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Fabián Badano: “Yo creo en una sociedad mejor”

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Desde muy joven comenzó a militar políticamente y fue el primer presidente de un centro de estudiantes en nuestra ciudad • Recuerda con pasión los días de lucha y tras un receso por cuestiones personales reapareció para jugarse por un puesto para hacer cosas por los demás.

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Fabián Badano, precandidato a concejal por el Nuevo Encuentro, fue el entrevistado de la semana.

Por Yésica Landola

Fabián Alberto Badano es conocido en nuestra ciudad por su activa participación en política desde muy joven. Si bien tuvo una etapa de alejamiento, hace poco retornó a la militancia de la mano de un nuevo proyecto. Recientemente se conoció que acompañará como precandidato a concejal a la precandidata a intendente, Claudia Lucero por el Nuevo Encuentro.

Nació un 6 de agosto en la ciudad de Mercedes. Realizó sus estudios primarios en la escuela N° 7 y el secundario en Normal. Cuando terminó, su pasión por la política lo llevó a darlo todo en la militancia, y postergar el estudio. “Siempre me interesó el trabajo social y la política. Cuando terminé el colegio no tenía plata para ir a estudiar a Buenos Aires. Tenía un amigo que me ofrecía un lugar para vivir e ir a estudiar juntos pero terminé no aceptando. Quería hacer política y no me arrepiento de esto. Aunque quizás, viéndolo hoy podría haber hecho las dos cosas”, señaló.

Tiempo después, cursó hasta tercer año la carrera de asistente social en Luján pero dejó cuando comenzó a ver que no iba a poder hacer las cosas que deseaba de la mano de esta herramienta.

• ¿Cómo surgió tu inclinación por la política?

– Siempre la tuve. En mi casa, un hogar muy humilde, nos criamos nueve hermanos. Todos trabajamos desde chicos. Mi vieja laburaba en el Hotel Mercedes y mi padre era albañil, hasta que enfermó de alcoholismo. Mi familia nunca fue muy politizada pero sucedieron cosas que marcaron mi interés por la política. Tenía un hermano que militaba en la Acción Católica. En la época del proceso militar, Mercedes fue muy perseguida. De hecho recuerdo que frente a la escuela N° 7 funcionaba la Casa de la Juventud, y pusieron una bomba… Mis hermanos participaron casi sin saber de una rama de la Acción Católica que estaba politizada. Y yo me empecé a acercar, a preguntar desde muy chico. Otra cosa que me acercó fue que leí el libro “La batalla de Panamá” de Omar Torrijo a los diez años. Fue algo que me llevó a despertar en mí la necesidad de saber.

Otra cosa que me incentivó mucho es que en mi casa, no sé cómo, había discos de Serrat y también me hizo asimilar muchas cosas.

De mis hermanos, creo que era al que más le interesaba la política hasta hace un tiempo. De hecho me costó muchas cosas: muchas peleas porque mi mamá no quería, sobre todo porque empecé a militar en el partido comunista.

• ¿Dónde comenzaste a militar?

– Siempre milité en sectores de izquierda. El primer lugar donde comencé a militar en realidad fue en los centros de estudiantes. Armamos el primer centro con Marcelo Amable, que ahora está en España, y con Gerardo Pisoni, David Valerga, entre otros, en la Escuela Normal al comienzo de la democracia.

Creo que mi bautismo fue en 1985 cuando armamos el Centro, el primero que fue  elegido con todas las particularidades de una elección democrática: había boletas, listas, estatutos, campaña. Recuerdo que ese día no hubo clases y todos los chicos fueron a votar. Fue un acto hermoso.

En esa ocasión fui elegido presidente del Centro y eso despertó interés en varios colegios. Recuerdo por ejemplo que al tiempo María Guinot fue electa en el Colegio Nacional, Javier Guevara en el Colegio Industrial, entre otros.

•  ¿Después hubo una unión de los distintos centros?

– Nos conocíamos entre todos y vimos que las problemáticas en los colegios era algo común. Entonces, armamos la Federación de Estudiantes de Colegio Secundarios ese mismo año.

• ¿Cómo funcionaba?

– Nosotros nos juntábamos y hacíamos actividades en común. Una de las consignas más importantes que teníamos era defender la paz mundial, porque todavía existía la guerra fría y estaba el peligro de la confrontación nuclear. También había un llamamiento: “Llamamiento de los cien para seguir viviendo” en el que estaban Víctor Heredia, León Gieco, muchos intelectuales, entre otros. Recuerdo que los trajimos a ellos en varias ocasiones.

Otra lucha que tuvimos fue la de la IES, donde apoyamos a los trabajadores.

También participábamos de una multisectorial de los derechos humanos, que se creó en Mercedes. Creo que fue una de las experiencias políticas más lindas porque había mucha gente que daba mucho tiempo, laburaba y era muy abierta.

• ¿Los  centros de estudiantes en esa época estaban politizados?

– Sí, politizamos los centros de estudiantes. Le dimos un rango de política y era importante. Luchábamos por muchas cosas como la memoria y por ello queríamos traer a las Abuelas de Plaza de Mayo a Mercedes. Nos movilizábamos mucho y había juventud de los distintos partidos políticos.

• Muchas veces, en la actualidad, se ve que las cabezas de las instituciones educativas buscan cortar las necesidades de expresión y de hacer de los chicos ¿Cómo se vivía en esa época?

Primero fue difícil realmente. Pero como hubo una decisión determinante de nuestra parte, desde ir a la Dirección Nacional de Educación Media a pedir el estatuto de los centros de estudiantes, traerlo y mostrar qué era lo que estaba escrito sostuvimos que eso debía respetarse. Pero me parece que esa posición firme se daba por ese convencimiento y preparación ideológica que se tenía. En esa época se formaron pibes que hoy están en política: Sergio López en el radicalismo, los hermanos Pisano, Urpianello. Eran muchas cabezas y ello ayudó mucho.

• ¿Qué diferencias notas respecto de la juventud de ese momento y la de ahora?

– Los jóvenes éramos protagonistas de verdad. Nosotros discutíamos a pesar que los propios partidos daban lineamientos a la juventud. Se tenía un nivel de discusión muy bueno, más allá de que se estaba al comienzo de la democracia y había una necesidad de sacar un montón de cosas afuera. Hoy no quiero decir que no lo haya, pero me da la sensación de que la juventud hoy forma parte de la propaganda política. Con estos movimientos recientes veo que se ha recreado toda esa mística que hubo en los ’80. Y eso lo valoro mucho.

En Nuevo Encuentro estamos acompañando un grupo de jóvenes que se está formando. Y vemos la diferencia con otros grupos políticos porque nosotros los dejamos que hagan. Porque esa fue la experiencia que yo tuve y creo que es lo más importante que le puedo transmitir a un pibe joven: el hacer.

• ¿Qué crees que se rompió que hoy no se viven estas experiencias de esta forma?

– Yo creo que lo que se rompió fue que la democracia trajo aparejadas un montón de aspiraciones del pueblo: libertad, trabajo, salud, educación. Y esas cosas quedaron truncas y de algún modo ese fue el argumento que se utilizó para ingresar en la época del neoliberalismo de los ’90 donde se paralizó la actividad política creando un paradigma en contra de ese paradigma de la democracia.

Alfonsín decía: “Con la democracia se come, se educa…” Y fue una aspiración legítima y bárbara a pesar de no ser radical. Pero como quedó trunca, la gente empezó a pensar: “Al final, con la democracia no se come, no se educa…”. Y ello fue lo que le dio el paso al neoliberalismo, que fue terrible en cuanto a desmovilización de las masas y de la gente.

¿Cómo viviste el paso de Alfonsín a Menem y todo su gobierno?

– La época del neoliberalismo me encontró militando de otro modo. Creamos muchos grupos de resistencia con las Madres de Plaza de Mayo. Juntábamos obreros en Chacabuco, Junín, por todos lados… Eran cosas aisladas, pero la consigna en los ’90 fue resistir. Y se resistió como pudo. Se trató de conservar los cuadros políticos, que la gente que tenía intenciones estuviera contenida en algún lugar, y esperar a que las cosas cambien y hacer un trabajo de hormiga. Yo trabajé en eso, con un perfil bajo pero concreto. Las madres fueron mi cable a tierra y mi guía durante ese tiempo

• ¿Qué te acercó a ellas?

– Yo vi una convicción extrema, una honestidad y franqueza. Hebe de Bonafini en ese momento tuvo un montón de causas por putear a Menem. Pero cuando nadie hablaba ellas hablaron. Y las trajimos a Mercedes, cuando Menem tenía todo el apoyo popular y estaba en alza.

• ¿Por qué dejaste de militar?

– Dejé un tiempo por cuestiones personales. Soy pintor y las cosas estuvieron jodidas. Estoy casado hace 22 años y tengo tres pibes. Era una responsabilidad muy grande.

Empecé a estudiar asistente social en la UnLu. Además, encontré una veta para trabajar en el fútbol infantil, con los pibes de barrio. Me di cuenta que esa actividad era lo único que les generaba una identidad, los incluía y por eso trabajé. Después seguí con Palometas junto a Diego Silvestre.

Después dejé de estudiar porque me renegué al ver que la carrera se institucionalizaba demasiado, comencé a tener amigos pero que por tener más tiempo terminaron antes que yo; vi que se burocratizó mucho la carrera y de algún modo sentí que no quería  estudiar para terminar después atrás de un escritorio. En ese momento hice esa lectura y abandoné.

• ¿Cuándo volviste a la política?

– Siempre estuve ligado pero no de forma partidaria. Regresé hace alrededor de un año. Yo estaba queriendo volver y lo que marcó esto fue la muerte de José Darío Duarte. Pensé: “Si en una ciudad pasa una cosa así es porque realmente estamos mal y hay que trabajar mucho para cambiar eso”. Me marcó mucho y al conocer a Claudia del colegio, y ver gratamente que fuera concejal, y conocer a otras personas trabajando con ella, me pareció el lugar adecuado para volver.

Además, se identifica con mi idea de la política. Si bien tengo raíces marxistas de pensamiento siempre me consideré una persona muy amplia para hacer política, tratando de entender a los demás y no me siento dogmático.

•  Ahora formas parte de los precandidatos a concejales que la acompañarían en su candidatura a intendente.

– Esto fue una decisión de los compañeros que estamos ahí. Todavía tenemos que ver cómo se suceden los hechos porque hay otros grupos que son afines con nuestras ideas y tenemos la posibilidad de trabajar juntos. Soy precandidato hoy, pero no me molestaría ceder mi lugar si me lo piden. A mí lo que me interesa es aportar mi trabajo político. Si es de concejal, de concejal, sino donde me necesiten.

Soy una persona de trabajo y la política es simplemente hacer algo por los demás. No me interesa vivir de la política.

• ¿Qué es lo que piensa tu familia de todo esto?

– Mi compañera, Alicia, me conoció militando políticamente y sabe que siempre fui igual y que tuve las mismas inquietudes. Creo que ella es una de las cosas más importante que me pasó en la vida, que me acompaña hace 22 años. Y mis tres hijos también que son lo más importante en mi vida. Julián (22), Camilo (16) y Valentín (15) reflejan los valores que yo traté de inculcarles y que me acompañan en lo que hago.

¿Qué opinas del gobierno actual?

– La política, así como en algún momento se reclamaba, llegó a los lugares donde se la estaba reclamando. Y creo que la gente reacciona por ello. Yo no soy peronista pero rescato que este modelo llega a la gente. Algunos podrán criticarlos, otros no, pero evidentemente es una política que opera sobre la sociedad y en muchos aspectos bien.

¿Qué proyectos tenés?

– Estamos trabajando en proyectos de vivienda, para que los clubes de barrios se transformen e intenten recuperar a los jóvenes. Porque en los clubes se sabe todo, y se conocen datos que pueden ayudar a operar desde la política y ayudarían a resolver problemas, y se trabaje socialmente desde todos los puntos de vista.

Y que sea un lugar donde se genere un lenguaje común donde las premisas de la comprensión, el respecto, el compañerismo entre otros valores sean difundidos.

Otra cosa fundamental es la transparencia en la política. Si se hace algo que se sepa de donde viene el dinero, entre otras cosas que ayuda a la gente a creer.

La transparencia en la gestión pública, la atención como corresponde es un buen comienzo para cualquier administración e imponer esa impronta creo que es fundamental.

¿A qué se debe tu entrega a la militancia?

– Quiero acordarme de algunas personas que me hicieron llegar a la política. Uno de ellos fue Pablo Stasiuk, que falleció, y es un tipo comunista que murió creyendo en eso. Le pasaron muchas cosas pero no claudicó nunca. Y en él quiero rescatar a la gente que tiene convicción y la lleva hasta el final. Y vuelvo a hacer política porque creo en la naturaleza de esa política: la de la persona que hace cosas por lo que cree.

Y muchas veces hay gente común que no reacciona, pero cuando se hace política se ponen en juego muchas cosas. Y es necesario reivindicar estas cosas

Yo no creo en Dios. Pero es importante creer en algo sin verlo. Yo creo en una sociedad mejor, aunque todavía no vivo en ella creo que es posible. Y esa es mi manera de creer en Dios: vivir en una sociedad más justa y mejor.

 

Autor: Redacción

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