El 18F, Nisman y las víctimas olvidadas

  • 34
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    34
    Shares

El homenaje al fiscal funcionó como una cortina de humo para los autores del atentado. Ignora la historia y confunde a la opinión pública. Por eso los familiares de las 85 víctimas no estuvieron presentes en el cortejo.

Por Claudio Fabian Guevara

¿Quién mató a Alberto Nisman? La pregunta no pareció interesar en la marcha de ayer, porque tácitamente está contestada: “La responsabilidad es del Gobierno argentino”, piensa la mayoría de los participantes. [i]

¿Quién voló la AMIA en 1994? La pregunta tampoco pareció interesar, porque las referencias al atentado desaparecieron en las coberturas mediáticas del evento. No casualmente un dato fundamental fue omitido: las organizaciones de familiares de las víctimas declinaron marchar, denunciando la “hipocresía” de la convocatoria, y recordando que habían denunciando tres veses a Nisman porque en 10 años la causa no avanzó un paso.

La muerte de Nisman funciona como una cortina de humo que despista a la opinión pública y prolonga el encubrimiento de los verdaderos autores del atentado. Al santificar la disparatada denuncia del fiscal contra el memorándum de entendimiento con Irán, empantana aún más la causa y entierra cualquier posible avance.

La ingeniería de este incidente no es atribuible al gobierno argentino. Ni tampoco al Estado iraní.

Pongamos el caso en perspectiva.

18f►¿Qué sabemos sobre la voladura de la AMIA?

El atentado contra la mutual judía ocurrió en 1994 durante la presidencia de Carlos Menem y mató a 85 personas. La acusación hacia funcionarios iraníes comenzó con un reporte del Mossad (la central de inteligencia israelí), que NO es obviamente neutral, ya que ambos países son geopolíticamente enemigos.

Menem se embanderó con la postura del eje EE.UU – Israel y la relación bilateral entre Argentina e Irán -que hasta entonces era intensa y provechosa para ambos- se congeló.

La causa judicial “compró” la acusación contra Irán, y el juez federal Juan José Galeano intentó fabricar las evidencias. Siguió distintas pistas falsas, y todo terminó en escándalo, con el propio juez destituido por soborno, falsificación y ocultamiento de pruebas, y todos los acusados absueltos.[ii]

El atentado juega un papel en el ajedrez geopolítico del enfrentamiento entre potencias, y que la causa judicial está “pinchada” por diferentes influencias. A 22 años del incidente, para los estudiosos de la causa la investigación fue “desviada intencionalmente” hacia la pista iraní por intervenciones de agentes extranjeros. La acusación a Irán nunca se pudo sostener en la justicia, y todas las leyendas instaladas sobre el ataque (por ejemplo, la existencia de un coche bomba) fueron cayendo a medida que pasaron los años. [iii]

Hoy la conjetura más firme sostiene que el edificio fue volado con cargas explosivas colocadas en el interior del edificio, con el aporte de testigos y datos técnicos que demuestran que no hubo coche bomba. También afirman que pistas alternativas de investigación que eran válidas, fueron desechadas sin motivos técnicos válidos. Y que el caso tiene todo el olor de ser un atentado de falsa bandera.

El papel de Nisman

¿Qué papel jugó Nisman en esta trama? Asumió el cargo en 2006, nombrado por Nestor Kirchner, y procesalmente actuó muchas veces contrario-sensu a los intereses del avance de la causa. Tal vez por eso fue denunciado tres veces por las organizaciones de familiares de víctimas de la AMIA.

En lugar de impulsar líneas de investigación alternativas, ignoradas hasta el momento, comenzó una sobreactuación en favor de una misma línea “dura” contra Irán, con exabruptos jurídico/diplomáticos incluidos. Procesalmente actuó dilatando los tiempos de la causa con distractores que no condujeron a nada.

Más preocupado por los titulares que por el avance procesal para el esclarecimiento, en 2006 acusó públicamente, sin pruebas, a todo el gobierno de Irán de la época, desde el ayatollah Khamenei -que habría dado la orden en una reunión de gabinete- para abajo. Y provocó una crisis seria entre ambos países.

En pocos años, su alineamiento con la embajada norteamericana se hizo notoria. Los entretelones de su relación de estrecha colaboración con EE.UU. fueron retratados jugosamente en Wikileaks y otras publicaciones:

En el libro “Politileaks” de Pacho O´Donnell cuenta: “En mayo de 2008, Nisman llamó a la embajada tantas veces para “pedir perdón” por no haber avisado que iba a pedir la captura del ex presidente Carlos Menem, que la sede diplomática escribió tres cables distintos dando cuenta de las sucesivas ampliaciones del pedido de disculpas”.

Nisman personificó un show mediático, inconsistente desde el punto de vista procesal, destinado a mantener la hipótesis de que “Irán es un Estado terrorista” en el centro de la noticia y de la causa judicial. Mientras se paseaba en Audi A4 propiedad de un ex agente de la CIA.

¿Es normal tolerar que un fiscal de la República se exhiba en semejante maridaje con intereses extranjeros?

“Agente del Mossad y de la CIA, Nisman se dedicó a acumular infundios disfrazados de “información A1” con la mira puesta en lo que sus monitores de Tel Aviv y de la Embajada de EEUU le ordenaban, y sus operadores de la SIDE le soplaban. En ese compendio de alcahueterías y maniobras distractivas, Nisman no pudo reunir en una década y media ni un solo elemento que pudiera ser tomado en serio para allanar las dificultades que impedían encontrar a los culpables del atentado” (Carlos Aznarez, “Nisman: la muerte no puede mejorar a las personas”).

Al mismo tiempo, la causa se paralizó durante años por un problema técnico. En 2006 se libran cédulas de detención internacionales pidiendo la captura de cinco iraníes que podrían ser autores de este atentado. Pero el juez de la causa Rodolfo Canícoba Corral no puede avanzar en el expediente por verse impedido de tomarles declaración: los acusados viven en Irán, y las leyes de ese país prohíben extraditar a sus ciudadanos. Al mismo tiempo, la Argentina en su Constitución deja claro que la persona que va a ser enjuiciada tiene que estar presente. Por lo tanto la causa está en un punto muerto.

¿Qué fue el memorándum de entendimiento con Iran?

 

“Cuando se habla de la voladura de la AMIA a veces da la impresión de que todo empezó con el Memorándum de Entendimiento con Irán” (Mario Wainfeld, Página 12).

 

Pero sucedió que Buenos Aires y Teheran se acercaron diplomáticamente, y se firmó el “Memorándum de Entendimiento con Irán”, un paso técnico ideado para destrabar la causa, y que tiende a un acercamiento entre ambas naciones.

Es un instrumento de la política exterior del país, sancionado por el Parlamento, con un fin práctico: permitir la toma de indagatorias de los cinco acusados. También establece la creación de una comisión de la verdad, y otras medidas relacionadas con el avance de la causa.

Esa fue la razón central por la cual se firmó el memorándum con la República Islámica de Irán: para permitirle al juez y al fiscal del caso, poder trasladarse a Teherán a tomar declaración a los acusados, y que sean válidas para el proceso.

La firma del acuerdo desató una guerra política: la oposición, los grupos de presión ligados a Israel y EE.UU., y la prensa corporativa lanzaron una violenta campaña de desinformación contra el acuerdo.[iv]

►Nisman contra el pacto

¿Qué hizo Nisman? El fiscal iba a tener, una vez enaccionado el memorándum, la posibilidad de interrogar a los acusados, trasladándose a Teherán, demostrar sus acusaciones y avanzar con la causa. Pero rechazó la herramienta con argumentos abstractos, y en cambio, se convirtió en un feroz agitador público contra el tratado.

El fiscal fue hallado muerto horas antes de presentarse al Parlamento para denunciar a la presidente de la Nación por “encubrimiento” de los iraníes. Su muerte fue presentada en forma coordinada y repetitiva por la corporación mediática con el mensaje subyacente o expreso: “Mataron al fiscal que denunció a Cristina”.

Así presentada, la noticia activa la insinuación de que alguna responsabilidad pudiera caberle al gobierno en el caso. Pero se debilita rápidamente con algunos hechos básicos.

En primer lugar, la denuncia de Nisman no tenía ningún peso jurídico. Era sólo un artefacto de embestida política-mediática contra el diálogo político con Irán. Ninguna consecuencia seria podía esperar el gobierno de la sesión parlamentaria, más allá de su manipulación mediática.

Dijo Nisman en su denuncia que funcionarios argentinos e iraníes pactaron “la desviación de la investigación hacia una nueva y falsa hipótesis” que incrimine a terceros y desvincule a los iraníes, en pos de “establecer plenas relaciones comerciales a nivel estatal”. Esto es así ya que CFK “entendió que el petróleo iraní tendría la capacidad de aliviar la severa crisis energética que viene atravesando el país”, comentó el fiscal en su denuncia.

Un repaso del documento permite ver que solo es una elucubración abstracta, un típico relato de impacto noticioso: una denuncia política de nulo sustento jurídico.

En segundo lugar, el gobierno sale claramente perjudicado por la muerte de Nisman. Por lo tanto, cualquier investigación seria, apuntaría por instinto hacia sectores enemigos del gobierno. Un fiscal inteligente aquí se preguntaría, para orientar su pesquisa: “¿Quién quiere que el gobierno de CFK termine mal, o se vaya corrido como el de Alfonsín?”

Sin embargo, la Justicia Federal razona al revés. Primero tuvo la extrañísima actitud de suspender la aplicación del el memorándum con Irán por medio de un controvertido fallo que todavía se discute. Ahora, ante la muerte de Nisman, un fiscal halló motivos para imputar a la presidenta de “encubrimiento” agarrándose de la denuncia realizada por el occiso.

Emerge así una coordinación entre los contenidos noticiosos del enemigo mediático, los intereses de dos potencias extranjeras en el caso, y sectores del Poder Judicial argentino.

¿No es evidente la trama del montaje?

►La arquitectura del golpe blando

Uno de los pocos opositores que escapó a la ceguera general fue Leopoldo Moreau, dirigente radical. Aseguró “que está muy claro” que con la muerte del fiscal se buscó dar lo que se conoce como “golpe blando” comandado por “ese entramado mafioso entre grupos económicos, agentes de los servicios y un sector del Poder Judicial que aporta la herramienta de la extorsión”.

Sobre las imputaciones que realizó el fallecido fiscal, dijo que “no tienen consistencia” y que son “casi una fábula”. En este sentido agregó que a Nisman “le importó un pito quién mató a las 85 víctimas” del atentado a la AMIA” y armó una causa que no tenía aval judicial”.

En el mismo sentido se pronunció el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel. Dijo que “durante 10 años lo único que hizo Nisman fue acusar a la Presidenta y a funcionarios sobre la cuestión del memorandum, cuando todavía no está claro qué responsabilidad tiene Irán sobre el atentado” (www.enorsai.com.ar, Jueves 19 de Febrero de 2015).

El homenaje a Nisman, con un mensaje subyacente con el que fue convocado, funciona como una cortina de humo para los autores del atentado. Ignora la historia y confunde a la opinión pública. Por eso la memoria de 85 víctimas no estuvo presente en el cortejo: sus representantes, las organizaciones de familiares, repudiaron en forma unánime la marcha.

 


Citas

[i]     Javier De Luca, Fiscal General ante la Cámara Federal de Casación Penal, criticó la postura de sus pares convocantes: “Ya no les interesa saber por qué murió Nisman, porque ellos ya tienen una teoría funcional a sus propósitos, (que es) un mensaje velado de acusar al Poder Ejecutivo de la muerte del colega” (Memoria Legítima).

[ii]          Galeano fue destituido en 2006. Entre otros cargos, se lo imputó por el pago de un soborno a Telleldín para que declare contra el policía Ribelli, la apertura de legajos paralelos de investigación, destrucción de medios de prueba, coacción a testigos, la desaparición de 66 casetes, y abandono de la investigación con relación a determinados hechos.

[iii]             El camarista Alfredo Bisordi, quien fuera el primer [juez] instructor de la causa judicial sobre el atentado a la embajada de Israel, confió hoy hubo «bastantes influencias» de Israel en la investigación y manifestó que «no» le «consta» que haya existido un coche bomba en el ataque. DyN (220706)

[iv]  “El acuerdo con Irán (demorado ahora en sede judicial) es un posible “remedio”, original y perfectible y que obvio puede fallar (aunque todavía no lo ha hecho)”, opina el investigador José Petrosino. “Pero aunque fallara, al desastroso statu quo de la causa, ningún mal le puede hacer. Además de que peor de lo que está, no va a poder estar”.

 

Autor: Redacción

  • 34
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    34
    Shares

2 comentarios

Deja un comentario

*