“La idea es que se visualice la agroecología como una manera alternativa de producir”

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Criado en la Bella Vista, vino a Mercedes tras la llamada del campo y sus propiedades •  Dejó la ciudad para vivir de otra manera y fomentar otras maneras de producción alternativas a la industrialización •  Críticas al sistema de fumigación actual de verduras y frutas, y la aplicación de sustancias antinaturales que atentan contra la salud del ser humano a largo plazo.

Por Agustín Castro

Nació el 15 de marzo de 1975 en Capital Federal, “una época media trágica”, define. Hijo de Guillermo Villa y Elida Manieri, que no tienen nada que ver con Mercedes. Vivieron toda la vida en Provincia, en la zona de San Miguel, en el barrio de Bella Vista. Tiene un hermano mayor que se llama Pablo.

Su escolaridad comienza en la etapa del jardín de infantes en la Escuela número 9 “General San Martín” de Bella Vista. Allí cursó también la primaria. La secundaria, en una escuela técnica de Villa Bosch. Desde Bella Vista,  viajaba unas 8 estaciones en el Ferrocarril Urquiza, que ahora se llama Metrovías. Allí completó los seis años de secundaria como era en las escuelas técnicas de entonces. Se recibió de técnico en electrónica. “Una carrera técnica muy linda”, cuenta. De allí realizó un parate porque ya pensaba en los estudios universitarios. Y decidió hacer algo relacionado con la naturaleza que era lo que lo llamaba vocacionalmente. En un momento dado de su vida, tuvo la idea de ser Guarda Parques.  Una temática íntimamente con el mundo natural. Entonces, fue allí que se decidió a estudiar la carrera de Educación Física. Porque tenía cierto aliciente (atractivo o incentivo) en la cuestión de experimentar los campamentos.

Recibido de profesor de educación física, se volcó a la especialización de “Vida en la naturaleza y recreación”, en el cual transitó 4 años focalizándose en campamentos. No contento solamente con el profesorado de educación física, y atraído por las fuerzas del conocimiento universitario, decidió estudiar Ingeniería Agronómica. Fue así que se inscribió en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la Facultad de Agronomía, donde cursó durante 12 años. Hubo unos cortes de 4  o 5 años en el medio, pero su espíritu tesonero hizo que concluya sus estudios hasta recibirse el 5 de mayo del año 2015. Cuando termina su tesis de grado, su director es también quien más propició esta mirada y esta inquietud que Gustavo tenía cuando iba cursando la carrera: la agroecología. Cuando miraba otras cosas no le llamaban tanto la atención. “Los ingenieros agrónomos somos biólogos especializados en la producción. Así como están los licenciados ambientales que están en el cuidado del medio ambiente, los agrónomos también tendríamos que estar en ese cuidado. Pero estamos más relacionados con la producción”, desliza.

Su pasión y proyecto a futuro: la docencia como arma fundamental para concientizar.
  • ¿Crees que cumplen un rol fundamental en la salud pública?
  • También. Deberíamos estar atentos a eso. Porque es el eslabón principal de producción. La alimentación. El eslabón principal viene del campo. Entonces son puntos muy importantes a tener en cuenta en la calidad de ese producto que se está comercializando después. Porque entra en la cadena de agregado de valor en la alimentación.

Justo en ese momento, fue padre de Francisco, hijo de Paola, su pareja actual, con quien proyectaban vivir en una chacra, en la que hoy viven en Mercedes. Decidieron dejar la ciudad y venir a nuestra ciudad, por la zona del bar “El Trompezón”.

  • ¿Les gusta más la vida en Mercedes?
  • Sí. Muchísimo. El cambio fue muy positivo. Y en principio, en tanto y en cuanto yo consiguiera algo de trabajo para empezar a moverme por acá, empecé trabajando en casa, haciendo un poquito lo que aprendí en la facultad. Aplicando esos conocimientos. De mi visión de la agronomía. Hasta que surgió la posibilidad de trabajar y empecé a hacerlo en la docencia. Pero sin descuidar la agronomía porque siempre en casa tengo algo para hacer. Ahora bastante reducido en tiempo.
  • ¿En qué escuela estas ejerciendo la docencia?
  • En la escuela “Sol de Invierno”, bajo la pedagogía Waldorf. Y sigo haciendo agronomía porque estoy asesorando en cuestiones agronómicas siempre bajo la mirada de a agroecología para no perder el ritmo de lo que había estudiado.
  • Ahora con este movimiento al que perteneces, ¿qué es lo que están queriendo fomentar?
  • La idea es, en un principio, que se visualice un poco más el tema de la agroecología como una manera distinta de producir a lo que se viene haciendo ya hace largos años con el tema de la industrialización de la agricultura: todo lo que es capital dependiente, insumo dependiente y sobre todo, puntualmente, a todo lo que trae aparejado la agricultura industrial en cuanto al ambiente y en cuanto a la salud. Por la influencia en la alimentación, por la calidad de los alimentos que se consumen y por el tema de lo que tiene que ver con el ambiente en el que vivimos. Esta clarito cómo esto está plasmado en la Constitución Nacional. Que todos tenemos derecho a vivir en un ambiente saludable y a veces hay cosas que lo exceden o que no se respetan. Y a veces no tenemos tanta conciencia de esto. En tanto a lo que consumimos, de dónde viene, quiénes lo producen, cómo se produce. Una serie de eslabones que a veces desconocemos. Por hábitos, por facilidad, por ir directamente al supermercado. Por una serie de cuestiones que cada uno tiene.
  • Está muy cuestionado hoy en día el tema de la manipulación de las verduras. Por ejemplo, el caso de los tomates con dimensiones antinaturales…
  • Mira. Puntualmente, tienen una serie de aplicaciones, una serie de productos que no son de lo mejor para la salud. Que no guardan un “tiempo de carencia”. Esto quiere decir que los productos que se le colocan a las frutas o a las verduras muchas veces que se sabe que, cuando se le colocan esos productos, desde la aplicación hasta que puedan comercializarse, tiene que pasar un tiempo. Este tiempo que se llama “de carencia”. Eso muchas veces no se respeta por cuestiones de mercado. Porque conviene venderlo lo antes posible. No importa si se fumigó o si se pulverizó ayer. Eso no correspondería porque tiene que guardar cierto tiempo de carencia, pero no importa. Una conveniencia económica hace que lo venda igual. Entonces es como que ciertos aspectos van ocultando otros, siempre desde la mirada del mercado.
  • ¿Y ustedes lo que quieren generar es una conciencia colectiva sobre esa cuestión?
  • Es un poco visibilizar esto. Y visibilizar la alternativa agroecológica. Porque no es cuestión de oponerse nomás, de una manera caprichosa. Sino también presentando una opción. Que se vea que hay otras formas de hacerlo. Lo que pasa es que muchas veces, esta otra forma de hacerlo es minimizada o como una forma de verlo en la cual no se puede hacer de esa manera. Porque la costumbre que se instaló en muchos productores es que se hace por una sola vía. Hay que volver a tomar conciencia sobre qué hacemos por ese lado. Y qué opciones se tiene.
En un taller de agroecología, una faceta de la carrera de ingeniería agronómica que lo fascinó.
  • Hay que ver si se quiere, más que las alternativas al cómo, ya que el mercado es bastante cruel con respecto a su velocidad con los tiempos a la velocidad del librecambio…
  • Sí, pero igualmente el mercado maneja esta cuestión de que hay que vender a una velocidad. Y no se respetan ritmos, situaciones. Y eso no es tan tajante tampoco. Porque la realidad dice también que es posible hacerlo de otra manera. Es posible, obviamente, siempre estamos hablando de actividades que son completamente lícitas. Producir es una actividad lícita. El tema es cómo se hace. Y ahí entra lo ético, lo moral, desde donde yo estoy vendiendo un producto con el cual le pueda llegar o no un daño a una persona, digamos, si eso es cuantificable o no porque el modelo oculta esas cuestiones. No está expuesto. Tenemos todos los costos ocultos en cuanto a los pasivos ambientales que se generan, en cuanto a derroche de dinero, en tanto a un montón de otros costos que están ocultos o que no se tienen en cuenta, pero que esos costos están. También ahí aparecen expuestas las falencias de esa forma de agricultura. Y por el otro lado, la agroecología como proponiendo también un enfoque de la agricultura que tiene una parte social muy importante desde lo social, contactando directamente al productor con el consumidor. Eso genera un lazo de confianza también. Dónde se produce, quiénes lo producen, cómo se produce, en una relación más directa. Por otro lado, lo que tiene que ver con toda la parte de respeto a los derechos humanos. Otra cosa que se pasa desapercibida. Que quizás lo vemos más palpable en una privación de la libertad pero no lo vemos cuando hay un niño de 10 años trabajando en una huerta, o un niño de 15 años aplicando agroquímicos en una huerta. Es trabajo infantil notorio y sin embargo eso parece que pasa también desapercibido. Entonces, la agroecología ahí también es como que tiene un papel importante en cuanto a los derechos humanos. También integra esta parte lo que tiene que ver con la soberanía alimentaria y la seguridad alimentaria, en tanto y en cuanto, los pueblos sean libres de poder producir lo que quieran. Y tener el acceso que muchas veces se ve cortado o reducido por ejemplo ahora con la ley de semillas, donde la única forma que se pretende que pase a manos de multinacionales y ya no exista este contacto entre productores en el intercambio de semillas, en el poder guardar semillas, incluso qué variedades de semillas. Es como algo impuesto donde la naturaleza la van a imponer bajo el mazo de la justicia si se quiere. Pero de ahí en más los derechos es como que se vulneran.
  • ¿Qué es el mercado sustentable?
  • Yo no participo en eso. Conozco a los chicos de la Asamblea Mercedina que participan en el mercado sustentable. Pero para ser exacto no conozco ni las bases ni los puntos para que eso sea así ni por qué se lo llame de esa manera. Entiendo que tiene que ver con una cuestión de los elementos, de la metodología, pero exactamente las bases no he leído nada como para poder echar luz sobre esto.
  • ¿Qué proyectos tenes?
  • En principio, la escuela en sí me insume bastante tiempo. También me produce una gratificación muy grande, personal. Y eso es como que es una mirada en el futuro. No tengo tampoco la clarividencia de decir de acá a 4 años dónde estaré ni cómo será. Sí que hoy por hoy en el presente tengo ese gusto y disfrute por esta parte de la docencia y también por el otro lado, de asesoramiento profesional, como también una pata que aporta satisfacción en el sentido de decir que la carrera se ve como realizada en esta posibilidad que te va presentando la vida. Así que el futuro va por ese lado. La docencia está presente.
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Autor: Mariano Oyarzu

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