Los riesgos de una simple picadura

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¿Falleció Gustavo Corbera por los efectos de la picadura de un insecto o un pequeño animal? El sistema hospitalario a menudo carece de herramientas y profesionales específicos para atender a un accidente de esta naturaleza.

 

Por Claudio Fabian Guevara

¿Falleció Gustavo Corbera por los efectos de la picadura de un insecto o un pequeño animal? Tal vez la autopsia pueda dilucidarlo.

Los riesgos asociados a un accidente de ese tipo suelen ser peores de lo que creemos. El dolor y estupor de la familia Corbera recuerda el caso de Alex García (17), un joven de Altamira que falleció repentinamente en el año 2011 luego de un ingresar con una lesión en el tobillo, aparentemente producto de una picadura. En aquel momento se polemizó si el deceso se debía al veneno de la misteriosa picadura, o a la vacuna aplicada para intentar contrarrestarlo.

Es que como suele decirse, a veces el remedio es peor que la enfermedad. Sin saber el origen de una picadura específica, los esfuerzos para neutralizar sus efectos pueden ser dramáticamente inútiles. Las toxinas de una pequeña dosis del veneno de un alacrán, de una serpiente o de minúsculos insectos, pueden desencadenar un proceso mortal. Y el sistema hospitalario a menudo carece de herramientas y profesionales específicos para atender a un accidente de esta naturaleza, que en pocas horas puede devastar un organismo.

Hace pocos meses, la mercedina Yamila Casella fue víctima de la picadura de una pequeña víbora en su residencia de Puerto Vallarta, México. La herida le parecía inofensiva, pero los lugareños, conocedores de los riesgos del incidente, la llevaron de urgencia a un centro asistencial. Allí llamaron al único especialista en serpientes de la región, que ni siquiera forma parte del personal sanitario del sistema. Este diagnosticó qué tipo de animal la había mordido -la más venenosa de las especies de la zona-, y le suministró el antídoto específico, que él en persona prepara a partir del veneno de cada animal.

Yamila la pasó muy mal, pero sobrevivió sin secuelas. Sin la intervención providencial de este estudioso de la fauna autóctona, otro hubiera sido el final de la historia. Ni qué decir si se hubiera quedado en su casa, pensando que esa pequeña mordedura no tenía importancia.

Autor: Redacción

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