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Mercedes Rothermel: “La cocina es mi cable a tierra”

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Dejó abogacía para estudiar en el Instituto Argentino de Gastronomía y hace cinco años empezó con su propio taller de cocina. Desde este mes también dará talleres en los SUM barriales y en dos escuelas rurales. El año pasado estuvo en Cocineros Argentinos y este miércoles va a estar en el programa de canal 13 “Soñando por bailar” enseñando a hacer dulce casero.

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Por M. Berta Laura

“Piensa, cree, sueña y atrévete”, dijo alguna vez el legendario Walt Disney… Se trata de creer en uno mismo y animarse, esa es la clave para poder llevar adelante los sueños y proyectos. Y si hay alguien que se animó es Mercedes Rothermel, una joven mercedina que decidió dejar su carrera de abogacía para dedicarse a lo que siempre le había gustado: la gastronomía.

Mercedes nació en Capital el 2 de agosto de 1974 pero siempre vivió en esta ciudad. Fue al Jardín N° 1 y estudió desde primer grado hasta quinto año en la Escuela Normal. Cuando se recibió decidió comenzar a estudiar la carrera de Derecho que en ese momento se dictaba en la extensión de la Universidad del Salvador en nuestra ciudad pero luego de tres años, durante un viaje a Brasil, decidió cambiar radicalmente de profesión y se inclinó por la cocina. “Toda la vida me gustó cocinar, en realidad no se por qué me puse a estudiar abogacía”, dice y cuenta: “Cuando ya tenía edad para prender el fuego, mi mamá se iba a dormir la siesta y yo me ponía a hacer tortas. Siempre me gustó. Para mí la cocina es un cable a tierra. Puedo estar muerta de cansancio pero no me importa, me pongo a cocinar y me aíslo del mundo”.

Así fue que se anotó en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG) para estudiar la carrera de profesional gastronómico que duraba dos años. En medio de ese tiempo de estudio quedó embarazada de su hija mayor, Martina, y debió interrumpir la carrera para retomarla un tiempo después. “En el 2002 me recibí de cocinera, yo no digo chef”, dice, pero su curriculum delata que es una chef con todas las letras, empezando por el hecho de que estudió en el Instituto dirigido por Ariel Rodríguez Palacios, un reconocido en el ambiente culinario. Y también su experiencia laboral refleja sus dotes en la cocina: trabajó en La Recova, en El Progreso Eventos, en Mandolina, hizo pasantías en el Hotel Alvear mientras estudiaba y también fue ayudante del pastelero en la panadería de Facciolo.

Pero esos no fueron sus únicos trabajos. Meche -como le dicen todos- empezó a trabajar desde muy jovencita. “Mi primer trabajo fue a los 15 años. Pero no era una necesidad, en mi casa nunca me faltó nada. Yo lo hacía para tener mi propia plata. Mis padres me dejaban trabajar con la condición de que me fuera bien en el colegio”, aclara y recuerda algunos de sus primeros trabajos: “Empecé cuidando chicos y en fiestas infantiles. A los 16 Teresita Cancela y su marido me dieron la posibilidad de cuidarles los cuatro hijos más grandes, de los cuales el más chico tenía 6 meses en ese momento. Iba a la mañana a la escuela y toda la tarde trabajaba cuidando los nenes. Después también trabajé en diferentes comercios”, recuerda y sostiene: “Tengo la cultura del trabajo, a mí me la inculcaron de chica, algo que quizás hoy en día muchos adolescentes no tienen. Y es lo que les inculco también a mis hijas, ellas ven que el padre y yo trabajamos y espero que el día de mañana tengan esa cultura”, dice al hablar de Martina (11) y Juana (6), las hijas que tiene con su marido Ramiro Cángaro, con quien está casada desde hace 12 años pero están juntos desde hace 21.

Otra cosa que Mercedes hizo relacionada con su profesión gastronómica es cocinar viandas por encargue durante cuatro años, algo que recuerda como muy desgastante. “Empezábamos a las seis de la mañana. Mi suegro Roberto me hacía los mandados y repartía las viandas, y mi suegra Mirta me ayudaba en la cocina a preparar todo. Lo hicimos hasta que los precios se fueron muy caros y empezaron a aparecer personas que hacían viandas por dos pesos, y yo no estaba como para regalar nuestro trabajo”, dice y cuenta que al poco tiempo de nacer su segunda hija, Juana, decidió dejar de hacer las viandas.

Las clases

Hace ya varios años que Meche dicta en su propia casa un Taller de Cocina para niños a partir de 4 años y también para adultos. Y si bien hoy en día ese taller es algo consolidado, ella misma cuenta que empezó a enseñar de casualidad: “Lucila, una amiga de mi nena, dice que va a ser chef y siempre me pedía que le enseñe. Un día en la puerta de la escuela le dije ‘bueno, andá el 3 de julio a las 3 de la tarde a mi casa’. Otra mamá escuchó y entonces tenía a Lucila, otra nena y mi hija. Eran solo ellas tres, pero a la semana tenía cinco, después diez y así empecé, de casualidad, ya hace cinco años”, rememora.
Ese crecimiento en alumnos se tuvo que ver reflejado en el espacio físico, que cada vez fue quedando más chico. Empezó dictando el taller en la cocina de su casa, que había sido ampliada cuando hacía las viandas, y hace un par de años gracias a un microcrédito otorgado por el municipio, pudo comprar diferentes elementos para dar las clases, como batidoras, recipientes y otros cosas que le hacían falta. Y ahora, gracias a otro crédito municipal, construyó otro salón dentro de su casa con entrada y baño independiente. Ese nuevo lugar fue inaugurado la semana pasada con el comienzo del taller 2012.

Y este año, además de seguir con su taller, empieza un nuevo desafío: fue contratada desde Desarrollo Social para dictar clases en los SUM de los diferentes barrios. “Todos los días tengo dos horas en un SUM distinto”, detalla. Pero eso no es todo, porque también está por tomar algunas horas en dos escuelas rurales de nuestro partido para dictar el taller de cocina.
“Me di cuenta que me gusta enseñar, es lo mío”, dice dejando ver que convirtió su pasión en su profesión. Y al momento de poner en la balanza qué le gusta más entre trabajar en un restaurant o dar clases asegura que “son cosas distintas”. “Cuando estás en la cocina de un restaurant tenés una adrenalina distinta a lo que es dar clases, porque estás con el tiempo justo, tenés otros chef al lado, y todo lo que te piden de una misma mesa tiene que salir al mismo tiempo. Entonces tenés que coordinar con el otro que por ahí está haciendo algo totalmente distinto. Esa adrenalina me encanta”, explica.

Del otro lado de la balanza menciona lo que le gusta de enseñar: “Me encanta ver que los chicos comen cosas que jamás en su vida quisieron probar… o verles las caras de satisfacción cuando ven salir la torta que hicieron ellos o porque llevan el postre para el día del padre. Yo no les hago nada, los dejo que hagan todo ellos”, menciona explicando la mecánica del taller en el cual cada alumno lleva los ingredientes y después se lleva el producto final a su casa. “Yo les hago la lista de lo que tienen que traer y después se llevan todo elaborado como para una familia de cuatro personas. Generalmente cuando sé que en la casa son solo dos personas les digo que traigan la mitad, o si son más les pido que traigan más ingredientes, de forma que cuando se sienten a comer alcance para todos”, agrega.

En el taller no solo aprenden a cocinar, también Meche trata de inculcarles los valores de cooperación, generosidad, compañerismo e igualdad. “Ellos tienen que organizarse para lavar, secar y guardar. El que lo hizo una clase no lo hace a la otra. También si no trajeron algún ingrediente entre todos se saca de lo que trajo cada uno para darle al que no tiene. Yo siempre tengo todos los ingredientes, pero trato de que entre ellos compartan”, relata y agrega: “Acá en el taller son todos iguales. No importa si van a la escuela 37, a San Patricio o a Misericordia. No se ven esas diferencias que se ven en otros lugares. Nadie es más o menos que otro por ir a una escuela pública o privada”.

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De Mercedes a la televisión

El año pasado, esta cocinera mercedina estuvo como invitada en el programa Cocineros Argentinos que se emite por la Televisión Pública de lunes a viernes de 11.30 a 13 y los domingos desde las 14. Mercedes llegó hasta ese canal por medio de Carlos Berro y estuvo un domingo cocinando pollo en escabeche en el programa preferido de muchas amas de casa. “Le preguntaron a Carlos Berro si conocía a alguien que hiciera conservas y el les pasó mi teléfono. Tenía que hacer pollo en escabeche y pikles pero al final no dio el tiempo y pude hacer solo una cosa. Fue una experiencia espectacular, además toda la gente de ahí es muy buena onda”, cuenta.

Pero esa no será la única experiencia de Meche en la televisión: este miércoles 11 estará en el programa “Soñando por bailar” enseñándoles a los participantes a hacer dulce casero en la estancia “La Soñada” ubicada en General Rodríguez. Las imágenes se verán esa misma tarde en el programa “Este es el show” (Canal 13 a las 14 hs), que conducen Denis Dumas y José María Listorti, en el que siempre transmiten en vivo lo que sucede en la mencionada estancia. También se podrá ver en Magazin a las 19 horas.

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Cocinar, aprender y divertirse

El taller de cocina de Mercedes Rothermel funciona en calle 7 entre 2 y 102. Hay grupos para chicos a partir de 4 años y también para adultos.
Para informes comunicarse a los teléfonos 421071 o 15586058.

Familia

Además de su marido Ramiro y sus hijas Martina y Juana, Meche tiene una gran familia: es hija de María Elena Bonamino y Pedro Amarillo. Tiene tres hermanos, Facundo, María Eugenia y Marina, y muchos sobrinos: Federico, Guadalupe, Camilo, Catalina, Fátima, Felipe, Alfonso, Carmela y Francisco. 

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Autor: Redacción

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