“Dejé de comer carne por una cuestión puramente política”

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Conocido como Rulo Godar, hará una gira por Europa en los próximos meses, junto a su Nación Wiphala • Este sábado tocarán en la segunda edición del Festi Gira, que se llevará a cabo en el teatro comunal • Se autocritica que empezó cantando de espaldas como forma de protesta.

Rulo Godar y La Nación Wiphala (Martín Campissi batería, Santi Suárez bajo, Marcos Porcar guitarra eléctrica y Rulo en la voz y la guitarra) harán una gira por Europa en los próximos meses, presentando “Desaparecer”, su primer trabajo discográfico. La primera parada será Barcelona.

Además, este sábado tocarán en el marco de la segunda edición del Festi Gira, un festival itinerante de música autogestiva, que se llevará a cabo en el teatro comunal, desde las 16 horas hasta las 23.30, en el que asistirán hasta ahora 55 personas y 42 interesados (datos inverosímiles de la red social Facebook), por ver en vivo además a Delfines de Etiopía (Junín), una banda de reggae latinoamericano, formada por 9 miembros y a los ya folkloristas roqueros López Heredia.

Una puerta roja da inicio a la casa del mundo Rulo, que comparte con su compañera Lucila. Las  paredes con láminas de músicos y del Tano Verón, una biblioteca, cds y música sonando de fondo en una notebook da cuenta del clima creador de la casa con olor a sahumerio recién prendido.

“Yo no quiero cambiar el mundo. Soy parte de esto. Y querer cambiar activamente algo de otro es no entender que vos sos el otro. Termina ahí la vuelta”, se conforma.

  • ¿Lo ves tan bien al mundo como para dejarlo así o es una mera resignación?
  • No. Ninguna de esas opciones. Me parece que si yo digo que el mundo está mal, yo estoy mal. Y en ese punto no le puedo pedir a nadie que mejore. En todo caso, hacer cosas juntos para mejorar.

Dice que cree en lo “chiquito y zarpado”, pero hay una cuestión que lo desvela, como por ejemplo, el hecho de comer carne, sin llegar a ser un pro animal: “Yo dejé de comer carne por una cuestión puramente política. No me cuesta. No es un mérito”, declara quien se hizo vegetariano hace 6 meses. “Dejar esto es político”, dice agarrando un atado de Philip Morris box de 20 cigarrillos. “No sólo me hace bien a mí dejar esto, sino que yo estoy haciéndole un piquete a la corporación, dejándolo de consumir. Como dejar de tomar Coca Cola, el verdadero enemigo. En Bolivia la venden a 2 pesos y no hay Mc Donald´s. Porque no se quieren parecer a Europa. Otras maneras serían: dejar de comprar productos envasados, mandar a los pibes a una escuela que no sea privada y generar conciencia en conjunto sin ponerte en el lugar de ´yo sé lo que hay que hacer. Síganme´. Ahí estamos cagados. Ese fue el problema del siglo XX. El Che Guevara -al que amo y reivindico- tenía el problema de mirar al pasado con los ojos del presente. Y también eso es lo grandioso que tenía. De que lo que estaba haciendo, estaba bien. Es en esa certeza cuando se caen un montón de cosas. Porque no construís. Pero el Che es intocable, como las Madres de Plaza de Mayo”.

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Aferrado a la música desde muy niño y siempre apoyado por los padres, recibió una guitarra que aprendió a tocar, junto con el piano desde muy chico. Se empezó a enfrentar con cuestiones trascendentales y abstractas como las ideas de los libros que brotaban de Artaud, a través de Luis Alberto Spinetta y del cine de Godard, mediante una amiga de la banda a la que bautizaron La Nieta de Godar, que grabó 3 discos que conforman el pasado roquero de Rulo pero con el cual no se sentía tan identificado. Por eso el viaje por Latinoamérica y su música hoy más apegada al folklore.

De izquierda a derecha: Santi Suárez (bajo), Marcos Porcar (viola eléctrica e ingeniero de sonido) Rulo Godar (voz y viola) y Martín Campissi son La Nación Wiphala que conquistarán Europa en unos meses.

El espejo retrovisor

Nació el 14 de agosto de 1980. “Tengo 25 años”, miente, alegando que hay años de su vida que perdió, ya que no sabe lo que hizo, ni se acuerda tampoco. Y se ríe a carcajadas el hijo de Juan Pablo Sánchez (apodado “Quiquito”, por ser el hermano menor del abogado laboralista) y de Graciela Marchelli a quien define como una “loquita linda”. Tiene dos hermanos: Juan Manuel (abogado) y Loana, maquilladora de Loi Make Up, una firma propia. “Los amo a todos”, confiesa el Rulo. De niño se define como es ahora: “Es un objetivo dejar de jugar a ser grande. Parece una frase armada pero es así”.

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La escolaridad primaria y secundaria la realizó en el Colegio San Patricio, institución de la cual no está para nada orgulloso, porque no está orgulloso de la educación en general. Lo único que valora de esa época es el gran esfuerzo que hicieron sus padres para mandarlo a una institución escolar privada. “No hay nada que hagan bien”, se arriesga y aclara: “no por culpa de los profesores que ponen la mejor, pero si no está bien armado bien el sistema…es medio una trampa pensarlo en los términos de ahora. La propuesta educativa verdadera es la Waldorf, Paulo Freire. Es jodido pensar así porque hay gente que se esfuerza en esto”, dice quien fue seminarista de huellas y ultrarreligioso, “donde uno está buscando una explicación a esto y es difícil sacarse eso de encima. No sólo creo que hay un dios sino que hay varios”.

Sin estructuras, ni nada que se asemeja a encajonar el pensamiento, este trunco diseñador gráfico quedó a pasos de recibir el título por una sola materia, durante su paso por Buenos Aires, donde también empezó la carrera de psicología, faltándole dos materias para recibirse.

  • ¿Te interesa recibirte?
  • De psicólogo no. Por el momento, no me veo en un consultorio atendiendo gente. Quizás sí de diseñador gráfico. Que es lo que hoy me da de comer.
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