Hecha la ley

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La semana pasada el concejal Juan Navarro objetó un convenio que subió el Ejecutivo a la hora de aprobarse. Y rápidamente el bloque opositor se alineó al joven edil. 

La semana pasada el concejal Juan Navarro objetó un convenio que subió el Ejecutivo a la hora de aprobarse. Y rápidamente el bloque opositor se alineó al joven edil. El proyecto era razonable: en virtud de la Ley de Acceso al Hábitat el municipio se haría cargo de los gastos que generase el loteo y la llegada de servicios a un predio. A cambio de ello, el Estado comunal se quedaba con una importante cantidad de lotes.

Claro que cuando los movimientos sociales le dieron forma a ese proyecto, no esperaban que los beneficiarios sean los propietarios de los lotes, sino que sea un acuerdo justo para todos.

Navarro hizo una objeción atinada. El compromiso que iba a asumir el Estado comunal le permitiría al titular de esas tierras multiplicar por 8 ó 10 el valor de su propiedad. Y sin poner un solo peso. El municipio, por su parte, adquiriría terrenos a un altísimo costo, porque la inversión que debía realizar el Estado era muy similar a lo que costarían esas tierras en el actual estado en que se encuentran.

Esos negocios inmobiliarios los vienen realizando los privados hace décadas comprando tierras en zonas no residenciales y luego obteniendo excepciones y/o ampliaciones de las zonas residencias. De esa manera lo que era fracción puede ser loteado por terreno y con esa simple modificación la tierra multiplica su valor. El problema es que ese beneficio nunca se transmite al ciudadano común.

Cuando se debatió ese acuerdo en el recinto, se habló de la zonificación. Una ordenanza que –cuando se terminó de aprobar- ya era vieja. Fue a principios de este siglo que se convalidó la nueva ordenanza de zonificación que, más que nada, actuó sobre las urgencias de los 90.

Pero de ninguna manera fue una ordenanza que hacía previsiones sobre el futuro de la ciudad. Y así es como nacen conflictos como los relacionados con la construcción o no de los edificios del ProCreAr en avenida 29 y 6.

Todo el peso de la ley comunal cayó sobre ese emprendimiento. Y casi al mismo tiempo se permitió que un edificio tradicional que bien podría haber sido considerado patrimonio histórico se demolió. ¿Alguien duda que en ese inmueble de avenida 29 entre 20 y 22 van a construir un edificio de departamentos? ¿Alguien duda que los problemas de ese posible emprendimiento son muy similares a los que el Ejecutivo denunció en la 29 y 6?

Pero es seguro que este último proyecto obtenga luz verde más rápido que aquel del ProCreAr. Y es que -el refrán lo dice- hecha la ley, hecha la trampa. De la misma forma, el supermercado de 24 y 1 se encuentra a un paso de sortear una ordenanza que regula las instalaciones de esos emprendimientos. Y ello con la participación de funcionarios que parecen mirar para otro lado cuando suceden las cosas.

Tanto la ordenanza de zonificación como la de los supermercados debe ser aggiornadas, por no decir modificadas. Pero hace un lustro que se viene hablando de ello y nada se ha hecho. Es hora de comenzar a trabajar en modificaciones profundas, meditadas y consensuadas con todos los actores sociales para que podamos definir el Mercedes de los próximos 50 años.

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Autor: Redacción

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1 comentario

Y así es todo presten atención al problema del supermercado imposible de darle curso legal a su habilitación pero bue acá en mercedes se habilito abría q ver quien estuvo de acuerdo quien firmo y q nos explique xq????????

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