Mochila verde y la política cochina

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Una ola de volanteadas políticas ensucia las calles mercedinas • Con la Ley de Medios como telón de fondo, el uso del rumor y las difamaciones gratuitas están a la orden del día.

 Por Claudio Fabián Guevara

Una ola de volanteadas políticas ensuciaron las calles mercedinas en los últimos meses. La Fiesta del Salame fue escenario de una batalla de panfletos entre sectores del oficialismo y la oposición. Y días después, un despliegue mayor de volantes instaló la historia de Mochila verde en amplios sectores de la población.

La última volanteada asombró por la abundancia de los papelitos, desparramados por toda la ciudad. Esta capacidad operativa es inusual en la temática que abordaba el volante: una denuncia de una supuesta infidelidad matrimonial y sus protagonistas. Convengamos que tradicionalmente, estos temas originan mensajes anónimos de acotado despliegue. ¿Qué sentimientos pueden originar un ataque personal tan bajo con tanta energía?

Después de semanas de especulaciones, la respuesta parece haber llegado desde el terreno de la política cochina. Las tres personas involucradas en la citada historia participaron de una contienda electoral interna en un partido del conurbano. El ataque en territorio local sería un “mensaje” de revancha o de represalia, un lenguaje que la política mal entendida parece usar cada vez más frecuentemente.

Opino que los ciudadanos debemos rechazar el uso del rumor y del panfleto anónimo como fuente de información de interés público. Estos métodos suelen neutralizarse a sí mismos, porque es obvio para mucha gente que si nadie puede hacerse cargo personalmente de los dichos, entonces las afirmaciones son falsas. “Quienes recurren al anonimato y al chisme no tienen razón”, deduce la sabiduría popular. Sin embargo, causan mucho daño a la convivencia comunitaria, avivando odios y agitando divisiones interesadas entre la gente. Y además, son de pésimo gusto.

Una leyenda negra

El tema de la validez de las fuentes de información pública es importante para tomar una posición como ciudadanos en los meses que vienen, donde arreciarán las discusiones y las campañas psicológicas por el 7 D, el día que la Corte ha establecido tiene que haber sentencia en una disputa judicial para definir el inicio o no de la desinversión de los grandes pool de medios.

En Mercedes, los medios y el ejercicio del periodismo en general se ha visto afectados en los últimos años por una serie de ataques y rumores fundamentalmente impulsados por sectores afines a la administración municipal. La campaña más visible se titula “El Nuevo Cronista Miente” (tuvo otro episodio el martes pasado, con una nueva volanteada política: esta vez, instando a la mercedinos a no comprar este semanario), pero cabe aclarar que también ha tenido por blanco, alternativamente, a otros medios y periodistas acusados de estar “comprados”.

La leyenda negra reza más a menos así: “Juani compró a los Guevara, a Fulano y a Mengano y les pasa una montaña de guita todos los meses”. Así se ha visto reflejada, incluso, en el Facebook oficialista.

Trabajada con tesón, la campaña se complementa con ataques personales del intendente Selva contra la familia Guevara, una especie de oveja negra de la prensa descarriada: acusaciones de “mentirosos” en conferencias de prensa, o de estar trabajando para “el partido que perdió” en entrevistas radiales, son sólo ejemplos de lo que ha dicho en público. Sostenida a lo largo de meses, la leyenda negra va agregando “datos” y “cifras” que se murmuran en privado de boca en boca y van creando un montón de supuestos comúnmente extendidos.

En defensa de la libertad informativa

En la serie que se inicia hoy repasaremos punto por punto los entretelones de esta historia. No hace falta responder públicamente a acusaciones que nunca se han hecho públicas (“no aclares que oscurece”) precisamente porque carecen de fundamento.

Sin embargo, cierto testimonio puede aportar al debate sobre los medios que la sociedad argentina está dando, y contribuir a esclarecer a muchos vecinos a los que tiene obnubilados el repiqueteo constante de las usinas oficiales del rumor.

Intentaremos también hacer un llamado al diálogo y un retorno a la cordura, no sólo en el terreno de las noticias, sino también en el de todas las relaciones personales, donde cunde la exasperación y el maltrato entre argentinos.

En el camino, para darle sabor a la historia, expondremos la psicología de personajes que promueven la enemistad y el rumor, diremos nuestra verdad sobre las pautas de Télam y otros cuentos engañosos, y arriesgaremos algunas opiniones sobre cuál debe ser el contrato que un editor independiente le puede ofrecer a sus lectores.

Cuando el clima social se espesa por la disputa en torno a la comunicación en el país, nos proponemos pensar juntos, colectivamente, una construcción que asegure la libertad y transparencia informativa para todos los argentinos.

Autor: Redacción

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •