“El básquet me moldeó como persona”

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Desde los 4 años juega el básquet • Llegó a jugar en las ligas federales donde alzó el máximo galardón en varias oportunidades • Terminó sus estudios escolares en Santa María, tironeado entre el deporte y la cultura • Hoy asume la jefatura del Centro Cultural Teatro Julio César Gioscio, ex Teatro Argentino, luego de su reemplazo a la directora de cultura Lucía Capaccio, a quien le agradece por volcarle su experiencia y confianza, en una época dorada para la cultura local.

Por Agustín Castro

Tras tomarse un rato de descanso en una agitada Dirección de Cultura comunal que apuesta fuerte a la cultura en una seguidilla de eventos culturales nunca visto en nuestra ciudad, el escenario del Centro Cultural Julio César Gioscio acoge una charla amable de su parte para dar inicio a un recorrido por su vida, transitada entre la cultura y el deporte, el único de su familia que siguió profesionalmente un deporte poco explorado y quizás un tanto indiferente a nuestra cultura nacional: el básquet.

Dos sillas y una mesa ratona cubierta por un vidrio y debajo un papel con anotaciones de Graciela Borges, para no olvidar agradecimientos. Uno de los nombres era Susana Spano, quien fuera crítica del evento organizado por Cultura Provincial, hace unas semanas atrás.

Se trata de Francisco Dinova, quien tiene una doble ocupación: deportista (basquetbolista profesional) y empleado municipal (Gestor Cultural de la Dirección de Cultura municipal). Nació el 1° de mayo de 1991 en Mercedes. El mismo día del trabajador en que nace la estrella del básquet Edu Durán, un madrileño de 1,95 metros de estatura que debutó en la Liga EBA con 17  años de edad, con el Baloncesto Majadahonda, con una fama de gran tirador con 44,7% de aciertos en triples, 44,7% en triples y 85,7% en tiros libres.

En sus inicios en el Club Quilmes

Francisco es hijo del escritor Oscar Dinova y de Diana Manos, ex trabajadora jubilada del Museo de Ciencias Naturales, fue profesora del Instituto de Parroquial, ligada al ambiente de la cultura. Hoy se junto con un grupo aficionado a la fotografía que se llama Colectivo Fotográfico. “Soy el argentino de mis hermanos”, sentencia. Sus padres se conocieron en el exilio en Francia en una comunidad de argentinos. Un exilio que tiene que ver con cuestiones políticas. Su hermano, Nicolás, nació en Francia. Su hermana, Victoria Odell, trabaja en la Dirección de Adultos Mayores, es hija de la segunda pareja de su madre. A los dos o tres años de exilio, por el año ´85, sus padres vuelven a la Argentina y se establecen en Mercedes, ciudad natal de su padre, no así de su madre que es de Banfield. Empiezan a reorganizarme en torno a su vida laboral hasta que en el año 1991 llega Francisco.

Francisco vivió en la 41 y 32, de más chico en su casa paterna. Tiene los mejores recuerdos de una infancia signada por el fútbol de barrio, en el Polideportivo, en el que se colaban junto a sus amigos Ezequiel Montero y Maxi Litardo, con quien iba al Colegio Santa María, durante la primaria. En dicho colegio termina la secundaria, gestando amistades con gente del ambiente del básquet.

Con su familia: su padre Oscar Dinova, su madre, Diana Manos, y sus hermanos: Victoria y Nicolás.
  • ¿Desde qué edad jugás al básquet?
  • Desde los 4 años. Estoy metido en el club. Mi hermano Nico que tiene 7 años más que yo ya era alto para esa edad había arrancado a jugar y yo ya metido, quería empezar a jugar. Entonces empezó en el club desde muy chiquito.
  • ¿Tuviste la oportunidad de ir a jugar afuera?
  • Sí. Un poco el proceso fue todas las categorías inferiores en el Club Quilmes hasta los 14 años. Me pasaba horas ahí. Era mi lugar. El Club Quilmes con el Club Estudiantes de esa época formaban parte de la Liga de Chivilcoy. Allí están los clubes de Chivilcoy, Bragado, Saladillo, 9 de Julio. Es una liga que esta media desparramada en varias ciudades para poder juntar clubes. Si no, no tienen donde ir a jugar. No tenés competencia. Ya desde los 11, 12 y 13 empecé a integrar las selecciones. Y empecé a competir un poco a otro nivel. Iba a campeonatos provinciales y nacionales. Justo surgió una camada que era bastante buena en la zona. Y salimos campeones argentinos con 13, 14, 15 años. Y eso me dio un fogueo y me empezó a picar de otra manera. Ya empecé a pensarlo como algo serio. Que realmente me gustaba. Había empezado a tomar decisiones maduras para esa edad. Es decir, no salir un fin de semana porque tenía partido. No ir a un viaje de egresados porque tenía un torneo. Cuando empezás a vivir los días de entrenamiento como algo propio lo tomas como algo que no querés dejar.
Con la indumentaria del Club Atlético Pilar, donde juega actualmente

Ya cuando contaba con tan sólo 15 años de edad, recibe una propuesta del Banco Provincia de Vicente López para sumarse a un proyecto de formación de jugadores, donde los chicos vivían en la pensión del club, iban al colegio y estaban dirigidos por un cuerpo técnico sumamente profesional. El fin era poder quedarse con sus pases y venderlos a algunos clubes. Fue así que se sienta a conversar con sus padres y “yo no tenía mucha idea dónde estaba parado. Entonces ellos (los padres) me sugirieron la idea de hacer una etapa de transición, seguí yendo al colegio acá. Y arranqué a jugar en Capital, en el Banco Provincia. Viajaba dos veces por semana y los viernes terminaba la escuela, me tomaba el 57 y me iba para allá. Hice esa locura de hacer un viaje con mamá, un viaje con papá y el viernes me iba solo. Me quedaba a dormir en el club, el sábado jugaba y me volvía. El lunes otra vez a la escuela y así. No podía seguir. Está bárbaro, está bueno, pero tengo que quedarme allá para poder entrenar a full y demás. Así que hice los dos últimos años de la escuela en el Banco Provincia. Empecé a tener más amistades, más vínculos ligados al básquet. Seguí formando parte de las selecciones de Chivilcoy, de las de Provincia y demás, jugando torneos de ligas de cadetes (hasta 17 años), de ligas juveniles (hasta 19), en una competencia ya seria, fuerte, donde hay jugadores que ya casi son profesionales porque forman parte de ligas nacionales y de TNA, que es la segunda de básquet, y ahí el click ya estaba muy formado en mi cabeza”, confiesa.

En plena volcada, jugando para el Club Atlético Pilar, donde juega hoy.

Terminada la secundaria no sabía qué hacer: si parar o seguir. Estaba atrapado entre querer jugar al básquet o estudiar una carrera. Es así que surge la posibilidad de sumarse al Unión de Colón, Entre Ríos. “Me cerraba un poco más que sea en el interior, con gente más parecida a acá. Pero todavía estaba el bichito de querer estudiar también. Siempre estuve ligado a eso por una cuestión de herencia familiar. Mi viejo es profesor de historia, mi mamá vinculada a la cultura. Entonces empecé a investigar carreras a la distancia y encontré algo que me resultaba bastante novedoso que era la Licenciatura en Gestión Cultural. Me pareció una carrera copada, bastante nueva que la estaba dando la Universidad de Tres de Febrero. Sin pensarlo mucho me embarque ahí en una escuela técnica de Colón, que tenía un aula satelital en que se daban las carreras de las universidades, a distancia, y empecé a cursar y a rendir”, cuenta Francisco, quien empezó a pivotear entre la cultura y el deporte, como hasta hoy.

Se quedó 2 años en Colón. Jugó un año en Gualeguaychu y un año en Chaco, momento en el cual ya estaba terminando la carrera. Y eso lo empujó a volver a Mercedes para aplicar lo estudiado y trabajar, siempre ligado al básquet. Fue un año de transición en que entró en la municipalidad, bajo la gestión Selva. Entró a trabajar con Gerardo “Piki” Caballero, como Director de Cultura y justo se generó un hueco en la dirección tras la ida de Víctor Stábile. Entonces había un espacio para trabajar a la par que jugaba en Mercedes y volvió a firmar con un equipo de Chivilcoy para seguir con las competencias profesionales, pasando por Colón y Racing de Chivilcoy, la liga provincial. Y volvió al esquema de jugar al básquet “que es lo quería hacer y hoy es una fuente de trabajo por los contratos que firmas, sueldos, viáticos, compromisos. No es un hobbie”, aclara y agrega: “son categorías de ascenso”.Luego de su paso por Racing, lo convocan de Atlético de Pilar, donde está jugando el Torneo Federal.

  • ¿Cómo está el equipo?
  • Bien. El año pasado fue como una transición que se planteó el club. Había un equipo muy joven que había andado muy bien, pero hubo algunos lesionados, después de jugar mucho. Para esta temporada decidió reestructurar casi la totalidad del equipo, pero por suerte me tuvo en cuenta y me mantuvo en el puesto. Sacó la gran parte de los mayores. Y este año es otro. El presupuesto es otro. Pero por suerte vamos primeros.

“Le debo mucho al básquet”, confiesa desde su pasión por el deporte. “Me moldeó como persona”, afirma.

Con su abuela Nelly, la última de la generación Dinova, fallecida en noviembre del año pasado

La privatización del deporte

Tras la noticias de la transformación de la Secretaría de Deportes a una mera Agencia manejada por manos privadas, varios deportistas se mostraron disconformes con otro de los DNU famosos del gobierno de Mauricio Macri.

  • ¿Qué opinión te merece la adopción de esta medida?
  • Creo que bajar de jerarquía al organismo principal del deporte y del estado es un llamado de atención. Hay que ver qué sucede de acá en más. Creo que es un paso para atrás cuando había muchísimas otras decisiones que tomar en el ámbito del deporte. Me parece que un déficit que tiene el deporte argentino es en el atletismo. Tipos que hacen malabares para llegar a los Juegos Olímpicos, que después del éxito o los logros se los tienen en cuenta. Que son los pocos. Es una situación triste de darle poca bola a los deportes amateurs no populares.
En una tarde de pileta con sus hermanos, amigos, cuñados y sobrinos

Proyectos

Uno de los proyectos personales que logró cumplir es concretar la mudanza hacia su casa, a través de la última camada de créditos Procrear: “en ese sentido le debo muchísimo a mi familia por el empuje. Por hacerme entender que es una etapa en la vida, al laburo que me permitió sacar un crédito”, comenta agradecido.

Con Valentina Milhomme, su pareja.

La Dirección de Cultura

En estos tiempos tuvo una injerencia más directa en la dirección, tras el embarazo de la directora de cultura, Lucía Capaccio, quien le brindó la plena confianza para continuar con sus labores. “Siempre siendo ladero de ella. Que haya tantos eventos culturales y que la gente reconozca que hay una época de oro de la cultura en la ciudad es un mimo que nos hacen cuando se nos reconoce que estamos laburando fuerte en Cultura. Queda mucho por hacer. Pero me parece que el horizonte lo encontramos. Y vuelta Lu de su licencia me dio el espacio y la confianza de seguir laburando en la jefatura del teatro. Así que arranco una nueva etapa en lo laboral pensando en este monstruo que es el Teatro Argentino, un ícono en la ciudad que esta bastante golpeado. La sala de arriba clausurada dos años y medio y hace un año bailando con las licitaciones porque nadie se presenta. Y los que se presentan dudan. Puede que sea por la suba de dólares. Pero bueno, esta semana recibimos dos empresas que están evaluando la posibilidad de hacerlo, de refaccionar la sala de arriba y la fachada de un teatro que tiene casi 90 años”, informa.

Con el Negro Rada, uno de los encuentros con grandes artistas que le permite tener el trabajo en la Dirección de Culltura.
En el Parque Olímpico de Río de Janeiro, año 2016.
En el memorial de John Lennon
Noche de Copa Libertadores con su padre, ambos hinchas del rojo.
Con sus amigos de toda la vida: “Cogo” Santos, “Rafa” Mehaudy, el “Negro” Monsalvo y el “Chino” Montero.
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Autor: Mariano Oyarzu

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