Un festival de gente con swing

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Aristas locales están abocados a darle forma a un centro cultural en Altamira • Se viene un segundo encuentro • “Te invitamos a sumar tu receta”, dicen los organizadores.

 

Un Jardín de Gente alegre, triste, intelectuales, buscavidas, locos, bohemios, viciosos y melómanos. Gente desapoderada y gente empoderada, justos y pecadores, payasos, acróbatas y mujeres barbudas. En fin, gente, pero fundamentalmente gente con swing.

Un Jardín de bichos y flores, de árboles, de mariposas de madera, de colores santos, de fábulas, utopías y polvos, sin mujeres ni hombres de lata, donde el arte se exprese en todas sus dimensiones y en el mejor de los escenarios, con la Pachamama de anfitriona.

Un lugar donde brille tu alma y sobre un arco iris nazca tu esperanza, donde aprendamos a sentir el aroma del pasto y a escuchar el canto de los pájaros.

Un Jardín para echarnos a volar buscando recibir las caricias del aire, donde los duraznos sean de los duendes, donde apagues la luz y saques al diablo de tu corazón.

Un lugar sin sobredosis de TV para desconectarte o conectarte, donde puedas sacarte el disfraz y hacer tu cabeza estallar, donde te quedes parado, sentado o acostado pero nunca con tu mente atada, porque todo lo que ata es asesino.

Un espacio para rasguñar las piedras sin arrojarlas, donde los códigos marquen el rumbo y los únicos jueces sean el sol y la luna.

Un lugar donde las hienas callen y las gaviotas detengan el tiempo, donde le pidamos prestadas las hojas al viento para nadar por los colchones del campo, porque siempre se puede nadar o emborracharse, nada está mal.

Un Jardín donde no haya insignias ni banderas partidarias, sólo banderas en tu corazón, donde sea primordial la diversidad y el respeto por el otro.

Un Centro Cultural de los artistas y para los artistas, donde los protagonistas sean ellos, también para los que disfrutamos, necesitamos y aprendemos del arte.

Un espacio para reivindicar y valorar el trabajo de los artistas. En un mundo que está patas arriba, nos proponemos juntarnos para romper las cadenas que pretendan ponerle a las musas y evitar ser devorados por el collage de la depredación humana.

Un Centro Cultural para el intercambio del arte en sus diferentes formas y de todos los lugares, donde los artistas encuentren caminos y no dependan de los mediocres que arman el ranking de los elegidos del nunca jamás.

Un lugar donde la esfera imaginaria del arte se expanda en todas direcciones para que cada vez sea más la gente que encuentre una luz en los instantes.

Estas ideas se están cocinando en Altamira, en una quinta que aspiran se transforme en un Centro Cultural. Y como primer paso se está organizando un festival para el 9 de diciembre con artistas locales.

“Te invitamos a sumar tu receta, todavía no sabemos bien el menú pero la salsa abunda” dicen los organizadores que avisan: la entrada es un Bono Contribución. Para que no existan limitaciones a la hora de que la gente pueda concurrir.

“Un Jardín de Gente donde algún acuerdo en tu alma tendrás. Les agradecemos a todos los que ya formaron parte del primer encuentro” recuerdan y cierran: “La difusión será boca en boca. Si quieren ayudarnos. Por favor difunda esta cadena”.

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Autor: Mesa de Noticias

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