Libros sí, botas no…

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(Por Pablo Demarco) La resolución del Ministerio de Seguridad, que crea el Servicio Voluntario bajo la órbita de la gendarmería para adolescentes de 16 a 20 años, debe ser objeto de un fuerte rechazo, y en particular en nuestra ciudad, puesto que según el articulado de dicha resolución el instituto de Capacitación Especializada “Cabo Juan Adolfo Romero”, sería una de las sedes.

La constatación de un fracaso.

El planteo miliquero de Bullrich y Macri, tiende a remplazar el lugar del  sistema educativo, por una formación en “valores republicanos” dictados en los cuarteles, por personal formado en la instrucción militar.

En primer término, y si miramos bien, lo que vemos es el fracaso de un sistema educativo y un régimen social, construido a partir de las premisas de las elites que dominan las estructuras económicos-culturales y que han reformulado la educación por lo menos tres veces en los últimos 20 años, y que no han logrado contener a los jóvenes en las aulas (la deserción ronda el 60 de los jóvenes matriculados), ni asegurarles trabajo.

El fracaso de la educación orientada por los parámetros del capital a través de sus organismos  especializados, es fruto de una crisis mucho más profunda. La idea fuerza que debiera movilizar y orientar el sistema de aprendizaje es la potencialidad creadora del sujeto. Sin embargo el sistema económico capitalista tiene miras más estrechas. El capital busca agrandar sus márgenes de ganancia, y en ese afán depreda las fuerzas productivas, incluido el “capital” humano.

Una empresa de producción de papel en lugar de plantar los árboles que utilizará 50 años después, depreda miles de hectáreas sin remplazarlas. Con el ser humano se comporta igual. La fuerza de trabajo (creadora) del hombre es también un recurso que el capital depreda descalificándola, formándola en función de su estrecho objetivo de lucro.

Colimba new age ¿para qué?

Frente al fracaso que mencionamos anteriormente, el gobierno nacional ha resuelto conformar “ámbito de cohesión e integración social, dirigido a jóvenes de dieciséis (16) a veinte (20) años de edad que se inscriban voluntariamente” (art n 1). Apunta a lo que se conoce como la generación NiNi por no trabajar ni estudiar. Este sector, que ha sido marginado del propio sistema, se presenta como una preocupación para el mismo, y la forma de remediarlo es tirándole encima el Ministerio de Seguridad. Un mensaje bastante claro de la orientación de los que gobiernan, teniendo en cuenta el lugar que ocupan las fuerzas de seguridad en nuestro país. No se trata de una institución ligada con los valores republicanos y mucho menos democráticos, sino de una corporación que incluso actuó con intereses propios y ligados a intereses capitalistas, derribando todo tipo de estructuras que habían sido erigidas en nombre de la democracia.

Este planteo sólo busca reforzar el andamiaje represivo sobre toda la sociedad y regimentar a esa juventud subordinándola a sus represores. Macri cumple el sueño de Ishii y de Olmedo; cumple el anhelo de Berni o de Espinoza. Mientras estos últimos piden “llevar la gendarmería a las barriadas” Macri lleva las barriadas a la gendarmería. La ciudadanía debe tomar nota que tampoco en este tema (¿habrá alguno?) Fernández-Fernández se han delimitado de Macri. Todo lo contario, Fernández saludó la iniciativa como “una buena idea”. Tampoco se puede perder de vista que su lista de diputados la encabeza Sergio Massa, un partidario de la mano dura en los barrios y “discípulo” del exalcalde neoyorquino Giuliani, conocido por su impronta represiva.

La fuerza a la que se le encarga capacitar “en valores democráticos y republicanos, fomento del compromiso personal y para con la comunidad” está fuertemente cuestionada por la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado, de la misma forma que lo está la prefectura por el asesinato de Rafael Nahuel y ambas, atravesadas por casos de narcotráfico (hace semanas policías federales y bonaerense se enfrentaron a los tiros por  ese motivo).

El intento de Macri de volver a reinstalar a las fuerzas Armadas en el escenario político no es nuevo. Como indicamos antes, los barones del conurbano  han sido lobbistas de la gendarmería durante todos estos años, sin que esto haya frenado el ascenso del narcotráfico en la Argentina. Pero el inicio de esta campaña hay que colocarlo bajo el gobierno de CFK, cuando en un acto junto a las altas esferas del Ejercito intento reflotar el “operativo Dorrego”, que, nuevamente, uniría a militantes del campo popular (La Cámpora ahora, Montos, JTP en los 70) con el ejército Argentino. La experiencia fue desgraciada, ese ejército aprovecho la maniobra para cargarse toda una generación. Acierta el sentir popular cuando niega que las fuerzas represivas pueden cumplir un papel de “democratización”.

Es por esto que desde el Frente de Izquierda y el Partido Obrero de Mercedes rechazamos el intento de militarización de la juventud. Luchamos por una educación de carácter nacional, con presupuestos para desarrollarla y colocarla como la herramienta fundamental para la formación de los pibes y pibas de nuestro país, por becas, por edificios acordes a las necesidades de los estudiantes, por el boleto educativo en todos los niveles!

Este es el compromiso de los candidatos del PO en las listas del Frente de Izquierda.

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Autor: Mariano Oyarzu

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