Cosas de la política

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La reciente decisión del HCD de rechazar la rendición de cuentas confirma que no importa lo que se invoque del cambio, la lógica de la política sigue siendo la misma.

Por Javier Guevara

La reciente decisión del HCD de rechazar la rendición de cuentas confirma que no importa lo que se invoque del cambio, la lógica de la política sigue siendo la misma.

En rigor de verdad no es nada del otro mundo que un Concejo no apruebe una rendición de cuentas: sucede innumerables veces.

El Honorable Tribunal de Cuentas –mal que les pese a los ediles- han demostrado no darle demasiada importancia al hecho de auditar las cuentas del Ejecutivo. De hecho en la última rendición aún dejan pendiente de resolución denuncias de más de cinco años.

Es cierto lo que dice la oposición: hay subejecución de partidas. Pero en esa crítica omite analizar la totalidad de la normativa interna y es que –el mismo Concejo que cuestiona la subejecución- la incentiva al establecer una norma que establece que el ahorro (que no es otra cosa que una subejecución) se distribuya entre los trabajadores.

O sea que no todas las subejecuciones pueden ser cuestionables. Y menos aún cuando se contextualiza en un año atípico (como efectivamente fue el 2016) donde nadie sabía cuanto se iba a gastar en casi nada y se anualiza estimativamente un egreso.

Que se entienda. El HCD tiene el derecho de rechazar la rendición de cuentas, ya que no tiene la obligación de aprobarlas. Y no está ni bien, ni mal que lo haga. Pero sería mucho más coherente y ayudaría mucho más a la política vernácula que se informe claramente los motivos por los cuáles se entiende que la lógica económico financiera de la comuna es errada.

Los plazos fijos que tanto cuestiona la oposición no es ni más ni menos que herramientas financieras que promueve el mismo gobierno nacional. Y como toda herramienta no es mala, ni buena en si mismo.

¿Está bien que el dinero se invierta en LEBACs mientras los proveedores esperan un pago? Claramente no. Ahora ¿sucedió eso o a la oposición solo le molesta que un funcionario haya tomado una decisión legal para preservar el valor monetario de los recursos? Porque las generalidades no son suficientes para decidir un voto afirmativo o negativo. O al menos no deberían serlo.

La rendición de cuentas – a diferencia del presupuesto- no es un debate político. Es más bien técnico: el Ejecutivo informa en qué y cómo invirtió el presupuesto de un año. El cuanto debería ser un problema solo si existió un exceso o si se generó un ahorro que generó gravamen en la sociedad. Por ejemplo: de nada sirve cuestionar que faltó pavimento si se agotó la partida, pero sobró dinero en la partida prevista para comprar estampillas. Esas cuestiones deben resolverse en el presupuesto el cual –lamentablemente- siempre se debate a las apuradas en el medio de las fiestas de fin de año y el cierre del año legislativo.

La política tiene esas cosas: las discusiones importantes y relevantes se dan a las apuradas y sin mucho estudio. Parece que solo hay tiempo para otras cosas.

Tal vez por eso a los argentinos nos va como nos va.

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Author: Yesica Landola

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