Piedra libre

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Carlos Mosso asumirá como coordinador de Infraestructura Vial. El cargo conlleva la responsabilidad de ser enlace con la provincia y la Nación en temas vinculados a Vialidad, Hidráulica, cuenca del río Luján y temas vinculados.

mossoTN

Por Javier Fernando Guevara

Mosso, finalmente, admite en forma tácita ser un soldado de la gestión. Tanta lealtad le ha dado resultados, y asumirá una función novedosa a cargo de una Secretaría casi extinguida, y a cargo del funcionario más cuestionado por las inundaciones.

Lo que es preocupante es que la gestión comunal ponga en un área, en teoría tan sensible, a un hombre que no tiene antecedentes técnicos en la materia. Mosso solo ha demostrado ser un buen operador de sí mismo.

Que se entienda: no se solicita que todos los funcionarios políticos sean especialistas, pero esta designación parece más el pago de una lealtad política (su actuación en TN fue la última manifestación de su parcialidad) que la búsqueda de una solución para la ciudadanía.

A esta altura de los acontecimientos y después de tantas inundaciones y cambio climático mediante, es necesario poner en marcha una oficina que comience a analizar diversas cuestiones vinculadas con el problema: escurrimiento de las aguas, niveles topográficos, etcétera.

Pero una oficina a cargo de un hombre de quien se desconocen antecedentes, estudios o publicaciones sobre la materia, sólo parece ser la solución de siempre de gobiernos con escasa visión de futuro: designar amigos o militantes allí donde hacen falta técnicos.

Mosso ha demostrado maleabilidad para convertirse en un opinólogo independiente. Como fomentista, bajo el rótulo de “vecino independiente”, ha propagandizado siempre las posturas políticas del Ejecutivo municipal. Habló de la inundación en barrio Seminario pero no arrojó ni un cuestionamiento sobre la gestión comunal. En la Unión de Usuarios Viales, donde se hizo de un lugar, también fue funcional al oficialismo: tuvo un discurso cuidado en los orígenes, pero cuando Selva rompió con Scioli no dudó en hasta pedir el juicio político a Arlía y al gobernador.

Ahora –promesa mediante– fue a TV como “vecino independiente” a hablar de las carencias que la provincia y la Nación le propinaron a Mercedes. Mapa en mano, y como si fuese especialista en temas hidráulicos, se enarboló en defensor de la dupla Salomone- Selva. Lo cual no está mal en sí mismo.

Lo que está verdaderamente mal es toda la pantomima que se realizó y la creación de una nueva oficina por parte de un gobierno que ya se va (no importa quién gane las elecciones) para decir que se va a trabajar para evitar este tipo de catástrofe. Poco serio. Poco creíble.

La idea de conformar una oficina que se avoque a analizar esa problemática en sí misma no es disparatada. Pero con especialistas probos e independientes de la coyuntura política, presupuesto definido y un plan de trabajo. Sin estos requisitos, la iniciativa no luce como un acto de gobierno planificado y razonable, sino como un gesto de proselitismo cínico y un premio a un militante encubierto.

Autor: Redacción

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

1 comentario

Deja un comentario

*