Miente que algo queda

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Desde aquí se dijo en reiteradas oportunidades. Y se lo denunció públicamente. Existe una clara diferencia entre el ejercicio de la libertad de prensa y la libertad de opinión y las manifestaciones pueriles, cobardes e insidiosas que existen a través de ciertos perfiles. Al gobierno y la justicia comunal nunca le interesó eso.

Por Javier Guevara

Desde aquí se dijo en reiteradas oportunidades. Y se lo denunció públicamente. Existe una clara diferencia entre el ejercicio de la libertad de prensa y la libertad de opinión y las manifestaciones pueriles, cobardes e insidiosas que existen a través de ciertos perfiles. Al gobierno y la justicia comunal nunca le interesó eso.

Este medio denunció ser víctima de una campaña de desprestigio bestial por parte de un grupo para oficialista del entonces gobierno comunal. A muchos les pareció una cuestión risueña. Y por supuesto que la denuncia fue a vía muerta.

Desde hace varios años existen perfiles que –bajo nombres de fantasías- adquieren el formato de portales de noticias. Y dan cuenta de hechos falsos, inventados y burdos. Las últimas víctimas de estas noticias fueron el intendente comunal y un concejal de Cambiemos.

Y a la fecha no se sabe quiénes son los autores del perfil que injuria, calumnia y genera confusión en la opinión pública. Y es realmente llamativo que no sea posible en momentos en que –se sabe- han realizados allanamientos y detenidos personas por twittear en contra de la investidura presidencial –como le gusta decir ahora a los comunicadores.

O sea si es posible determinar el origen de Twister ¿cómo cuernos no se puede determinar la IP de la cual se conectan a otras redes?. Pueden suceder dos cosas: a) la justicia provincial no está capacitada ni tecnologizada para ello. b) les parece un tema menor.

Salvo para quienes manejan el monopolio informativo, no hay mayor problema que redes difamando, injuriando, inventando y confundiendo a la opinión pública. Se sabe que el gobierno nacional y provincial no tienen ningún inconveniente para instalar mensajes en las redes y grupos. Tampoco tienen dificultades para insertar mensajes en cadena en los grupos comunicacionales. Así que claramente no les importa interferir en ese pequeño universo libre que no pueden controlar.

Esto no implica pensar que detrás de los falsos perfiles que distribuyen noticias falsas, exista la mano negra de Cambiemos. Pero si la complicidad al permitir que esa actividad a todas luces ilícita, siga en marcha. Como antes fue culpa del gobierno de Scioli, ahora lo es del gobierno de Vidal.

Y es que las acciones no deben ser analizadas solo en función de quien las realiza –como parece suceder en la actualidad- sino lo más objetivamente posible y desprovista de la mayor carga ideológica posible.

Y así –en contexto- se puede percibir que no existe una preocupación de parte de Cambiemos en eliminar la guerra de las redes sociales, y las olas de mentiras que a través de ellas se multiplican como una peste. Porque ellos se han mostrado superiores y mejores en esa metie.

El problema es que nada, absolutamente nada, es para siempre. Y aquello que hoy es el alimento de su campaña y su forma de comunicar, mañana puede convertirse en un enemigo letal.

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Author: Yesica Landola

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