Estado policial

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Un estado medianamente serio debería al menos informar los motivos por los cuales los uniformados tienen derecho a relevar las identidades de periodistas que se encuentren cubriendo un hecho noticioso.

Por Javier Guevara

No debo porque poner en tela de juicio lo que le sucedió a dos colegas periodistas que aseguran que la policía les pidió identificación mientras estaban cubriendo un reclamo laboral en las puertas del Cardiovascular Mercedes.

Dando por cierto entonces que el hecho existió, no puedo menos que solidarizarme con ambos periodistas (y amigos también) que debieron dar explicaciones respecto a su permanencia en un lugar donde se estaba produciendo una noticia. No lo hice personalmente, pero si lo quiero hacer públicamente.

Según explicó Cristian Falabella, uno de los periodistas interrogados, rápidamente denunció el hecho a FOPEA, un organismo que ha demostrado que más que defender los intereses individuales de los periodistas, defiende los intereses corporativos de las empresas de comunicación. Razón por la cual descreo que tal denuncia tenga alguna consecuencia.

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Ahora bien, un estado medianamente serio debería al menos informar los motivos por los cuales los uniformados tienen derecho a relevar las identidades de periodistas que se encuentren cubriendo un hecho noticioso. Una persona –bien pensada- podría sospechar que solo se trata de establecer la identidad de los mismos en calidad de presuntos testigos. Pero la prensa no es bien pensada, más bien todo lo contrario.

Muchos amantes del modelo Cambiemos (como los amantes del modelo K) pueden encontrar toneladas de justificativos a estas actuaciones irregulares. Pero todo hace pensar que poco a poco nos vamos encaminando a un estado policial.

Días pasados un taxista fue interceptado en la cabina del peaje, le hicieron detener la marcha y bajar a los pasajeros. Lo esposaron, lo maltraron verbalmente (al chofer y a los pasajeros) y virtualmente dieron vuelta el vehículo, como también revisaron a todos. Según decían estaban buscando estupefacientes y no encontraron nada.

El hombre pasó y los pasajeros pasaron un muy mal momento y ni siquiera le pedieron disculpas.

A principio de este año un grupo de militantes políticos estaba realizando una pintaba con una consigna tan justa o injusta como cualquiera. Y pasó un patrullero y los mandó a detener. Quedaron demorados varias horas en la comisaría y nadie sabía bien qué hacer con esos hombres que reclamaban por sus derechos. Finalmente los largaron con explicaciones confusas y el tema nunca fue explicado.

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La policía parece estar medio desmadrada, o mejor dicho, algún sector de la policía parece estarlo. Y todos se hacen los distraídos lo cual hace pensar que en algún lugar de la confusa estructura de poder de la bonaerense alguien ha dado luz verde para que algunos derechos sean un poco más laxos. “¿Qué es eso de la presunción de inocencia?”, parece que alguien ha dicho. “La libertad de expresión está bien… pero hay que ver cuando”, pareciera que fuese otro postulado.

Los gérmenes que buscan el pensamiento único empiezan más o menos así. Y después viene el palo y el garrote. Y cuando eso no alcanza sabemos cómo se termina.

Sin embargo, algunos se hacen los distraídos a pesar que la serpiente ya puso el huevo.

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2 comentarios

Guevara no seras voz quien es que tiene un problema con la policia. Ellos hacen su trabajo como corresponde. Si ven gente en un estado sospechoso (detenidos en un determinado lugar por un tiempo prolongado) es bueno que se proceda a identificar a esas personas. Deja que la policia haga sus tareas. El periodista el suyo. Casa uno en su lugar. Ahora bien. No vengas con el verso ese de que Asi empiensan las cosas por dios….eso no te lo cree nadie. O voz sos de esos…a Santiago Maldonado la mato gendsrmeria

A Roque. Viste que así empiezan las cosas. Ya no se puede opinar sin que alguien descalifique lo mío es verso. Lo tuyo es verdad revelada. Y encima desde el anonimato.

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