Marcelo Zárate: “Soy un adicto a la sobriedad”

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Fue un caso emblemático del Megaoperativo del año pasado • Locutor y animador comunitario, su arresto fue un mazazo para su vida personal • Hoy se muestra agradecido y habla sin prejuicios del problema de las drogas.

Marcelo Zárate es un caso emblemático. Fue el personaje más notorio entre los detenidos en el Megaoperativo de noviembre del año pasado. Ex policía, locutor y animador de diversos círculos sociales, su arresto fue un mazazo para su vida personal, admite. Para colmo, la causa se complicó con el hallazgo en su casa de su arma policial con permiso vencido. El agravante de la “tenencia de arma de guerra” extendió su estadía en la cárcel por 10 meses, cuando el resto de los detenidos obtuvo en el curso de pocas semanas beneficios de libertad condicional o arresto domiciliario.

Pero Marcelo Zárate ya está de regreso en Mercedes, y respira una nueva etapa. La Justicia le otorgó un beneficio de salida laboral para trabajar de 8 a 16, y por la noche pernocta en la Unidad 5.
El locutor reconoce haber sufrido adicciones, pero niega que su conducta fuera delictiva. Sin embargo, también se muestra agradecido por algunas circunstancias que le tocaron vivir: “Redescubrí las cosas más positivas de la vida”, dice, desde su puesto de trabajo en el lavadero de autos de 40 y 39.


 

•¿Estás contento con la nueva etapa?

Estoy optimista. Después de 10 meses, como la investigación no registró nuevos avances que me perjudiquen, se me otorgó el beneficio de la salida laboral, y ahora trabajo en el lavadero de 8 a 4 de la tarde. Mis aspiraciones son ahora que me extiendan el horario de 8 a 8 para cumplir con el rol de encargado. Y lo próximo es obtener el arresto domiciliario.

•¿Qué balance te dejaron estos meses?

Aproveché el tiempo para hacer cosas. Hice mucho ejercicio físico, me dediqué mucho a la lectura y al estudio, y de paso armé la radio del penal donde estaba antes, que en estos días se inaugura.
Este tiempo me sirvió para interpretar la realidad social de la gente que está en las cárceles. Es un régimen que para quien tiene algo que pagar, es llevadero. Pero es complicado cuando uno siente que no está justificado. Por eso hay que tener cuidado con la gente que se envía a la prisión. El padecimiento es muy particular, y hay un porcentual de gente que está injustamente. Es fácil entrar, pero es difícil salir. Es claro que hay que acortar los tiempos judiciales.

•Este periodo te habrá parecido una eternidad…

Yo no pensé nunca que este trámite que me tocó a mí iba a durar tanto tiempo. Un mes en la cárcel es como un año para una persona en libertad. Pero ya tomé conciencia de que hay que esperar, paso a paso. Creo que en mi caso hubo algo de interés mediático, porque si yo salía rápido era como un fracaso para el sistema. Pero acepto lo sucedido y no estoy resentido con la sociedad.

•¿Y qué cambió en tu vida en estos 10 meses?

Hubo una fuerte revalorización de los afectos cotidianos: aparecen los amigos, la familia. A mis 44 años reencontré el sentido de lo que es amistad y lo que es amor. Porque a mí esta circunstancia me avergonzó. Yo era esencialmente un adicto, pero a partir de ahora voy a ser adicto a la sobriedad. También un adicto a la lectura y al estudio. Incorporé una sensación de responsabilidad. Perdí el egoísmo, y comencé a pensar en mis chicos, lo que pasaron en la escuela, la sensación de las rejas cada vez que tenían que ver al padre….
La droga es muy egoísta, te centra en el propio placer y te aleja del disfrute de las cosas cotidianas. Ahora no quiero saber más nada de nada. Debo agradecer que tuve la capacidad de superar este problema. En los registros internos quedó asentado que Marcelo Zárate no sufrió ningún periodo de abstinencia. Y creo que lo superaré de por vida.

•¿Qué pensás del problema de las drogas en general?

Es una enfermedad terrible. La desgracia es que colaborar cuando la persona está enferma, es más difícil. Necesitamos una toma de conciencia de las autoridades, pero no sólo de las judiciales, que trabajan cuando el delito ya existe. En una villa se puede comprar desde un gramo hasta 10 kilos. Todo eso está estructurado. Si no hay un control de los que gobiernan, el problema crece. En la práctica siguen todos los grifos abiertos. Hay que lograr detener a gente que mueve grandes cantidades. La gente que mueve pocas cantidades comete delito también, pero a veces parece que se trabaja para las estadísticas.

•¿Y qué se puede hacer en materia de prevención?

Mucho. Yo noto que las charlas tienen un fundamento. Me gustaría que mi experiencia sirva para comunicar este mensaje a la gente que lo necesita. Tiene que haber una actitud previa al delito. Y toda la publicidad que conduce al consumo de sustancias nocivas -incluidos alcohol y tabaco- debiera ser erradicada.

•¿Cuáles son tus planes a partir de ahora?

Trabajar mucho y estar con mi familia. Quiero volver a la radio, a mis emprendimientos de Tomás Jofré, y no tener la necesidad de ir a trabajar a otra ciudad que no sea Mercedes. Salir de una cárcel medio te acompleja. Pero hasta ahora nadie me ha tirado mala onda. Voy a salir adelante para agradecer a todos los que se preocuparon por mí, y no defraudarlos. Y confío en que el tiempo va a permitir determinar el verdadero sentido de mi conducta.


 

►Regueiro, en arresto domiciliario 

Chachín Regueiro, el hombre más complicado procesalmente de todos los detenidos en el Megaoperativo, obtuvo el arresto domiciliario hace pocos días. Regueiro sufre graves problemas del corazón y la Justicia consideró pertinente que espere su condena fuera de la cárcel. Está recluido en su casa desde hace dos semanas.

Autor: Redacción

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