El debate presupuestario

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El oficialismo se equivocó feo cuando intentó –casi a la fuerza- comenzar a tratar la ordenanza fiscal impositiva. Y es que la oposición tiene un argumento muy sólido para no sentarse: “no se puede legislar a las apuradas”.


El oficialismo se equivocó feo cuando intentó –casi a la fuerza- comenzar a tratar la ordenanza fiscal impositiva. Y es que la oposición tiene un argumento muy sólido para no sentarse: “no se puede legislar a las apuradas”.
También es cierto que el hoy Frente Renovador antes no se hacía tanto problema por el tiempo de trabajo y demás cuestiones. Pero claro está que todo depende del cristal con que se mire.
Es igualmente llamativo como el bloque de Cambiemos no se puso ni un poquito colorado al hablar de tiempo de trabajo cuando la misma fuerza impuso casi un record al tratar con una celeridad inusitada en el senado la reforma previsional. O sea los cambios en el sistema jubilatorio parece que no son tan importantes como la reforma tributaria que se analiza año tras año.
Lo cierto es que el oficialismo comunal erró cuando buscó apurar el tratamiento. Es posible que hayan creído que –acuerdo partidario con Selva mediante- los tres ediles del Frente Renovador se iban a sumar.
Pero no contaron con que Carlos Milhomme se mantenga en la misma postura que tenía antes del acuerdo: “estos proyectos hay que trabajarlos con tiempo”. Dicen que al selvismo no le gustó nada el acuerdo partidario por más que haya renovado su líder. Y menos aún que los quieran llevar por las narices para tratar una ordenanza que va a ser antipática porque crea ni más ni menos que un nuevo tributo: la tasa vial.
La misma gravará los combustibles (líquidos y gaseosos) razón por la cual el combustible aumentará. Paradójicamente los ediles de Cambiemos que se mostraron preocupados por esta tasa no cuestionaron el tributo en si, ni la potestad tributaria del municipio, sino que va a aumentar el combustible. Parecerían que no quieren que Aranguren tengo competencia en esta cuestión del aumento de los combustibles ya que solo el último aumento –que impactó en la nafta super 90 centavos por litro- es mayor que el impacto que tendría esta tasa.
Es cierto que el debate presupuestario y tributario merece mayor tiempo y trabajo. No puede definirse en un puñado de horas y menos aún con el recambio de ediles que posiblemente no entiendan sobre qué se está debatiendo. Y sin la apoyatura técnica necesaria.
Es por ello que el debate presupuestario y tributario terminan siendo más que nada un toma y daca donde los ediles se ocupan de una pequeña parte y en virtud de ello se aprueba lo demás.
La asamblea de mayores contribuyentes –que aprueba la ordenanza tributaria- es un intento de darle participación al ciudadano de a pie, es una búsqueda de tener una representación más directa. La costumbre terminó por hacer que sean los ediles más un grupo igual de numeroso con ciudadanos vinculados a los concejales que terminan votando según le indican los mismos.
El gobierno comunal tiene aún la deuda pendiente de comenzar a darle mayor participación a las entidades intermedias y a los ciudadanos para determinar los tributos y ejecutar el presupuesto. El presupuesto participativo sigue siendo un lindo slogan y parece que nadie está dispuesto a ponerlo en marcha porque sería delegar poder.
Sería bueno que estas discusiones –presupuesto y tributos- tengan mayor participación de la ciudadanía a través de diversos resortes administrativos. Para que dejemos de escuchar todos los años la misma cantinela.

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