Letrado mercedino actúa en importante causa de abuso que escandaliza San Pedro

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El doctor Ariel Fusco tomó el patrocinio de cuatro de las cinco familias que denunciaron a un sacerdote y un portero de un centro religioso por abusos a niños de entre 3 y 5 años en un jardín • Esta semana se produjeron las detenciones y destacó un avance positivo de la investigación.

 

La Policía de la provincia de Buenos Aires detuvo el martes a un cura y al portero de un jardín de infantes de una parroquia de la localidad de San Pedro, tras ser denunciados por abuso sexual a alumnos del establecimiento educativo.

Se trata de Tulio Alejandro Mattiusi, de 46 años, sacerdote de la parroquia San Roque y quien fuera representante legal del jardín de infantes Belén, del mismo centro religioso, y de Arnaldo Anselmo Ojeda, de 58, ex portero de la institución educativa.

Las denuncias en su contra fueron efectuadas por cinco familias, luego de que sus hijos les relataran situaciones vinculadas a juegos que habrían tenido lugar en el baño de la institución y que tendrían connotaciones sexuales. Al momento de los hechos, los chicos tenían entre 3 y 5 años.

La primera acusación se radicó en noviembre del año pasado. Desde entonces el fiscal Hernán Granda, de la UFI N° 8 de Baradero, llevó adelante la investigación. Luego se fueron sumando otras denuncias.

A partir de pruebas recolectadas y de los resultados en cámara Gesell, el juez Ricardo Luis Prati, del Juzgado de Garantías N°2 de San Nicolás, ordenó la detención de Ojeda y Tulio, en dos operativos a cargo de personal de la DDI San Pedro-Baradero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Asesoría mercedina

Patrocinando a cuatro de las cinco familias denunciantes se encuentra el letrado mercedino Ariel Fusco. Según señaló, tomó el caso tras la recomendación de un colega de la zona y ante la necesidad de las familias de contar con un letrado que no fuera de la localidad ya que las denuncias no solo se trataban de una cuestión delicada, sino que iban en contra de la comunidad eclesiástica por lo que no se sentirían representados.

“Asumí la representación de cuatro de las víctimas en el mes de enero del año pasado. La decisión de las familias de buscar representación y asistencia legal fuera de la ciudad respondió a que en principio no encontraban, desde su perspectiva, que el fiscal de San Pedro le prestara atención a la causa. Tenían por un lado esa sensación, y por ello una de las víctimas hizo la denuncia en San Nicolás; y por el otro la institución depende del Arzobispado de San Nicolás con lo sabían desde un principio que se iban a enfrentar a ciertos espacios de poder y que iba a resultar complicado con abogados locales”, indicó y agregó que no había especialistas en la zona, y los consultados no quisieron tomar el caso.

“La comunidad de San Pedro está dividida en torno a este tema. Y ese escenario generó que, tras la recomendación de San Nicolás terminé tomando la representación de las cuatro familias. Cuando tomé la causa me encontré con que había pasado por la Fiscalía de San Pedro, cuyo fiscal se excusó, y las causas se acumularon en San Nicolás, donde también hubo una recusación y terminaron en Baradero”, relató y agregó que “la causa perdió tiempo de trabajo. Afortunadamente el titular de la UFI 8 de Baradero impulsó el proceso. La detención llegó un año después, pero fue una forma de trabajo razonable porque llegan con una instrucción prácticamente terminada en la que solo restan las pericias a los imputados; y con lo cual en breve podría elevarse a juicio”.

Tras las detenciones, Fusco señaló: “Sospechamos que había un acuerdo previo entre ellos. Ahora sólo faltan las pericias psicológicas del sacerdote y del portero” y agregó que “cometían estas aberraciones en forma separada. Sin embargo, sospechamos que habría algún acuerdo previo”. No obstante, el abogado querellante reveló que “hay un tercer involucrado, que es una mujer que trabajaba en el Jardín como preceptora. En su caso el fiscal no ha encontrado pruebas suficientes para exigir su detención pero fue notificada de la causa”.

Finalmente, un año después fueron arrestados, para el alivio de los sesenta padres que realizaron un abrazo simbólico a la institución. “Hay mucho dolor pero cierta sensación de satisfacción. Al estar involucrado un cura que tenía buen trato con la comunidad, se tuvieron que llamar a silencio durante mucho tiempo porque existía cierto descreimiento. Por eso en principio fue una tortura, y a partir de ayer sienten un desahogo, una liberación y la sensación de recuperar la credibilidad”, concluyó Fusco.

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Autor: Redacción

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