El transporte público, un llamamiento al liderazgo

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Y finalmente se supo que la licitación para el transporte público de pasajeros quedó desierta. Y por más agorero que pueda sonar, nada –salvo la ilusión y la esperanza– podían hacer pensar que ése no iba a ser el resultado.

editoriaY finalmente se supo que la licitación para el transporte público de pasajeros quedó desierta. Y por más agorero que pueda sonar, nada –salvo la ilusión y la esperanza– podían hacer pensar que ése no iba a ser el resultado de una licitación que ya había quedado desierta y –si se quiere– en un marco más favorable.

El transporte público de pasajeros no es rentable en Mercedes actualmente. Se requiere de un fuerte compromiso del Estado para poder poner en marcha un sistema que sea útil a la comunidad. Se requiere que pase mucho tiempo y que ese sistema se vuelva confiable para ganar más adeptos. Y así ingresar en un círculo virtuoso de crecimiento: más pasajeros, más ingresos, etcétera.

La noticia no es buena, ni mala en sí misma. Es un hecho irrefutable que no puede ser desvirtuado. Y demanda que la dirigencia política en su conjunto comience a analizar otras variables. Es que –independientemente de que las cifras indiquen lo contrario– Mercedes necesita de un servicio de transporte público de pasajeros. Porque ha crecido en población y en extensión.

Vino la UTA y dijo que intentaría interesar a alguna empresa, se habló personalmente a posibles oferentes pero: nada. Ninguna empresa quiso hacerse cargo de la plaza de Mercedes.

Este lunes comienzan las clases y se prorroga un sistema de emergencia como transporte escolar que corre el riesgo de convertirse en permanente o semi permanente. Mientras tanto se analizan otras variables pero todas dentro de la misma especulación: que venga un empresario privado a resolver el problema.

A esta altura de los acontecimientos, es claro que el Municipio debe ponerse al frente íntegramente de este tema y poner en marcha una empresa estatal que brinde el servicio. Por lo menos –en principio– en los sectores más críticos. De hecho la Ley Orgánica de las municipalidades habilita a que el Estado comunal tome el control de la empresa que pidió la quiebra pero que aún no ha sido decretada.

La oportunidad es histórica no sólo para el jefe comunal, sino para toda la clase dirigente de ponerse al frente de un problema que hoy aqueja a dos mil almas, y cuyas implicancias puede producir daños colaterales inconmensurables.

Eso sin dejar de señalar que una ciudad que se precie de tal, no puede asistir impávida ante la ausencia de un servicio tan vital para algunos sectores de la población como lo es el transporte de pasajeros. Después vendrá el tiempo de las fotos y los cuestionamientos. Hoy por hoy se requiere hacer algo. Sin especulaciones políticas y pensando en el futuro. ¿Se estará a la altura?

Autor: Redacción

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja un comentario

*