El Teatro Argentino, sede de un acto partidario

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

De ninguna manera lo público y estatal debe ser utilizado exclusivamente en forma partidaria.

Por Javier Fernando Guevara

La consigna es claramente política. Y está bien que así sea. Es una consigna política lanzada por el massismo y –en Mercedes- tomada por Carlos Selva como referente político de aquel.

Lo que está mal es que se realice un acto en el Teatro Argentino, se cursen invitaciones desde la Municipalidad de Mercedes y las firme el intendente de Mercedes, como tal. Y es que de ninguna manera lo público, lo estatal debe ser utilizado exclusivamente en forma partidaria.

Hasta hace poco el selvismo hacía equilibrio en esa delgada línea entre lo partidario y lo estatal. Sucede que –alineado con las políticas del gobierno nacional y provincial- la mayoría de las veces los actos políticos parecían institucionales. Es mucho más fácil esconder la cuestión partidaria cuando se es gobierno.

Es más: la campaña de firmas No al código penal la realizó en el estrechísimo marco de lo partidario. Si bien hizo circular por las dependencias municipales el petitorio, no existieron presiones para ver quién firmaba y quien no.

Pero sin dudas en este acto –al jefe comunal y a su séquito- se le escapó la tortuga. Y es que claramente es una posición partidaria, político partidaria. A la que uno podría llegar a adscribir o no. Pero de ninguna manera se deben utilizar los recursos del estado comunal para difundir y promover una postura partidaria que busca posicionar a un diputado nacional como el gran referente nacional.

Obviamente que un acto en el Teatro Argentino de Mercedes al cual venga un referente provincial del Frente Renovador a hablar de la negativa partidaria (y de un grupo importante de la sociedad argentina) a la reforma del código penal, no le suma votos al hoy diputado nacional lanzado a la campaña presidencial.

Pero le resta credibilidad al discurso del selvismo sobre la importancia de la institucionalidad. Porque –a partir de este hecho- el jefe comunal debería prestarle las instalaciones al Frente de Izquierda –si estos se lo piden- para que Néstor Pitrola venga a debatir sobre ‘Massa el enviado de Obama’. Y peor aún para el propio mandatario: debería hacer las invitaciones, firmarlas y cursarlas. Porque –en definitiva- es exactamente lo mismo. La postura de un grupo político (mayoritario o minoritario) con representación parlamentaria que quiere brindar una opinión política por un tema que a sus seguidores (y a alguien más) le preocupa.

Eso sucede cuando el estado se mezcla con lo partidario. Y eso ha hecho el selvismo cuando decidió organizar institucionalmente, en un espacio público y con fondos públicos una jornada con claro contenido partidario.

Lo que hizo el jefe comunal no es delito. Ni con el actual, ni con el proyecto de código penal. Pero está mal. Y tal vez es la mayor crítica que se le puede hacer al proyecto de código de fondo que resuelve muchas cuestiones pero deja otras muy pendientes de resolución.

Autor: Redacción

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

2 comentarios

Hay Jose, Jose, te tiene loco Selva.- Donde aparece salis a matarlo- Que bronca y calentura que te ocasiona.
No trates de intentar volar, porque no te puso alas, eh? fue otra cosa

Comments are closed.