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Antenas: por qué miente el ENACOM cuando cita a la OMS

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Un nuevo oscurantismo, en nombre de la ciencia y del progreso tecnológico, difunde falsas premisas. En el Concejo Deliberante se presentó un informe desinformado, o más bien, una maniobra de desinformación.

Por Claudio Fabian Guevara

La visita de representantes del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) desplegó una vez más un espectáculo conocido: agencias gubernamentales de contralor que funcionan como garantes de que las corporaciones no sean molestadas. Un nuevo oscurantismo, en nombre de la ciencia y del progreso tecnológico, difunde falsas premisas informativas. Como cuando el ministro Aguad dijo que la influencia patógena de las antenas de telefonía celular es un “mito urbano”, miembros del ENACOM afirmaron que las antenas no tienen impacto ambiental, que en la OMS no hay un solo un solo dictamen al respecto y que quien tenga dudas puede dirigirse al organismo.

Es curiosa la simpleza con la que este organismo parece haber zanjado una discusión científica compleja. Deberíamos avisarle a Lennart Hardell, Olle Johanson, Martin Blank y otros connotados científicos del área que ya no hacen falta sus esfuerzos: la solución técnica ya la tiene un grupo de cerebros argentinos.

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En realidad, el estado de la cuestión es bastante diferente de lo que dijeron los visitantes.

En mayo de 2011, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, evaluó los riesgos de cáncer por radiofrecuencia, y ésta se clasificó como Grupo 2B, un posible carcinógeno humano. Miles de estudios epidemiológicos han fortalecido las evidencias de que la exposición a campos electromagnéticos (no sólo la telefonía celular, sino también los generados por líneas de alta tensión y otros contaminantes) está vinculada a más de 200 enfermedades y trastornos de la conducta.

Por ese motivo, la OMS en 2014 abrió un documento de discusión sobre campos electromagnéticos y salud, con recomendaciones y propuestas de líneas de investigación. Este documento, actualmente, es un campo de batalla político donde las corporaciones están concentrando todas sus fuerzas para impedir que se oficialice la postura de los especialistas del área, que claman por estándares de exposición pública que protejan a la gente y por campañas de difusión para concientizar sobre los riesgos.

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Hay que recordar que la OMS no es un organismo científico, y tampoco es la máxima autoridad sobre el tema. Más bien, su postura es ultraconservadora en comparación con la de otros sectores.

Actualmente, la discusión científica en el mundo gira en torno a: 1) Cuáles son los campos y densidades de potencia más dañinas. 2) Cuáles deben ser los límites máximos de exposición para minimizar riesgos. 3) Cómo balancear costos y beneficios del desarrollo tecnológico, para obtener un máximo de prestaciones con la menor contaminación posible.

Por ese motivo, Francia sancionó una Ley de Sobriedad de Campos Electromagnéticos que inició un programa de limpieza de antenas, Nueva Zelanda (como ya antes Suiza, Rusia, China, Israel) bajó los límites de exposición pública y Argentina tiene una ley presentada en el Congreso a la espera de ser debatida.

El informe que el ENACOM planteó en el Concejo Deliberante es un informe desinformado, o más bien, una maniobra de desinformación.

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