Heridas que no cierran, voces que callan

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La Justicia Federal ordenó la detención de cinco ex militares integrantes de un grupo de tareas en el Regimiento de Infantería Mecanizada 6 de Mercedes • Dos vecinos que fueron detenidos, torturados y sobrevivieron se refirieron al tema.

En los últimos días se conoció que la Justicia Federal ordenó la detención de cinco ex militares, dos de ellos ex carapintadas, acusados por el secuestro, desaparición y asesinato de militantes durante la última dictadura militar.

Los detenidos son los ex carapintadas Emilio Pedro Morello y Martín Eduardo Sánchez Zinny -ambos se sumaron al levantamiento de Aldo Rico en Campo de Mayo, en 1987- y los ex militares Serapio del Río y Luis Felipe Cogorno. Todos son investigados por integrar en 1976 un grupo de tareas en el Regimiento de Infantería Mecanizada 6 de Mercedes, al que se le atribuye la desaparición de Cristina Cournou y Nicolás Grandi, hermana y cuñado del cantante Víctor Heredia, entre otros casos.

En tanto, Carlos Alberto Bustos también integró el Regimiento de Mercedes. Al conocer las detenciones intentó suicidarse, y quedó herido de gravedad en La Plata.

El juez Daniel Rafecas avanzó en la investigación, los indagó, pero aún no definió su procesamiento. Están detenidos en Campo de Mayo. Fueron individualizados por varios ex conscriptos que habían hecho el servicio militar en Mercedes.

Se les imputa haber participado de un operativo militar en el barrio San Andrés del partido bonaerense de San Martín el 10 de julio de 1976 para rescatar al vicecomodoro Roberto Echegoyen, que era interventor en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y había sido secuestrado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). El resultado de la intervención terminó en tragedia. En esos allanamientos ilegales secuestraron a una treintena de militantes: algunos fueron asesinados y otros permanecen desaparecidos.

 

Conexiones

Serapio del Río está preso desde diciembre de 2016 por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención “El Vesubio”. Allí fue donde estuvieron secuestrados los mercedinos sobrevivientes Javier Casaretto, Juan Carlos Benítez y Arturo Chillida, y otros tantos desaparecidos.

De hecho, los mercedinos declararon en la causa y pudieron identificar a del Río al frente de las operaciones que se dieron en nuestra ciudad

Hasta el 17 de enero de 1978 los mercedinos estuvieron en “El Vesubio”.

 

“Canjear condenas por datos”

Al conocerse este hecho, el hoy concejal de Cambiemos Juan Carlos Benítez fue consultado sobre su parecer en el tema, tras haber sido detenido en nuestra ciudad por personas que revistaban en el R6 y hasta con nombres en común.

“De todos los nombres que se han publicado, del que puedo dar testimonio como ya lo hice en el Juzgado N° 3 de Morón ante el doctor Paz, es de Serapio Del Río. Fue la persona que indiqué como responsable del traslado del campo de detención clandestino hasta el Regimiento 6 donde mi familia, junto a la de los otros compañeros acordaron que era una presentación voluntaria”, señaló y recordó: “En ese trayecto éramos cinco personas: Arturo Chillida, Javier Casaretto, yo y dos personas más que están en calidad de desaparecidas”.

“Estuvimos en el centro clandestino, que después se supo se lo conocía como “El Vesubio”. Eran tres viviendas separadas, una recepción, otra de sala de tormento y otra de confinamiento. A mí me tocó estar desde el 29 de noviembre del ’77 – con simulacros de fusilamientos y sesiones de torturas – hasta el 17 de enero del ’78”, señaló y evitó emitir opinión sobre el resto de los ahora imputados: “No me gustaría opinar sobre cosas de las que no fui testigo directo. De las otras personas puedo suponer, he escuchado, pero no soy testigo directo de su accionar en los grupos de tareas”.

Por otro lado, Benítez remarcó que “la justicia debería imponer una sagacidad que hasta ahora no se ha utilizado que es la de canjear años de condena por testimonios que delaten dónde hay cuerpos enterrados. Desde el punto de vista personal creo que hay en la zona seguramente. Y tengo una contra respuesta a aquellos que opinaban que si ganaba Macri todo esto quedaba en la nada. Se siguió avanzando y es muy valedero que el poder político no defina sobre la justicia”.

En cuanto a sus expectativas para terminar de conocer lo que ocurrió en ese capítulo de la historia de nuestro país y del que tras 40 años todavía hay muchas dudas sostuvo: “Va a ser muy difícil terminar de conocer qué pasó, quiénes participaron y dónde están los desaparecidos. En todos lo que se los ha imputado hasta ahora hay un claro pacto de silencio. La justicia debería instalarse un sistema por el cual se den disminuciones de condena a cambio de que se confiesen determinado hechos. Ello facilitaría a la familia saber dónde está su familiar que en definitiva lo que quieren”.

En tanto, manifestó que “evidentemente tienen una convicción sino sería otra la situación. Hay gente que prefiere recibir la condena. No sé si fue un pacto de silencio acordado tácitamente pero es claro que hay una línea que ellos siguen. Ellos están convencidos de una situación, de que obraron como ellos creían que debían obrar. No tengo dudas de eso. Hay que ver las cosas dentro de los diferentes pensamientos que hay. Se los puede condenar, cuestionar o adjetivizar su conducta. Pero evidentemente hubo un momento en la Argentina en la que se pensaba de una manera o de otra y la gran parte del pueblo estaba aparte de todo eso. Hacer revisionismo hoy es fácil, pero en su momento la gran mayoría de la gente pensaba que estaban obrando bien tanto de un lado como del otro”.

Finalmente, marcó: “ya han pasado 40 años y hay que dar una respuesta a todas esas familias en busca de sus hijos, nietos, hoy padres o abuelos. Y a medida que vayamos desapareciendo quienes tuvimos una participación en ese momento de la historia se va a juzgar de diferentes maneras”.

 

 

“Se necesita arrepentimiento”

Por su parte, Javier Casaretto también accedió a hablar del tema. “A raíz de la detención de estas cinco personas por su participación en la última dictadura militar a raíz de un hecho ocurrido en el año ’76 en San Martín son – al menos algunas de ellas – las mismas personas que participaron en nuestro secuestro a fines del ‘77. Era gente que revistaba en el R6 de Infantería y en el momento que ocurre el hecho nuestro el que estaba a cargo era el teniente primero Del Río, quien hace un año y medio está detenido justamente por la causa de “El Vesubio” que nos involucró”, expresó.

En cuanto a si coincidía con Benítez en acciones judiciales para condonar parte de las penas a cambio de información que permita recuperar a los desaparecidos, fue cauteloso. “Hace algunos años que, viendo que tiempo pasaba y que salvo alguna persona aislada, ya que la mayoría de las personas que participaron en la represión no fueron capaces de – por propia decisión y quizás su propia salud mental – dar a conocer los hechos que ocurrieron; se postuló esto. Quizás una vez detenidos lo mejor hubiera sido aceptar lo ocurrido”, señaló y agregó: “Ocurrieron cosas terribles, el país atravesó una circunstancia muy particular y creo que los que tienen datos deberían darlos a conocer para que se pueda conocer si los restos están en algún lugar poder llegar a ellos y entregarlos a los familiares para que puedan darle sepultura, y terminar de algún modo ese dolor. Es terrible la muerte, y mucho más que la persona querida esté desaparecida y poder hacer el duelo. Dentro de eso hubo postura para generar legislación adecuada para que se permita a quienes colaboren fehacientemente con la recuperación de restos y conocimiento de la verdad, se pudiera bajar la pena. No me pareció mal, pero sí creo que debería hacerse con todos los recaudos jurídicos y éticos necesarios”.

Además, indicó que “así como creo que muchos de los que participamos en política en ese tiempo hemos considerado casi como una obligación dar testimonio de lo que vivimos, qué hicimos, dónde, qué pasamos, creo que sería una obligación de ellos decir su parte de la verdad. Creo que también les haría bien a ellos incluso” y agregó que “uno reconoce muchas cosas. Éramos jóvenes, queríamos hacer cosas y cometimos errores. Pero no por ello no fuimos responsables, y ayudamos un poco al error general que había. Y la responsabilidad de quienes detentaron el Estado fue mucho mayor, por lo que lo que ellos pudieran aportar para poder cerrar ese capítulo sería mayor, pero no lo hubo”.

Respecto de sus expectativas de un cierre en esta historia, y tras 40 años, Casaretto indicó: “No deja de seguir siendo las consecuencias penosas de una situación terrible que vivió nuestro país. El terrorismo de Estado no tiene parangón. Todo eso trajo consecuencias lamentables y lo siguen siendo. Ha sido mucho el dolor generado que no se resuelve con palabras, ni con leyes, ni porque sí. El dolor de los muertos y los desaparecidos pesan mucho. Por eso creo que también se debe ser muy cuidadoso con este tema. Ojalá se cierre algún día. No soy muy optimista al respecto pero ojalá que sí, porque para eso se necesitaría del arrepentimiento”.

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Autor: Redacción

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