Falsa amenaza de bomba en Parroquial

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En la tarde del pasado jueves alumnos, profesores y directivos del Instituto del Profesorado “Ciudad de Mercedes” vivieron algunas horas tensión. Es que aproximadamente a las 16:15 horas un mensaje en el contestador del teléfono del Instituto alertaba sobre la presencia una bomba que iba a explotar a las 16:30.
La persona que escuchó el mensaje, dio aviso de inmediato a la Policía, al mayordomo del edificio y a las representantes legales. En tanto, llamó al resto del personal presente para proceder a la evacuación del edificio. En primera instancia, los alumnos fueron llevados a una de las canchas de fútbol que posee el predio, una medida que se había adoptado el año pasado cuando el turno mañana del Instituto Parroquial había recibido una amenaza similar.

A esa hora, aún llegaban alumnos que –totalmente desconcertados – se encontraban con que todos estaban fuera del edificio y no había clases. De a poco, se fueron agrupando cerca de la entrada al predio a la espera de un perito en explosivos que debía llegar para realizar la tarea de búsqueda del aparato explosivo si es que existía el mismo.

Por un lapso de entre dos y tres horas, algunos permanecieron apostados sobre la entrada del Instituto esperando el resultado de la búsqueda policial. Otros, ya habían partido a sus casas, en parte enojados porque estaban seguros de que era una broma y los había hecho perder el tiempo.
Finalmente, todo había sido una broma. Aproximadamente a las 19:30 horas, los efectivos policiales dieron por concluida su tarea de inspección, sin poder hallar artefacto explosivo, por lo que se dispuso la continuidad normal de las clases.

►¿Para zafar?

Tras el incidente que permitió que se cancelen algún examen o la entrega de un trabajo práctico, se desconoce si las autoridades del colegio realizaron la denuncia del caso. Esa sería la más acertada forma de dar con el o los autores del chiste que interfirió con el normal dictado de clases.

Muchos de los estudiantes especularon con que se trataría de una falsa alarma realizada por una o varias personas que no habrían estudiado para un examen. Otros manifestaban que tal vez fue casual y que lo pudo haber hecho alguien con la sola intención de molestar.
En tanto, al día siguiente todo volvió a la normalidad.

Autor: Redacción

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