El catastrófico balance del estacionamiento medido

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¿Se habituó el pueblo de Mercedes al estacionamiento medido, como afirmó el intendente Selva en la apertura de sesiones del Concejo? Según datos oficiales, se labran entre 100 y 200 multas diarias.

Por Claudio Fabian Guevara

¿Se habituó el pueblo de Mercedes al estacionamiento medido, como afirmó el intendente Selva en la apertura de sesiones del Concejo?

Es difícil de demostrar esa afirmación con cifras y hechos. La ausencia de nuevas manifestaciones públicas de repudio no necesariamente significa que la gente haya aceptado la privatización de la vía pública. Por el contrario, algunos elementos evidencian que el ciudadano común expresa su desacuerdo con su silencio, o con su negativa a pagar. Datos surgidos de las autoridades y la concesionaria, sugieren que muchos mercedinos eligen habitualmente en no pago como forma de protesta.

Según datos oficiales, se labran entre 100 y 200 multas diarias. ¿Estas infracciones responden a “distracciones”, a ciudadanos desinformados de la existencia de un control, o se explican en una deliberada desobediencia civil de muchos vecinos? Es difícil saberlo. La empresa aduce que de esas multas, una buena cantidad se abona a través del pago voluntario en los puntos de venta. Pero no aclaran qué porcentaje, ni cuántas infracciones han sido abonadas a lo largo del año. Tampoco el monto de recaudación que han significado en 12 meses de existencia del sistema. Posiblemente, si las multas fueran exitosas, se agitarían las cifras como forma de disuasión de aquellos que -como quien suscribe estas líneas- han promovido el no pago como forma de combate de esta “caja negra” de recaudación ilegal.

Otro dato significativo se agrega: las multas no pagadas a través del sistema voluntario, que terminaron en el Juzgado de Faltas, ascienden a 2.975 infracciones. De esa cantidad, menos de un 10 por ciento fueron efectivamente abonadas. No se informó si el resto fueron anuladas, recurridas o siguen pendientes de cobro.
Las autoridades municipales han puesto un denodado esfuerzo en implantar el cobro forzoso del estacionamiento. Se ha recurrido incluso al terrorismo administrativo que el Juzgado de Faltas puso en práctica con el envío de notificaciones fuera de término a muchos ciudadanos, que no son válidas en términos procesales, pero juegan un papel psicológico en el desgaste de la protesta.

Es así como, al cabo de un año, el Ejecutivo celebra el “acostumbramiento” de la población al sistema.

Esa aparente paz se parece a la calma de los cementerios. El estacionamiento medido solo ha sido un buen negocio para la concesionaria. La ciudad en su conjunto ha perdido dinero y comodidades. El municipio también: los 50 mil pesos mensuales que la empresa le participa no alcanzan a cubrir siquiera el costo salarial de los agentes de tránsito que se ponen a trabajar en el control del área de cobro. Y si ponemos en la cuenta las tasas que ha dejado de percibir por la caída de las ventas en los comecios céntricos, y por los más de 50 locales cerrados, las pérdidas para el erario público son catastróficas.

Aún así, el subsecretario Loch afirma que los objetivos se han alcanzado. Cuáles eran, y a través de qué estadística se verifica que los resultados son satisfactorios, es aún un misterio.

Autor: Redacción

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