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El hurto de combustibles y la punta del iceberg

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¿Hasta donde llega la trama de los combustibles? • Hay indicios de una red que comercializaba el combustible sustraído • Al denunciante de los hechos le ofrecieron al trasladado a otra dependencia.

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El caso del hurto de combustibles del Corralón municipal amenaza con convertirse en otro caso paradigmático de ausencia de investigación en torno a ilícitos cometidos en la órbita del municipio. Esta semana se conoció que al denunciante de los hechos, le hicieron una oferta para ser trasladado a otra dependencia. Al empleado, que alertó al jefe del Ejecutivo sobre las maniobras de un empleado de Inspección General que sustraía combustible del Corralón, le ofrecieron extraoficialmente marcharse a trabajar en otra área. El hombre se negó, y desató una catarata de especulaciones.

¿Cuál es la necesidad de trasladar a un agente que obró con rectitud? ¿Protegerlo de represalias, o evitar que siga metiendo sus narices en los asuntos internos del Corralón?

La inmovilidad del Ejecutivo por actuar con transparencia azuzó el malhumor de muchos funcionarios que sienten la necesidad de cultivar una buena imagen del manejo de los asuntos públicos. Y las medidas ordenadas por el intendente solo enturbian el ambiente, justo cuando aparecen indicios que sugieren la existencia de una red que comercializaba clandestinamente el combustible sustraído.


Yacimientos Petrolíferos Municipales

¿Hasta donde llega la trama de los combustibles?

El ácido conductor radial Guillermo Davobe ironizó esta semana sobre el tema: “Creamos YPM: Yacimientos Petrolíferos Municipales. Y vendemos gas oil a 4 pesos”, deslizó en su programa. El dardo apunta a la existencia de “kioscos” particulares donde se comercializaba el combustible sustraído a un precio de oferta. Las denuncias alcanzan a otros insumos, como aceite.

En ese marco no se entienden las medidas dispuestas por el Ejecutivo municipal, que parecen más orientadas a castigar al denunciante de los ilícitos, que a buscar un esclarecimiento efectivo tendiente a permitir sanciones ejemplificadoras.

Ante la comprobación del hurto de combustible, el intendente Selva tomó enseguida una decisión drástica: no le renovó el contrato al empleado sospechado de sustraerlo. Pero luego omitió impulsar las otras medidas que marcan la ley y el sentido común: realizar una denuncia penal, separar temporalmente del cargo al jefe del área, impulsar un sumario interno para determinar responsabilidades individuales y verificar si el ilícito en cuestión no es sólo la punta de un iceberg.

¿Cuál es la necesidad de esconder la basura bajo la alfombra y echar un manto de olvido?

Esperar que la opinión pública se olvide parece ser la estrategia. Pero los que no están involucrados en los desmanejos hacen saber su descontento, ya que la política de no investigar a fondo, termina manchando la reputación de la mayoría inocente.

El Nuevo Cronista esta semana ha recepcionado una lluvia de testimonios de funcionarios y empleados que sugieren que la falta de celo para administrar cuidadosamente los bienes del Corralón no es algo nuevo, y llaman a investigar si ciertos indicios son realidad o imaginación:

 

          La supuesta adulteración del procedimiento de fichaje para beneficiar a ciertos empleados con horas extras que no se realizan.

          La presunta existencia de videos del sistema de cámaras municipal que muestran a los distintos vehículos que participaban en la sustracción no autorizada de combustible, saliendo con bidones. A veces son autos particulares, y otras veces, una camioneta municipal.

          La reparación, por la influencia del mismo empleado despedido, de autos particulares en el taller mecánico que funciona en el Martín Rodríguez bajo la órbita de Control Urbano.

El desorden que aparece en los relatos de los múltiples testimonios recuerda los ecos de la causa por los vuelcos de líquidos cloacales que luego de años de investigación terminó sin ser nunca aclarada ni por la Justicia ni por las autoridades municipales.

La necesidad de una profunda depuración de los métodos y los responsables del Corralón municipal es una demanda de varios miembros del gabinete, pero se encuentra con la obstinación del intendente, a quien no le gusta ceder ante las denuncias de la prensa o de los vecinos por los medios. En este sentido, Selva aparece como su propio enemigo, ya que esta actitud termina echando sombras donde tal vez no las haya.

Pedro Torres, subsecretario de Obras Públicas, en los últimos días se presentó en el domicilio particular del conductor radial Rolo Monetta para manifestarle su dolor ante el caso, y admitir que fue traicionado en su buena fe por el empleado sancionado, a quien lo une una estrecha relación. En la audición matutina de FM Mercedes se abordó ampliamente el tema, y el vecino Gustavo Gutiérrez hizo un llamado al esclarecimiento: “Yo defiendo mis intereses y los intereses de mis vecinos, porque nos están robando a todos, y pareciera que hay interés en que todo quede impune”. Gutiérrez anticipó que realizará una denuncia ante la fiscalía en turno para que se investigue la posible comisión de un delito de acción pública.

Autor: Redacción

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