“Mi proyecto ahora es conseguir un buen empleo”

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Los Hermanos Arizmendi es un grupo de cumbia formado por 5 integrantes • A poco de quedar afuera del sistema laboral, “Pichón” sigue buscando trabajo • Cuenta su historia que lo trajo desde Entre Ríos a Mercedes, su amor a la música y a la tierra.

Por Agustin Castro

A poco de quedar afuera del sistema laboral, “Pichón” sigue buscando trabajo. Un caso más de desempleo en la Argentina que ya está tocando los dos dígitos en el porcentaje de tan nefasta problemática. A pesar de ello, cuenta cómo llegó de su tierra natal, Entre Ríos, y los vaivenes de su grupo de cumbia santafesina: Los Hermanos Arizmendi.

Ceferino José Roberto Arizmendi nació en Entre Ríos el miércoles 19 de diciembre de 1973. Las noticias del diario Clarín decían en la tapa que “Anaya reemplaza a Carcagno en el Comando General del Ejército”, que dos soviéticos pisaban el espacio en el Soyuz 13, que se rendían los comandos que provocaron la masacre de Roma, que Perón recibía a los jefes de los partidos políticos y un empate a 0 entre San Lorenzo y Atlanta, entre otras mentiras.

Creció en una familia de ocho hermanos: Ceferino es el mayor. Lo siguieron: Olga Adela, Luis Alberto, Walter Javier, Guillermo Esteban, María Mercedes, Cristian Javier y Cecilia Soledad. Cecilia y Walter viven en Entre Ríos. Los demás, en Mercedes. Su papá, ya fallecido, se llamaba Félix Cecilio Arizmendi y su mamá, María Ester Páez.

Su infancia transcurrió en Ibicuy, Entre Ríos, cerca del puente de Zárate.

Sus padres trabajaban en la Estancia de los Anchorena. En 1982, la creciente del río hizo que emigraran hacia Mercedes, Ruta 5, kilómetro 88. Ceferino tenía 5 años de edad. Allí se trasladó toda la estancia de Anchorena. Sus padres cuidaban la hacienda, en el campo, por lo que la mayor parte de su infancia transcurrió en el campo. Hasta los 43 años, Ceferino trabajó en el campo de los Anchorena.

Fue a la Escuela 20 de Gowland. Sus compañeros eran Vignatti, Di Pascua y otros. Toda la primaria la hizo en esa escuela de Gowland. Repitió séptimo grado porque se le hacía difícil estudiar y trabajar. Iban a la escuela a caballo con sus hermanos, como muchos chicos de ese tiempo que vivían en los tambos.  Su padre también solía llevarlos en un carro de cuatro ruedas que quedó tirado en la estancia. En ese mismo carro, entraban 20 o 30 tarros de leche que su padre distribuía.

Cuando termina la escuela no le quedaban más opciones que seguir trabajando. Estuvo dos o tres años trabajando con Neila. En sus campos le daba de comer a los conejos que usaban para la lana. En la fábrica de pulóveres sólo hacía limpieza. Posteriormente a eso, se dedicó a preparar caballos de polo. Se levantaba a las 5 de la mañana para darles de comer y sacarlos a pasear. Uno de los caballos que cuidaba pertenecía a una célebre polista, Lía Salvo, que hoy está jugando en el extranjero. Llegó a jugar con Cambiasso. Cuando se va a jugar al extranjero Ceferino se quedó cuidando otros caballos un tiempo hasta que ingresa al mundo de los camiones.

Un señor de apellido Adorno lo invita a manejar los camiones que hacían los repartos de la firma del rubro heladería Grido. Es así que se inscribió en un curso para manejar camiones y entró en la firma. Viajaba mucho por la costa argentina. Distribuía los insumos para las heladerías. El depósito estaba sobre la ruta 41. Estuvo dos años haciendo los repartos.

Cuando fueron a tocar a Córdoba a una jineteada, los Arizmendi antes de subir al escenario

Luego se va a trabajar a la ruta 5 en los Transportes Rodríguez, de Laferrere. Allí estuvo un tiempo más y se vino a Mercedes a ver a su familia. Cuando agarra ese último trabajó se había ido a vivir a Laferrere. Venía los sábados a la noche y el domingo a la madrugada se tenía que volver. Por lo que no podía ver a sus hijos Pablo Roberto (20) y Paula (14), ni a su mujer, Laura Torelli, oriunda de Mercedes, con la que está casado hace 21 años.

Justo en ese momento le salió su último trabajo en UCEMIC, una hormigonera, ubicada en la calle 45 y 10.allí empezó a manejar los “trompos grandes que van dando vueltas y llevan el material”, explica. “Estuve manejando un tiempo eso y después me pasaron a un carretón que transporta las máquinas. Llevaba máquinas a Rodríguez. Me mandaban a Areco, a Giles”, cuenta.

  • ¿Estuviste agremiado?
  • No. Pero tuve que sacar el registro ese de Moyano. Es obligación. Los cursos y todo.
  • ¿Cuánto tiempo estuviste en OCEMIC?
  • Creo que estuve 9 meses.
  • ¿Cuánto hace que te fuiste?
  • Hace 3 meses. Se paró la obra y quedamos todos sin laburo. Hasta ahora. Están todas las maquinarias paradas. Ahora se están por mover para Monte Grande, pero es todo para maquinistas nomás. Para los choferes nada. Me llamaron y me dijeron que me tenían en cuenta por si sale algo. Sino que siga esperando hasta febrero o marzo.
  • ¿Y cómo sobrevivis hoy?
  • Haciendo changas. Voy de peón de albañil o por ahí corto pasto. Me salieron dos viajes a San Luis a llevar caballos de polo. Y después a Mendoza. Me salva mucho que yo tengo el carnet vigente porque hay gente que se le vence y lo tienen que pagar ellos. No lo pueden renovar. Entonces cuando salen viajes largos siempre uno u otro te llaman. Pero ahora está todo parado. Son tiempos malos. Yo me cruzo con chico camioneros que están pasando la misma.
  • ¿A qué le atribuís la falta de producción y de trabajo?
  • No lo sé. No sé si me falta experiencia o qué se yo. Pero esto nunca me había pasado. Yo siempre tuve laburo. Es la primera vez que estoy tanto tiempo parado. Sin trabajo fijo. Mi proyecto es encontrar un buen trabajo y dedicarme a mi familia. Ellos siempre están en los buenos y malos momentos. A veces te dan ganas de bajar los brazos (confiesa con lágrimas en los ojos). Pero vos miras a tu costado no. Nosotros fuimos ocho hermanos y me pongo a pensar en el esfuerzo que hicieron mis padres. Mi viejo no aflojó. Yo tengo dos chicos y me parece que aflojar no puedo. No me puedo poner exquisito.
En familia con su mamá y sus hermanos

Esperanza de cambio de rumbo político

  • ¿Crees que se puede cambiar esta realidad?
  • Y si. Ojalá que cambie esto. Uno escucha gente grande que dice que va a cambiar. Y ojalá sea así. Antes por lo menos había empleo. Muchos dicen que es culpa del gobierno pero qué se yo. Todos le echan la culpa los gobiernos. Yo con Cristina tenía trabajo. Esto es la primera vez que me pasa. Con Menem también tenía trabajo. He llegado a tener vacas y caballos propios. Hoy día no sé cómo tengo el auto.

Hincha de Boca

En su perfil de wathsap tiene un escudo gigante del club xeneize: “soy hincha de boca pero no soy fanático. Como esos que se pelean. Me han querido llevar a la peña de boca. Pero nunca fui. No es porque no me gusta. Me gusta el fútbol. He jugado y hoy estoy de ayudante de un equipo de Olivera”, afirma

Como ayudante de campo en el equipo de fútbol

Los Hermanos Arizmendi

Es un grupo de cumbia formado por 5 integrantes. Tres de sus hermanos y su hijo, que toca el timbal. Hacen cumbia santafesina. “Anduvimos por todos lados. Llegamos a Uruguay. Fuimos dos días en el 2014. Y de ahí fuimos a Córdoba, donde nos eligieron de padrinos de un programa de radio de Noches Camperas. Grabamos 5 cds con Piruca estudios. De los 5 salieron tres y los otros están parados por falta de plata”, revela.

 

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Autor: Mariano Oyarzu

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