Derrapando: Cuando Castagnola casi es rey en Chacabuco

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El 1° de junio de 1958 Enrique Luis Castagnola iba logrando su primer triunfo en el Turismo de Carretera pero el paso de una formación ferroviaria lo detuvo, relegándolo a la cuarta posición.

Por Alberto F. Hassan

Tomando el legado de París Giannini, Adolfo Perazzo y Alcíbiades Pastorini, el gran corredor mercedino en la década del 50 y la mitad del 60 fue Enrique Luis Castagnola, quién a través de sus viajes de negocios por el interior del país, recorriendo los caminos de Mendoza, Córdoba y San Juan por temas vitivinícolos se tuvo confianza para correr en el Turismo Carretera auténtico, el de las cupés.

Con el Ford que le compró a Arnaldo de Thomas de La Plata, el mercedino con la mecánica de la familia Merlino se hizo notar en el TC con la cupé color salmón que estuvo entre los quince mejores del ranking nacional.

En 1956 había sido tercero en Chacabuco con triunfo de Juan Perna con el auto de Juan Gálvez, cuarto en Mercedes 1954 y quinto en el barro de Laboulaye 56 y además en nuestras 500 Millas en 1955, el querido Enrique junto al Gallego José Montenegro van a Chacabuco, es el día 1° de junio y ya sin los Merlino que habían sido designados concesionarios Chevrolet, pero si con sus consejos y enseñanzas, largan con el N° 3 afrontando los 828 kms. de la carrera donde en el inicio Enrique corrió tranquilo alternando entre el tercer y quinto puesto, hasta que en la última vuelta de las cuatro de la prueba, el gran volante mercedino aceleró a fondo el Ford en dura lucha con Adolfo Sogoló con su N° 8.

El avión transmisor con su top lo daba primero cuando Castagnola encaró la recta de tierra entrando a Chacabuco, ahí fue cuando un guardabarreras se apresuró a bajar la misma cuando el tren todavía estaba lejos. Enrique rebajó y frenó cayendo en la zanja sin poder cruzar las vías.

Se bajó enardecido, furioso con el empleado ferroviario que le arruinó la carrera. Gente de Mercedes presenció y ayudó a Castagnola y Montenegro para poner otra vez la cupé de Ranquelino en competencia perdiendo unos siete minutos.

Adolfo Sogoló, el hombre de Villa Luro, con su Ford rojo fue el triunfador con 4m 31s de ventaja sobre los nuestros que quedaron cuartos superados por Ernesto Baronio y Diógenes de Urquiza.

►Los años dorados

Enrique Luis Castagnola, el gran piloto mercedino de los años dorados del TC no pudo lograr la anhelada victoria, un año después le vendió el Ford a Rafael Baldrés de Carlos Casares y en 1962 retornó al ruedo comprando la cupé ex-Navone de Carlos Druetta con la que anduvo muy bien logrando muy buenas actuaciones junto a Miguel Boetti, Alberto Marenzi, Bocha Novelli y su hijo, nuestro amigo Eduardo.

Como en los años de los Merlino, Pedro Tomasín fue el artífice de una mecánica formidable que le permitió a Enrique pelear en los puestos de avanzada hasta 1964 cuando colgó el casco y le vendió el Ford a Juan José Posco de Moreno.

Recuerdos inolvidables de un importante empresario de mercedes con ideas visionarias y una conducción de un nivel tan relevante que corrió doce años sin tener jamás un vuelco.

►Estadísticas

Chacabuco 1958: 1° ADOLFO SOGOLÓ 5h 43´ 19”, 2° Ernesto Baronio a 1´ 36”, 3° Diógenes De Urquiza a 3´ 43”, 4° Enrique Castagnola a 4´ 31”, 5° Remo Gamalero a 6´ 15”, 6° Carlos Marincovich a 6´ 34”. Llegaron 19 corredores.

Autor: Redacción

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