El tránsito y la popularidad

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Habrían realizado una encuesta para conocer el grado de aceptación de los semáforos instalados en la 29 • No se sabe porqué no hicieron lo mismo con el estacionamiento.

Un informe de la prensa oficialista difundido la semana pasada da cuenta de la existencia de una encuesta que se habría realizado para determinar la aceptación del público a la instalación de los semáforos. Según la misma “el 83 por ciento de los ciudadanos está de acuerdo con la imposición de estos semáforos de cuatro esquinas complicadas de Mercedes” reza.
No se publica la mentada encuesta. Dando por cierto (solo por una cuestión de buena fe) que la misma existe y se ha realizado de manera idónea y profesional (más buena fe mediante) resulta sospechoso que la misma se haya basado en la colocación de semáforos en ‘cuatro esquinas’ (a pesar que en realidad son tres las intersecciones que han sido provistos de estos elementos). Y que no se haya realizado un relevamiento similar en torno al estacionamiento medido y el controversial estacionamiento de única mano implementado no se sabe bien porqué.
O posiblemente se haya encuestado en torno a ese tema y el resultado no haya sido del agrado de las autoridades comunales. Entonces no se publica.
Se descarta la idea de que la encuesta (en ese tema) haya tenido una respuesta positiva porque –claro está- no lo informaron. Y si contasen con ese dato de la realidad que manifiesta la aceptación al sistema, los ediles oficialistas no se hubiesen negado a acompañar la proposición de la CC Ari de convocar a una audiencia pública al solo efecto de debatir el tema. Y es que saben en carne propia que existe una resistencia civil importante a la medida. Y que quienes solicitan la extensión del medido lo hacen en contra de sus propias convicciones.
Lo llamativo es cómo algunas cuestiones (la semaforización) busca ser defendida a través de la aceptación popular y en otras (el medido) poco importa si son o no aceptadas por la sociedad.
A más de seis meses de haberse puesto en marcha el sistema no existe un solo índice (más que la recaudación de la empresa y del municipio) sobre el cual se pueda sostener la racionalidad de la norma impuesta con fórceps por el Ejecutivo y que enriquece a una empresa privada que con seis empleados logra recaudaciones de más de 300 mil pesos mensuales. Y con la cual se perdieron más de una docena de puestos de trabajo en el radio céntrico. La ecuación es claramente negativa.
Pero como jamás existió un indicador serio de accidentología. No se sabe si el índice de siniestralidad bajó o subió desde la implementación del medido. Lo que si se puede ver –desde que se puso el medido en marcha- que son más las motos que avanzan como flechas por las calles céntricas, que los agentes de tránsito están más ocupados en perseguir infractores al estacionamiento que en ordenar el tránsito y que son más los comercios que cierran que sus puertas que los que abren.
Pero eso es solo culpa del gobierno nacional y provincial. Porque el municipio hace lo posible para que darle una mano al comercio. Y los funcionarios afirman que lograron ordenar el tránsito en la zona comercial y lograron la buscada rotación.
Como dijo alguna vez Gerónima, la indígena mapuche que enloqueció luego que ella y su familia fueran ‘ayudadas’ por las autoridades sanitarias del lugar: “No quiero que me den una mano, quiero que me saquen las manos de encima”.

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Autor: Mesa de Noticias

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