wli

Elizabeth Raponi: “El baile es parte de mi vida”

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Enseña en la Agrupación Virgencita de Luján y en el Ballet Integración • “El baile ocupa un lugar tan especial como el de mis hijos y mi familia”, asegura • Es licenciada en Trabajo Social y trabaja en el Arzobispado desde hace 11 años • Junto a su marido están por abrir una talabartería, algo que hacen como hobbie desde la juventud.
wli

 

Por M. Berta Laura

Amante de la naturaleza y del baile, Elizabeth Raponi es una mujer muy activa y por eso en su vida se hace tiempo para hacer todas las cosas que le gustan y la reconfortan. Dentro de esas cosas gratificantes lo principal es estar junto a su marido Héctor Sanguineri y sus hijos Jazmín, de 4 años, y Santino de un año y siete meses. Aunque cuando habla de su familia no deja afuera a sus padres Nora Oliva y Raúl Raponi, su hermana menor Leticia y su cuñado José. “Ellos están continuamente con nosotros, somos muy unidos y tengo una relación muy especial con ellos”, dice y menciona que la familia de su marido vive en Salto. También nombra como amigo y parte de la familia a Carlos Olguín.

Desde que nació –el 12 de octubre de 1976- Elizabeth vive en Mercedes. Hizo tres años de la primaria en la Escuela rural Nº 19 y luego terminó en la Escuela Nº1. El secundario lo cursó en el Colegio Normal y ni bien se egresó empezó a estudiar una carrera. Se recibió de Licenciada en Trabajo Social en la Universidad Nacional de Luján, con el título intermedio de Técnica Universitaria en Minoridad y Familia.

En su último año de estudio ingresó a trabajar en el Arzobispado, donde se desempeña hace once años. “Empecé haciendo ayuditas en el Canal Santa María ad honorem. Después el padre Olguín me conoció y me incorporó a trabajar en el Arzobispado”, dice y recuerda que en un principio trabajó en la oficina de prensa y luego pasó al Tribunal Eclesiástico, donde actualmente se desempeña como Notaria de la Comisión Judicial. “Principalmente tramito lo que es nulidad matrimonial. Pero acá en el Arzobispado ayudamos en lo que hace falta. Somos una gran familia y es muy lindo trabajar así”, menciona respecto a su trabajo.

weli3
Elizabeth con sus soles: Jazmín (4 años) y Santino (1 año y siete meses).

El baile, su cable a tierra

Elizabeth es profesora de Danzas Folclóricas Argentinas. Tiene a cargo dos grupos: la Agrupación Virgencita de Luján de la Parroquia San Luis Gonzaga y el Ballet Integración, donde junto a Romina Bufager dan clases a chicos Especiales.

– ¿Cuándo ingresó el baile en tu vida?

–  Empecé a los 17 años. Mi marido, que en ese momento era mi novio, me invitó a ir con un grupo de amigos del secundario que siempre se juntaban a bailar, y me fue gustando cada vez más. Mientras hacía la carrera de Trabajo Social, hice el profesorado de Danzas Folclóricas en Luján, en el IDAF (Instituto de Arte Folclórico) y después se dio la oportunidad de hacer un taller en la Parroquia San Luis. En ese momento estaba el padre Marcelo Abrey. Así fue como quedé a cargo de la Agrupación Virgencita de Luján, que no es una escuela de baile sino un lugar donde ir a despejarse y pasarla bien. Es un lugar donde se afianzan los valores y los lazos familiares. Virgencita de Luján me dio muchas amistades lindas.  Aprovecho para agradecerles al padre Mario Peralta y Hugo Calleja, que nos prestan el lugar para ensayar.

– ¿Cómo llegaste al Ballet Integración?

– Los papás me convocaron para ir al Ballet porque en ese momento no tenían profesora. Ahí estoy con Romina.

– ¿Cómo es la experiencia de enseñarles a chicos con capacidades diferentes?

– Es un placer enseñarles a todos porque el folclore es re lindo. Pero enseñarles a ellos es un orgullo, para nosotros y para todo Mercedes, porque desde que empezamos a competir en los Torneos Bonaerenses ganaron medallas de bronce, plata y oro.

Ese grupo es muy especial, porque no es bailar nada más. Es recibir y entregar amor, es compartir cosas con gente igual a nosotros pero con otras capacidades. Hay cosas que tienen ellos que nosotros no tenemos y es la capacidad de dar amor incondicionalmente. Vos les das a ellos algo y recibís el doble

Y Virgencita es el compartir con gente de diferentes edades las tristezas y las alegrías. Es hermoso transmitirles a los chicos qué es lo nuestro. El ida y vuelta es fantástico, porque uno no se cansa nunca de dar. Es un placer para mí. El baile es parte de mi vida, ocupa un lugar tan especial como el de mis hijos y mi familia.

– ¿Qué te gusta de enseñar danzas folclóricas?

– El grupo de amigos, el poder transmitir los valores…pensar que los chicos adolescentes en vez de estar en la calle están bailando con nosotros, transmitiendo nuestras culturas y nuestras raíces, aprendiendo lo nuestro

– ¿Cuáles son las próximas presentaciones con los grupos?

Durante el año vamos a peñas, colaboramos en los actos y ese tipo de cosas. Y nuestra gran presentación es a fin de año el 26 de noviembre que hacemos una presentación grande en el teatro. Con los dos grupos trabajamos de la misma manera. Trabajamos todo el año para un festival final. Este año Integración cumple 15 años en Junio así que vamos a hacer una fiesta. Y el año que viene Virgencita de Luján cumple 10 años, así que también vamos a trabajar para eso.

– ¿Cómo se sustentan los grupos?

– Es todo a pulmón. Integración se sustenta por la colaboración de los padres y a veces tenemos ayuda del municipio en lo referido a traslados cuando vamos a bailar a otra ciudad. También nos prestan el Martín Rodríguez para ensayar. Hace poco los papás lograron un subsidio chiquito de gobernación que nos alcanzó para los trajes. Virgencita de Luján se sustenta con rifas, colaboración de los padres y lo recaudado en la Fiesta de la Torta Frita. Este año éramos 36 personas amasando y friendo. Amasaban desde los chiquititos hasta los adultos. Unimos a las familias completas a trabajar por un objetivo. Destaco a las familias Adorno y Maldonado que están en los dos grupos y colaboran para ambos incondicionalmente.  Estábamos todos juntos por un mismo objetivo.

– ¿Cómo dividís tu tiempo entre tu casa, tu familia, tu trabajo y los grupos de baile?

– Es un caos -dice riendo- pero es hermoso. Jazmín va al jardín, a baile, a patín y a jockey, y a Santino lo cuida mi mamá. Mi marido es Supervisor del Peaje y también es Licenciado en Administración de Empresas, o sea que también tiene poco tiempo. Y además como hobbie, tanto él como yo, hacemos cosas de talabartería que vendemos hace más diez años en fiestas y en Tomás Jofré. En un futuro queremos abrir la talabartería en casa.

– ¿Lo de abrir el negocio es un proyecto a largo plazo?

– No, a corto plazo. El negocio ya lo hicimos y ahora falta todo lo que es legal y administrativo. Pero lo que es infraestructura ya está todo armado.

weli4
Con su marido Héctor Sanguineri, y sus hijos Jazmín y Santino

 

Autor: Redacción

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •