Se acaba la intriga

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El próximo sábado cierran las listas. Por eso en la próxima edición semanal se habrán acabado las especulaciones. ¿Será Selva candidato a intendente? El kirchnerismo ¿tendrá más de una lista? ¿Y el PRO? ¿Cuántas listas tendrá el PRO? 

El próximo sábado cierran las listas. Por eso en la próxima edición semanal se habrán acabado las especulaciones. ¿Será Selva candidato a intendente? ¿Quién será el pre candidato a gobernador del FR? ¿Quién el primer concejal en la lista oficialista? El kirchnerismo ¿tendrá más de una lista? ¿Cuántas en la gobernación? ¿Y el PRO? ¿Cuántas listas tendrá el PRO?

Son infinidades las preguntas que van y vienen en el ámbito político vernáculo. Las encuestas están a la orden del día y hay ganadores y perdedores para todos los gustos. Y siempre los momentos previos a una elección general son así. Máxime cuando se discuten cargos ejecutivos en todos los niveles.

Este año –por primera vez en la historia de la democracia- se da un extraño fenómeno. Quien ejerce la presidencia no puede ser reelecto, tiene un alto nivel de aceptación y no está enfrentado con sus posibles sucesores.

En 1989 Alfonsín abandonaba la presidencia (no había posibilidades de reelección) y si bien buscó acompañar a Angeloz, hiperinflación mediante, su gobierno estaba jaqueado, atomizado y sin consenso. Ganó Menem cómodo. Y en la provincia siguió Cafiero dos años más. En Mercedes Gioscio ganó tranquilo aunque desde entonces quedó distanciado de Carlos Menem.

En 1995, Menem buscó la reelección. Gracias al éxito de la convertibilidad, no le costó ganar en primera vuelta. Duhalde se impuso en la provincia de Buenos Aires y Gioscio en la comuna.

En 1999, Menem no podía ser reelecto. Su gobierno estaba jaqueado por denuncias de corrupción en las privatizaciones y la economía se venía en picada. Por si eso fuera poco, intentó forzar una re-re, que fue objetada por Duhalde. Enfrentados los viejos aliados y con serios cuestionamientos, Duhalde perdió ante De la Rúa. La Alianza perdió por poco la provincia de Buenos Aires y algo similar sucedió en Mercedes donde Gioscio se impuso por un puñado de votos.

En el 2003, tras el estallido social, en una extraña elección asume Néstor Kirchner luego que Menem anunciara que se bajaba del ballotage. Las elecciones a intendente fueron después y colocaron a Carlos Selva como jefe comunal.

En el 2007, Néstor podía ser candidato. Pero optó por la actual Presidente de la Nación.

Ahora, tras ocho años de CFK al frente del país y otros tantos con Daniel Scioli en la provincia, ambos niveles del Estado no permiten una reelección de sus actuales mandatarios. Y se sabe que habrá cambios en las gestiones nacionales y provinciales sea cual fuera el resultado de las elecciones. Los posibles candidatos del gobierno tienen buena relación con el oficialismo y nada hace pensar que se enfrentarán de cara a un acto electoral.

Solo resta saber si el intendente buscará una nueva reelección: en este caso la tercera. De ser candidato y alcanzar nuevamente el gobierno, Carlos Selva podría gobernar Mercedes durante 16 años ininterrumpidos: una continuidad en un marco de recambio político en todos los niveles.

Este semana se sabrá si existe o no esa posibilidad.

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Autor: Redacción

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