La circulación de El Nuevo Cronista, bloqueada en el palacio municipal

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El lunes último los ejemplares que el municipio recibe hace dos décadas, fueron rechazados. Y se anunció que la empresa no podra cobrar ni las deudas pendientes.

El informe de Vera niega información sobre el gasto del gobierno en medios. En cambio, es preciso en otros temas que no son objeto de la requisitoria. Por caso, adjunta un comunicado de la Oficina de Compras que anuncia que el municipio de Mercedes informa que no se puede proceder al pago de facturas por las suscripciones de noviembre y diciembre de 2012 (ver aparte).

Un gesto que parece sugerir que al Ejecutivo los pedidos de acceso a la información pública no le caen bien. Y que para expresar su desagrado, es capaz de abandonar hasta las más elementales normas de cortesía administrativa.

Hay varias señales. El municipio bloqueó la circulación del número por primera vez después de más de 20 años. El lunes pasado, por órdenes impartidas no se sabe por quién, los ejemplares del semanario El Nuevo Cronista fueron rechazados en puerta. Aunque no hubo explicaciones formales, se canceló la suscripción.

Y aparte de este gesto, el municipio advirtió que no pagará a la empresa deudas en trámite de cobro.

Una historia de enredos

El tema no merecería preponderancia noticiosa, realmente. Pero es curioso cómo las autoridades parecen hablar un lenguaje de represalias, vía mezclar trámites administrativos personales o comerciales con el contenido de un informe técnico.

Hace un mes, en su respuesta al pedido de información pública, el director de Prensa Pablo Vera demandó que El Nuevo Cronista pase a buscar “cheques pendientes de cobro” correspondientes a suscripciones del año pasado.

Es un detalle innecesario y poco elegante mezclar trámites administrativos rutinarios con un informe de carácter legal y periodístico. Pero el director de Prensa así lo hizo.

Finalmente era una chicana: los cheques no existían, ya que las facturas recién fueron presentadas hace unas semanas, respondiendo a una requisitoria formal del municipio.

El detalle cobra sentido cuando, en el segundo informe, Vera vuelve a introducir nuevamente este trámite por la ventana, pero esta vez para comunicar que las facturas no se pagarán. Es que, explica un documento, “ya se procedió al cierre de ejercicio el 17 de diciembre de 2012”.

Entonces, ¿Para qué se pidió la presentación de las facturas hace 3 semanas? ¿Se trata de una broma burocrática?

No. Es un lenguaje. Hay que entenderlo.

Autor: Redacción

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