Editorial: La pauta y el silencio

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En medio del segundo semestre hay una frase que prácticamente se dejó de escuchar: pauta oficial. 

Por Javier Guevara

En medio del segundo semestre hay una frase que prácticamente se dejó de escuchar: pauta oficial.

Parece que los medios y los dirigentes no están más preocupados por ello. Y eso a pesar de que sigue existiendo Telam S.E y el gobierno sigue utilizando discrecionalmente los fondos destinados a la publicidad de los actos de gobierno.

En Fútbol para todos no se ven más los avisos del gobierno, pero el Estado Nacional sigue poniendo dinero. O sea que se sigue invirtiendo pero no hay contra prestación de servicio.

Y en los grandes medios se pueden observar los avisos de Presidencia de la Nación o BA La Provincia o los bancos estatales. Pero eso parece que no es pauta oficial. Porque ahora no hay problema en que el estado invierta. Antes era gasto, ahora que lo volvió a recibir Clarín, Nación y otros periodistas, se trata de una inversión.

A nivel local ninguno de los concejales opositores –otroras preocupados por el uso de la distribución publicitaria- ha mostrado algún grado de preocupación por el tema. Si se sabe que están sondeando cómo hacer para obtener publicidad para los medios locales a cambio de poder tener más penetración. Y quienes tienen poder de decisión en las distribuciones no han demostrado ecuanimidad.

La pauta oficial existió siempre. Solo que en los gobiernos anteriores se repartía entre dos o tres grupos y dos o tres agencias. El Kirchnerismo distribuyó esa suma millonaria entre miles de emprendimientos periodísticos. Y eso molestó bastante.

Ahora que la pauta oficial volvió a beneficiar a un pequeño grupo selecto dejó de ser un problema y –lo más importante- dejó de ser entendida como el justificativo ‘estigmatizante’ sobre la opinión de los medios.

A Clarín no le interesa la pauta oficial. Ellos hacen periodismo en serio. Navarro defiende a los K por la pauta. Pero ahora, que no hay pauta oficial, ¿porque Navarro, Víctor Hugo y tantos comunicadores siguen defendiendo la década K?. No será simplemente por ideología. Y a Clarín por qué ahora no le interesan los cacelorazos, ¿será por la pauta?.

Independientemente de que dentro del gobierno K –como dentro de todos los gobiernos- hubo corruptos, intolerantes y mercenarios sería sensato que los comunicadores ‘independientes’ comiencen a analizar un poquito al menos los problemas de este gobierno. Y no solo dedicarse horas enteras de la cadena nacional a José López, las monjas, las valijas y tanto circo mediático que gambetea la realidad a lo pavote. Sin dejar de mirar aquello es hora de hablar y cuestionar la incompatibilidad moral de Aranguren, el enriquecimiento de Quintana y las payasadas de Laura Alonso al frente de la oficina anticorrupción.

Es hora de cuestionar que un fiscal (Marijuan) se vaya a ver un partido a Nueva York invitado por un Fundación de la Embajada de los EE.UU.

Es hora de criticar con la misma dureza que se tuvo con el gobierno de CFK, al gobierno de Macri. Caso contrario se puede pensar que los silenció la pauta.

Y en ese caso harán un periodismo militante, pero no de las idea, sino del dinero.

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Autor: Redacción

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