bailar mejor

En su casa a medio hacer, “Manucho” está batiendo un yogurt bebible para desayunar antes de partir al trabajo. Es empleado en Effem, donde trabaja casi 12 horas para luego partir a ensayar con su nuevo conjunto folklórico “Semilla Agreste”.

“Volver a vivir con los viejos no. Un rato sí, pero no a vivir”, dice mientras bate el yogurt, haciendo referencia a su nueva casa sin terminar, pero por fin suya y de su novia Camila Robledo, embarazada desde diciembre del año pasado, momento en el cual Manucho recibe la noticia de que va a ser padre.

Nació el 15 de marzo de 1990, bajo el nombre de Emmanuel Costa. Le dicen “Manucho” desde que trabaja en la fábrica. Era un chico que recién terminaba la secundaria y entró a trabajar para juntarse unos mangos para irse a Europa a mitad de año, a bailar con el ballet. Se iba a ir a Italia. Cuando entró a la fábrica, pensaba estar unos meses y viajar a Europa. Recién salido de la escuela, “me habían puesto Manucho porque era medio pelotudito”, recuerda quien se sentía el “che pibe” del lugar, donde los viejos empleados se le reían y lo apodaron de esa forma. Y le quedó para siempre, hasta hoy.

Manucho es el único hijo de Daniel Costa y de María Pinillos. “Es mejor por el tema de la herencia”, bromea quien desde muy chico vivió en la 23 y 22 con su madre, ya separada de su esposo, con quien Manucho se empezó a tratar de más grande al guardarle cierto rencor. “El tiempo me hizo dar cuenta que me tenía que acercar para conocer mejor la situación”, confiesa quien vivió allí hasta los 8 años, para pasar a residir en la 35 y 40, luego enfrente de La Trocha, desde los 10 años hasta que se fue a vivir solo. De los 3 domicilios recuerda que la 40 era muy grande, poblado por un vejestorio que “parecía el barrio del PAMI, porque posta, no había un pibe. No tengo ese recuerdo de barrio, eran yuyos inmensos donde había motines en la cárcel y se escondían abajo de los caños. Yuyos altos donde habían robos, violaciones o algo parecido. Ya después de grande limpiaron todo y ya cambió. Es otra cosa”, confiesa.

Franco Cruz tiene 18 años, es de Rodríguez y hace el aporte de los vientos en Semilla Agreste.

 

Fue a San Patricio desde los 4 años hasta 8° año, que es cuando repite. Y de ahí se fue al Agrotécnico. No había otra escuela, básicamente. Fue una elección forzada que terminó siendo un  a hermosa sorpresa porque quedó encantado porque terminó “de maravilla. Conocí muy buena gente. Y mira que pasabas horas ahí adentro. Te pasaba a buscar el colectivo 6.30 y volvía a mi casa a las 19. El Agro para mí fue el polo opuesto. La parte humana. Tenía profesores que te marcaban mucho. Daniel Deriú , que falleció de cáncer hace unos años, era una excelente persona. Era un tipo que vos llegabas y el chabón ya estaba ahí y vos te ibas y el chabón seguía ahí. Tenía muchas horas ahí adentro. Era ingeniero agrónomo y podía dar cualquier materia. Y si vos tenías un problema o alguna pregunta que no tenía nada que ver con el tema que estaba hablando, si ibas bien a preguntarle, que era algo serio, inconcluso para uno e importante, el tipo paraba todo y te dedicaba el tiempo para solucionarte o explicarte. Si no lo tenía actualizado o en mente, al otro día venía y te lo resolvía. Te daba ejemplos del día a día, que es lo que el pibe necesita. Porque yo tenía otros profesores que eran muy teóricos, que eran unos bochos, pero te hablaban como si vos lo entendieras, que estabas a la misma altura, pero no entendíamos nada”, recuerda y agrega: “Pero Daniel era un tipo que también te cagaba a pedos. Me acuerdo que habíamos tirado un petardo en la hora de matemáticas a un profe que no podíamos ni ver y nos preguntaban quién fue. Nadie decía nada. Daniel nos dijo que le parecía bien que nos unamos entre todos, pero que no era ese el método”.

Se recibió en el año 2008. No sabía qué iba a hacer. Lo que tenía en claro era que a mitad del 2009 se iba a ir a Europa, por lo que tenía que conseguir un trabajo que le permitiera juntarse unos mangos. Fue así cuando se enteró que en la fábrica estaban buscando gente. Se anotó en enero y en febrero entró.

Con la Bersuit en Mercedes Rock: “Quedaron muy satisfechos con el desempeño de la escuela de danzas”, contó.

A mitad de año renuncia. La jefa le pregunta qué le había pasado, si había tenido un problema con alguien. Le dijo que no. Que se iba a bailar folklore a Italia. Fue a allí cuando de la fábrica le preguntan si tiene intenciones de volver a trabajar cuando llegue. “Y yo le dije que sí porque iba a volver sin un mango. Y me dijo ´cuando vuelvas llamame´. Así que volví el 1° de septiembre. Caí a las 5 de la mañana a Argentina y en 3 días estaba trabajando de nuevo”, cuenta quien ya lleva 10 años trabajando en el depósito de Effem.

  • ¿Cuándo arrancaste a bailar?
  • Bailo desde los 8 años. Hace 20 años. Me recibí de profesor en el 2008 en el Instituto de Danzas Folklóricas (IDAF). No ejerzo porque no tengo paciencia para enseñar. No tengo esa pedagogía que hay que tener. Prefiero ser uno más. Creo que en el día a día se aprende de todos. Todos tenemos para aprender. Ninguno baila mal o bien. Cada uno baila como lo siente. Y eso es lo más lindo. Desde un nene que da sus primeros pasos hasta una persona de 80 años. El baile es maravilloso. Eso no se compara con nada. En la música tenés el violero que estudio toda su vida y la rompe. Pero acá estamos hablando desde el corazón.

Hace un largo tiempo que Manucho está bailando en el Ballet Santa Cecilia, bajo la conducción de Romina Abufager, que tuvo el coraje de bailar un tema de la Bersuit, “La Argentinidad al Palo”, compuesto bajo el ritmo de chacarera, una canción que pasó a ser un himno nacional que, bajo la idea de Gustavo Santaolalla, paso de ser una pieza compuesta con ritmo flamenco, a ser una oda a lo que nos pasa al gen argentino, bajo el ritmo nacional de la chacarera. Si bien no estaba en la lista de temas para tocar ese día, el ballet solicitó a la Dirección de Cultura que, por medio suyo, gestione con el manager de la banda, para que agreguen el tema a la lista y que el ballet pueda desplegarse en el escenario mayor del ex Martín Rodríguez, lo que así fue. Con una gran satisfacción de parte de la Bersuit, al ser la primera vez que tocaban mientras un grupo de danzas folklórica bailaba su tema.

“Santa Cecilia tiene corazón, tiene esa pasión que yo resalto. No tenemos grandes coreografías. Es todo más sentimiento. Hace más de 3 años que estábamos bailando ese tema de la Bersuit. Y que nos hayan dado la posibilidad fue increíble. La Bersuit aceptó el mismo día que lo planteamos. Pusieron ese tema tachando otro. Y se arriesgaron a ver qué pasaba. El manager estaba re cagado porque no sabía qué podíamos llegar a hacer arriba del escenario. Y los tipos cumplían 30 años arriba del escenario. Yo no había nacido y ya estaban saliendo a tocar. Entonces, tirando De La Cabeza de nuevo en vivo, en la etapa pos pelado, se arriesgaba mucho el manager, por más que Lucía les decía que no íbamos a hacer una payasada. Yo creo que se quedaron sorprendidos. Estaban muy agradecidos. El Cóndor (Sbarbatti) se puso a hablar con nosotros y estaban muy agradecidos. Hoy estamos hablando por Instagram con Nano, el violero, un chabón re piola. Y quedaron anonadados. Eso nos sirvió para la gente que no es del folklore, que no van a peñas pero que nos siguen, haberlo visto ahí quedaron re locos. Por eso estamos muy agradecidos con la Municipalidad que nos brindó esta posibilidad. Y ahora está bueno porque gracias a ellos podes mechar un montón de movidas. Volver al Mercedes Rock, después de tantos años y darle la posibilidad a un ballet folklórico, está muy bueno. Y quiero recalcar de esta gestión que para mí, desde que tengo uso de razón, es la que mejor encaminada va, que logro unir tango, folklore, rock, cumbia en un solo hilo de la cultura. La música termina siendo la misma. Hoy tocás vos y te vamos a ver, mañana vamos todos a ver a los López, pasado a Rossello, y después a Voodoo. Eso esta genial y hace mucho tiempo que no se veía”, destaca.

El ballet Santa Cecilia pidió expresamente bailar esa canción que hacía tres años venían bailando

Semilla Agreste

Es un proyecto de música folklórica que se dio hace no mucho tiempo, donde Manucho se desempeña en la percusión. En principio, se había dado la idea con el armoniquista Rodrigo Acctis (ex La Minga), que hablando con Sergio Contardi (ex Onnix), querían armar algo en la que Acctis no cante sino que toque la armónica solamente. El “Moski” Contardi lo invita a Manucho para la percu, que aceptó y lo invita a Esteban Chiapussi (ex guitarrista de Oscar Rossello), sembrando la semilla. Incorporan a Franco Cruz (18), oriundo de General Rodríguez, para los vientos folklóricos (situ, quena, traversa, coros).

“En Mercedes es algo distinto. No hay muchos vientos folklóricos. El nombre surgió porque queríamos mostrar que somos comunes, pibes laburantes que hacemos lo que nos gusta y nos une”, afirma.

El repertorio es básicamente santiagueño clásico que eligen entre los 4, con autores como Juan Carlos Carabajal, Peteco, Rally Barrionuevo, Dúo Coplanacu, entre 25 y 30 temas. 2 meses estuvieron ensayando para tocar la primera vez.

Empezaron a grabar a fines del año pasado en el estudio del “Chipu” Ghelfi las percus. Faltan las violas “por lo menos para tener un demo de 4 o 5 temas para difusión”.

La próxima fecha será el 13 de abril en Baradero, donde estará tocando también Román Ramonda, Las Cuatro Cuerdas y Facundo Misenti, que actúa como local y ya estuvo en Mercedes en la famosa Peña Lawar Wayna, que organiza el propio Manucho.

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Autor: Mariano Oyarzu

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