El homicidio de Sifredo: ¿Impune?

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A poco más de dos años y medio el hecho no fue del todo esclarecido • Hay un solo condenado a pesar de que siempre se sindicaron a dos personas • Las contradicciones del sistema penal.

Se sabe. O al menos lo consagra la Constitución: todos somos iguales. Pero para la justicia penal, los hay más y los hay menos.
Carlos Cariaca fue condenado –en abril de este año- a 16 años de prisión cuando el Tribunal Oral 3 consideró probado que el joven en cuestión había sido uno de los que participaron en el atraco a Oscar Emilio Sifredo donde se troncó la vida de este último.
Carlos Cariaca -a diferencia de varias personas que fueron condenadas en primer término- deberá esperar en prisión la decisión de Casación ya que nunca se presentó un recurso de excarcelación extraordinaria. Y esto por que –a pesar de la buena labor de su abogado defensor, Carlos Risuleo – desde la defensoría oficial no se cuenta con los medios necesarios para tramitar este tipo de reclamos.
O sea que la presunción de la inocencia –en unos y otro caso- no es tal.
En el juicio algo quedó en claro: los partícipes del hecho fueron al menos dos. Sin embargo, poco se ha hecho para avanzar en la investigación y encontrar al otro coautor.
Cariaca –en su declaración- admitió haber participado del hecho delictuoso. También brindó cuatro detalles que no fueron tomados muy en cuenta: señaló a Leonardo Benítez como su compañero de fechorías; dijo que ambos habían consumido algún tipo de estupefacientes; aseguró que este le había dicho que el arma no estaba cargada y además dijo que había sido Benítez al autor del disparo que cegó la vida de Sifredo.
Si bien la IPP quedó abierta por orden del tribunal, Benítez nunca fue imputado. Es más, no existe otro imputado.
El tribunal le otorgó valor de verdad absoluta a los dichos de un testigo de identidad reservada. En cambio a los testigos que contradecían los dichos de aquel, prácticamente los ignoró. Y en estas cuestiones se basó precisamente el recurso de casación que fue presentado oportunamente y que espera el turno para ser tratado.


 

 

►La madre
“Hace dos años mi hijo cometió un error del cual se hizo cargo diciendo la verdad; lo condenaron a 16 años de prisión por el error cometido por él y otra persona, la cual tuvo gran participación”, dice la madre en una carta abierta y se pregunta “¿Porqué la persona que mató y miente sobre este echo sigue impune y en libertad? ¿Es realmente la justicia ciega y no puede ver la realidad de lo acontecido y así dejar en libertad al verdadero criminal?”.
Es llamativo que un homicidio que conmovió -en su momento- a la opinión pública, no haya sido del todo esclarecido. Los mismos jueces entendieron en su sentencia que habían participado, al menos, dos personas. ¿Basta con condenar a una?. Claramente no, pero ¿porqué no se avanza?.
►La otra condena
Cariaca actualmente se encuentra alojado en la unidad penal de General Alvear lugar al cual se madre – Anahí- no puede llegar. Ella tiene otra hija que sufriera un accidente tiempo atrás y tiene dificultades para movilizarse.
Es por ello que ni siquiera ha podido ir a visitarlo. “La última vez que lo ví, fue cuando lo ‘bajaron’ a la Unidad 5 hace algunos meses. Yo he pedido que lo ‘bajen’ cada 30 días, pero no lo consigo”, se queja con dolor.
Siente un gran dolor por el error de su hijo, pero vive angustiada por su salud. Ya lejos de los estupefacientes, Carlos se ha refugiado en el Evangelio para pasar los días en el penal. Pero la imposibilidad de ver periódicamente a su familia le hace la vida aún más difícil.
►Víctimas
Es cierto. El espíritu del sistema penal es castigar. Vigilar y castigar –diría Foucault- pero poco sentido tiene un sistema que castiga siempre a los sectores más vulnerables. Que no busca hacer justicia, sino enjuiciar. Que no avanza en la dilucidación de los hechos, sino en encontrar culpables. La familia de Sifredo fue víctima de un sistema que no contiene a algunos estratos juveniles. La familia Cariaca, es víctima de un sistema que no piensa en recuperar al individuo.
Oscar Emilio Sifredo fue víctima de la rapiña de –al menos- dos individuos. Fue la noche del 11 de marzo del 2006, cerca de las 10:55 horas. Atendía un kiosco de su propiedad en 24 casi esquina 43. El primer parte policial indica que se buscaban datos para dar con los dos individuos que habían cometido el hecho. Siempre se habló de dos personas.
Los tribunales encontraron un culpable, pero poco han hecho por hacer justicia.

Autor: Redacción

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